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Paseo 03 de Enero de 2020

Tres sitios del Atlántico con ‘magia propia’ para vacacionar

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Municipios como Tubará y Usiacurí acogen un sinfín de historias y experiencias únicas para los apasionados de un turismo diferente. Por tanto, En esta edición les compartimos algunos lugares “remotos” para visitar.

Jandy Aponte Leguízamo
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La biodiversidad, las playas y los múltiples cuerpos de agua son tres aspectos que hacen del Atlántico una opción ideal para disfrutar durante la época de vacaciones. Este departamento cuenta con algunos sitios turísticos y remotos que tienen mucho para ofrecer.

Es decir, son espacios que están impregnados de fauna, flora e historia y, adicionalmente, se encuentran a la espera de visitantes para que tengan una experiencia única, llena de magia y paz, justo como lo describen algunos conocedores.

Pozos de aguas mineromedicinales. Este lugar, ubicado en Usiacurí, se puede encontrar tomando la vía de la Cordialidad; pasando por Galapa y Baranoa. A lo largo de los años se ha consolidado como un sitio lleno de artesanía y poesía, esto lo refuerza el hecho de que dentro de esta población quede ubicada la Casa Museo Julio Flórez, un reconocido poeta colombiano, nacido en Chiquinquirá.

No muy lejos de la zona urbana se encuentran algunos pozos de agua que para muchos son medicinales, tanto así que con el tiempo se fue reconociendo no solo como un atractivo turístico, sino como un lugar para recuperarse de las enfermedades y de ‘los males’.Eduardo Amaranto, habitante de este municipio, señala que dentro de los pozos se puede ser testigo del ecosistema en su máximo esplendor, cambios de temperatura y particularidades en el agua. “También se llevan a cabo rituales y dan a conocer su historia”.  

Piedra pintada. Ubicada en el municipio de Tubará, para llegar a este lugar se debe ir hasta el corregimiento El Morro y, posteriormente, subir un cerro por un camino bajo el nombre de El Cielo. Este escenario se podría describir como el vestigio más representativo de los indígenas Mokaná, y se dice que ha existido desde hace más de 900 años.

Actualmente, las piedras en las que están plasmadas estas figuras presentan daños, y se busca iniciar un proceso de restauración y cuidado. 

Aunque no sea fácil llegar, ya que no hay un sendero real establecido, es una travesía que muchos se animan a realizar para descubrir un poco de historia a través de estos pictogramas. Según la administradora de empresas turísticas y hoteleras Beatríz Díaz Solano esta cultura poco a poco ha ido desapareciendo. Sin embargo, tratan de rescatarla con la ayuda de diferentes entidades. 

Chorro del corral de San Luis. Este espacio natural también se ubica en el Municipio de Tubará, y hace parte de los muchos cuerpos de agua que tiene el Atlántico. Es una cascada que no es constante (todo depende de la época del año), pero forma una especie de lago que muchos utilizan como piscina natural. Diaz Zolano resalta que conforme a la temporada, la claridad de sus aguas se hace más visible. A su vez, dio a conocer que la Gobernación hizo un sendero hacia este lugar, donde también se construyó un parador para los visitantes, dándole a su comunidad la oportunidad de comercializar sus productos.

En temporada de lluvias, en el Chorro de San Luis se puede apreciar una cascada que cae y forma un lago. En este, propios y turistas aprovechan para darse un “chapuzón”. 

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