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Paseo
08 de Junio de 2018

Cerro Kennedy, un paraíso en las alturas de la Sierra Nevada de Santa Marta

Carolina Vargas Hormaza
Panorámica de los picos de la Sierra Nevada de Santa Marta, vistos desde un mirador ubicado en Cerro Kennedy.
Carolina Vargas Hormaza
Mirador de los picos nevados de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Los pinos gigantes que son protagonistas en este paisaje natural
Zona de campamento, entre los pinos y frente al mirador de los picos nevados.
La vista, desde Cerro Kennedy, de la Ciénaga que conduce a Barranquilla.
Carolina Vargas Hormaza
Carolina Vargas Hormaza - @Caritovargash
Pasar del calor barranquillero, que está en unos 35°C, a un clima frío como el de Bogotá, de unos 10°C, es posible, sin salir de la Costa Caribe. Eso sin contar la variedad de aves que se pueden ver junto a la transición de una vegetación seca y cálida a una fría y húmeda. Aquí les mostramos este maravilloso destino selvático.
 
A las cuatro de la mañana en punto sonó la alarma de mi celular. Tengo que admitir que nunca antes había sentido tanta emoción por tener que levantarme tan temprano. La razón: un viaje que me llevaría a tocar las nubes y a despertarme frente a los picos nevados  (Bolívar y Colón), de la Sierra Nevada de Santa Marta.
 
Parece increíble pero a pesar de que mi destino no salía del Magdalena, en mi maleta solo iba ropa para clima frío, además de cobijas para arroparme en las noches. Así que, teniendo todo listo, —incluyendo comida, mucha comida, porque en aquel lugar la “tienda” más cerca que tendríamos quedaba a una hora de distancia—, iniciamos esta aventura.
 
Viajar de Barranquilla a Santa Marta es algo común para muchos, sobre todo en temporadas altas donde las playas de esta ciudad turística son el mayor atractivo de varios barranquilleros. Sin embargo, al otro lado de la playa, la brisa, el sol y el mar, se encuentra escondido entre las montañas un paraíso selvático completamente opuesto: Minca, un corregimiento del Distrito samario.
 
Para llegar allá tomamos la vía alterna al Puerto antes de entrar a Santa Marta, un tramo que nace en la Troncal del Caribe y que va hasta el Puerto Marítimo y Mamatoco, sin tener que atravesar la capital del Magdalena. Es justo allí, en Mamatoco, donde le dimos la vuelta a la glorieta que se encuentra para subir por el puente que nos condujo a Minca, pero este no era nuestro destino final.
 
Nos quedaban casi 25 kilómetros más por subir y cerca de tres horas más de viaje. Pero en este punto hay algo importante que mencionar y es que a partir de aquí la carretera ya no sería la misma, lo único que nos iba a subir hasta donde queríamos llegar era una moto, una cuatrimoto o una camioneta 4x4. Mis amigos y yo íbamos en esta última.
 
Sin embargo, en Minca hay servicio de moto y cada trayecto hasta donde llegáramos cuesta $70.000 pesos por persona, es decir, $140.000 pesos ida y regreso. Asimismo brindan el servicio de alquiler de cuatrimotos a $350.000 pesos el día, y el servicio de camioneta 4x4 para cinco personas, también es de $350.000 pesos por trayecto.
 
Ahora sí, teniendo claro cómo llegar hasta nuestro destino final desde Minca, arrancamos nuevamente a subir por una vía destapada que al inicio parecía ser un tanto complicada, pero que entre más subíamos más difícil se iba tornando. No obstante el paisaje, que poco a poco cambiaba de cafetales y palmas de plátano a palmas de cera y pinos gigantes, me cautivó por completo. 
 
Al final, valió la pena. Valió la pena durar tres horas subiendo por una trocha que en momentos me llegaba a asustar, pero una vez en nuestro destino final, todo eso se me olvidó por completo, ¡habíamos llegado al mismísimo Cerro Kennedy!
 
Una montaña que en su punto más alto alcanza una altitud aproximada de 3.100 msnm (metros sobre el nivel del mar). Allí la temperatura va de 8°C a 18°C, regularmente, y cuenta con una panorámica que en el amanecer permite a los visitantes ver perfectamente los picos de la Sierra Nevada de Santa Marta, del lado izquierdo, y la Ciénaga que conduce a Barranquilla, del lado derecho.
 
El lugar más cercano donde pudimos acampar fue a 2.800 msnm, a unos tres kilómetros más abajo de una Base Militar del Ejército colombiano llamada Batallón de Alta Montaña, donde no está permitido llegar. Ahí se encuentra ‘Moncho’, un señor que lleva 15 años viviendo en medio de pinos y nubes. Él nos alquiló un espacio para acampar, a $20.000 pesos por persona la noche. 
 
Así pues, comprobé que es posible no solo pasar del calor al frío sin salir de la Costa Caribe, sino que vivimos en una región rica en fauna y flora. Más que mar y sol, somos vegetación, somos aves, somos primates, somos quebradas y cascadas. 
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