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Hobbie 27 de Julio de 2018

La sinfonía que engalanó el ‘show’ Barranquilla 2132

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Foto: Josefina Villarreal

Sharon Kalil

Ha pasado más de una semana desde la noche de inauguración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe y aún  se comenta en redes sociales y algunas esquinas de la ciudad el majestuoso show Barranquilla 2132. 
 
En este, la musicalidad tomó forma a pocos minutos de su inicio, con la chelista Diana Castillo, el solo de guitarra de Emje Rose y las tonalidades de la banda de rock Los de Adentro. Esta última agrupación en medio de los aplausos de los espectadores en el Estadio Metropolitano interpretó el éxito Una canción junto a 60 estudiantes que conforman la Orquesta Sinfónica Colegio Alemán de Barranquilla. Este grupo constituido por niños y jóvenes, entre los 7 y 17 años, preparó durante 11 días la puesta en escena que presentó. 
 
“Mucha gente duda que ellos estén tocando o incluso leyendo las partituras porque no suenan como una orquesta de niños además de que se interpretan obras del repertorio clásico exigentes como La traviata, una ópera de Giuseppe Verdi, entre otras”, mencionó el director de la agrupación, Cristián Ferrer, que está inmerso en el mundo musical desde los 12 años. 
 
Y es que cada vez más los niños se interesan por interpretar sonoridades de la música clásica a pesar de la gran influencia de distintos géneros populares. Estas melodías incluso, según el docente, influyen en la mejora del comportamiento de las personas.
 
“La música definitivamente influye en el desarrollo cognitivo y neurológico de los niños. Es un cambio que se ve en cuanto a las conductas (…) con el tiempo se convierte en un estilo de vida para estos pequeños”, aseguró.
 
Juan Pablo Maciá, de 15 años, toca saxofón alto en la mencionada agrupación. Él sueña con dedicarse a la música pues “es una profesión como ninguna otra. El sentimiento tan grande que se tiene cuando se compone no se puede comparar con el trabajo, por ejemplo, en una oficina, pues se transmiten cientos de emociones”.
 
Gracias a su talento y sin gestión alguna, según resaltó Ferrer, la Alcaldía de Barranquilla ha invitado a la orquesta a diversos eventos de Navidad, conciertos en el Malecón del Río y presentaciones en la concha acústica del Parque Sagrado Corazón, en donde fueron anfitriones de la celebración 205 de Barranquilla. 
 
A raíz de su protagonismo en estos eventos, Nicolás Tovar, director musical de la inauguración de los Juegos Centroamericanos, se enteró del trabajo de la orquesta y en mayo los contactó y les dijo que quería escuchar a la orquesta. “Él fue y le gustó muchísimo. Luego de un tiempo me dio la noticia que íbamos a tocar en las justas”.
 
En la apertura los jóvenes también deleitaron a los asistentes del Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, interpretando Alegría con Calíope.
 
Anika Uribe, de 10 años, participó con emoción en este evento. Ella se inclinó por aprender a tocar violín desde pequeña pues “es fácil y divertido”. 
 
Contó que su mayor inspiración fue Mozart pues, por un tiempo, vivió en Alemania y se dedicaba a ver una serie donde se tocaba una representación de este músico. “Ahí quise empezar con la música clásica y con este instrumento”.
 
Otro de los integrantes de esta orquesta es Sebastián Ferrer, que 10 de sus 13 años los ha dedicado a tocar violín, un instrumento que cataloga como disciplinado y que requiere gran dedicación pues “transmite emociones”. 
 
Sobre su participación en la inauguración del pasado 19 de julio, aseguró que “valió la pena todo el esfuerzo, dedicación y minutos de ensayo pues al final el resultado fue muy bueno”. “Viví una experiencia musical de grandes ligas, fue fantástica”.
 
Por su parte, Lina Deluque, profesora de violín y madre de Sebastián, contó que incitó a su hijo a que conociera desde pequeño más del violín porque “todas las disciplinas que tienen que ver con el arte y la música son esenciales para el desarrollo de los niños”.
 
Dice que la música es lúdica y educativa pues el proceso en el que se tiene que convivir con otros “ayuda en otras materias y se estimula el cerebro cuando se toca un instrumento”. El show Barranquilla 2132 fue la prueba.

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