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Paseo 16 de Febrero de 2018

Guayaquil, la perla del pacífico ecuatoriano

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Foto: Shutterstock

Vista panorámica del malecón de Guayaquil, Ecuador.

Osnaider Torres

Un recorrido por el malecón, una caminata por el centro, o degustar una cerveza en Las Peñas bastan para sentir la esencia de esta ciudad, que con su desarrollo atrae miles de visitantes cada año. Aquí le presentamos una guía de planes si considera visita

Sus imponentes calles, la amabilidad de su gente y un extenso malecón que se ensancha a lo largo del río Guayas, son la carta de presentación de Guayaquil. Ubicada en la costa pacífica ecuatoriana, enciende a los visitantes con su calor, ese mismo que en un día soleado puede alcanzar tranquilamente los 34°C.
 
Esas características, que, pensándolo muy bien, podrían describir perfectamente a Barranquilla, sobre todo si analizamos la relación y pacto de hermandad que ambas ciudades tienen, no dejaron de sorprenderme, aun cuando yo salí de la Puerta de Oro de Colombia buscando un lugar para pasar unas cortas vacaciones.
 
Pero ese mismo calor hace de Guayaquil una ciudad única, que en los últimos años ha logrado gran desarrollo, a tal punto de convertirse en la metrópoli más importante de Ecuador, y quizás por esto, es la más costosa en comparación con otras como Quito y Cuenca. Por hacer solo una comparación, una habitación compartida en un hostal en el centro de Guayaquil puede costar entre 15 y 30 dólares, mientras que en Quito se encuentran entre los 12 y 15.
 
Sin embargo, los costos que resultan elevados, no son impedimento para disfrutar en uno de los restaurantes que se ubican sobre el malecón, un arroz con menestra (un acompañante que puede ser de un tubérculo o pasta)y carne, considerado el plato tradicional de esta ciudad.
 
Una buena porción de cangrejos y una sopa de salchicha son otras de las opciones que nos brinda la gastronomía guayaquileña. Ambos se consiguen desde los 4 hasta 8 dólares.
 
Pero Guayaquil es más que un malecón. Los 310 metros compuestos por más de 400 escalones para subir al faro del cerro Santa Ana no fueron impedimento para animarme al reto de escalarlos.
 
Para llegar a la copa del cerro es obligatorio el paso por el barrio Las Peñas, un emblemático sector donde nació  la ciudad. El colorido vibrante de sus casas con pequeños ventanales llenos de detalles, que se observan mejor con el vaivén de los vasos de cervezas que se pueden conseguir en los numerosos bares que hay en el lugar, te llevan en un viaje en el tiempo, quizás a una época donde el concepto arquitectónico era diferente al que hoy se puede observar en el resto de la urbe.
 
Subir a este lugar no tiene ningún costo, como tampoco lo tienen visitar la majestuosa Catedral Metropolitana  de San Pedro, el parque de las Iguanas, el Museo del Bombero y el parque Samanes.
 
Rumbo a Montañita. Si hay un lugar apetecido por los extranjeros y mochileros del mundo entero, es Montañita, un pueblo que no podía dejar de visitar y menos estando en Guayaquil, a unas dos horas y media de distancia y un pasaje al mejor precio, 3 dólares.
 
En realidad quería descubrir qué era lo que escondía este lugar y por qué es tan apetecido, algo que no fue difícil acompañado de dos mexicanos y compartiendo habitación con dos argentinos y una pareja australiana. El costo de una habitación va desde los USD8, un valor razonable para disfrutar de unas vacaciones en un clima agradable y compartir la cultura de personas provenientes de diferentes partes.
 
Montañita, es uno de los destino más apetecido por los turistas en Ecuador.
 
Lo mejor, sin duda, es la rumba. Hay una variedad de discotecas donde una cerveza no cuesta más de un dólar. Otra opción es pagar 5 dólares, pero con derecho a barra libre. 
 
En el amanecer o el atardecer la imponencia de sus playas es indescriptible, sobre todo si usted es surfista, las clases van desde los 25 dólares y la experiencia, como dice un comercial, no tiene precio. 
 
Si visita Guayaquil, el Faro del cerro Santa Ana, de seguro lo impactará.
 
Más opciones: Un paseo en lancha por los manglares del río Guayas o tomarse una cerveza en alguno de los bares que se extienden a los costados de los escalones del histórico barrio Las Peñas, son algunas opciones para disfrutar de su estancia en Guayaquil. Ahora, si usted considera salir de rumba, esta metrópoli tiene una seductora vida nocturna que contiene planes para todos los gustos.
 
 

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