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Aplausos 03 de Enero de 2020

La loa que renace cada año en Baranoa

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Foto: Orlando Amador.

Con vestuario de la época, escenarios, luces y actores del municipio de Baranoa (Atlántico) llega otra vez la pieza teatral que convoca a religiosos y no religiosos. Conozca lo que hay detrás de esta tradición con más de un siglo de historia.

Kirvin Larios
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Una de los elementos más llamativos de la Loa de Baranoa, inseparable del evento en sí, es el vínculo que tienen con ella quienes la hacen. Esta obra, que se celebra mañana a las ocho de la noche en la Plazoleta Manuel Patrocinio Algarín, lleva unos 149 años (otros hablan de 135) de realización ininterrumpida. En 1860 fue escrita por el padre Santiago Acosta —párroco de Baranoa de origen español— con base en 18 versículos del evangelio de San Mateo, apoyándose en los versos de un libreto medieval. Desde entonces ha venido creciendo hasta convertirse en una de las festividades más importantes del Atlántico.

La Loa (del latín “laudare”, que quiere decir adorar, alabar) escenifica el camino por “sendas escabrosas” de los Reyes Magos o ‘sabios del oriente’ que van en busca del Niño Jesús.

El primero de los tres actos que la componen muestra el interrogatorio de la guardia Real a los Reyes Magos; el segundo, la adoración que estos hacen al Niño recién nacido; y el tercero aborda la furia de Herodes, quien ve su poder amenazado por el Niño Jesús y, tras la salida de Melchor, Gaspar y Baltasar del Palacio Real, manda a matar a todos los infantes de Belén y sus alrededores.

1877 es el año sugerido por el Museo Histórico de Baranoa (MUHBA) como el de una de las primeras representaciones de este auto sacramental de una hora y media de duración. Antes de 1985 —año en que la técnica teatral llega a la Loa—, esta era montada con palmas de cocotera, cortinas y muebles prestados por la comunidad. En vez de actores, se valía de figuras de yeso para algunos personajes.

Las representaciones tenían lugar en la madrugada del 6 de enero, después de las campanadas y fuegos artificiales que la anunciaban. Era habitual que los adultos llevaran a los niños soñolientos o que los borrachos se colaran en algunas escenas.

A partir de 1985, con el apoyo de la Alcaldía y el párraco Hernán Sierra, la Loa se dejó en manos de La Casa de la Cultura y el grupo de teatro La Cuerda. También el horario y la fecha cambiaron para hacerla más accesible al público local y los turistas, y empezaron a cuidarse e incorporarse elementos escenográficos, banda sonora, utilería, luces y actuaciones.

“La Loa es como el teatro griego”, dice José Guzmán, su actual director escénico. “Ahí están todas las disciplinas metidas: danza, teatro, música, luces, magia… todo”. Añade que se trata de “la obra de teatro a cielo abierto que más público congrega y la más antigua de la Costa, quizá de Colombia”. Para este año, igual que en los anteriores, esperan convocar alrededor de mil personas, entre locales y visitantes. Su presupuesto, entregado por la Alcaldía y la Secretaría de Cultura del municipio, supera los 70 millones de pesos.

Durante el pasado diciembre estuvieron gestando y trabajando en escenografía, vestuario, utilería y preparación actoral. En uno de los distintos talleres locales se llevó a cabo (con madera, telas, icopor, piedra y triple) la construcción de los dos escenarios en los que transcurre la obra: la réplica del Palacio y el aposento de María, José y el Niño Jesús. En otro, el vestuario se confeccionó cuidadosamente con telas de cortinas y lana burda. En el taller de utilería se hicieron, en lámina galvanizada sobre cartón, las armaduras de lorica segmentada de la guardia Real, así como las hombreras, cascos y lanzas.

En talleres del municipio se diseña y crea el vestuario de los personajes. 

La presentación del Diablo es una de las más esperadas por el público de Baranoa. Jesús Rico.

Algunos participantes

“Salir en la Loa es un orgullo para el baranoero”, dice Guzmán, dramaturgo con estudios en Cuba, mientras explica que para el papel del Niño Dios, que antes de 1992 era de yeso, se escoge un bebé recién nacido. “Buscas uno y todos en la comunidad te lo ofrecen”.

También recuerda a un anciano teatrero que quería salir en la Loa, pero que luego de recibir un papel con parlamento olvidaba los diálogos y se dormía en los ensayos. El director dice que el actor tenía tantas ganas de hacer parte del elenco que le dio un papel de pastor, sin diálogo. “Hay gente que dice: yo salgo en lo que sea”, agrega.

Otros actores, como Alberto Ariza, que personifica a Herodes, han estado vinculados largo tiempo a la Loa. En 1985 hizo de Herodes —así lo confirma uno de los recortes de prensa del libro del Museo, que tiene una sala dedicada a la Loa—. Este docente de idiomas también ha sido Herodes en el 86, 89, 2007 y ahora en este 2020 tras haber sido convocado por la Alcaldía y el director escénico.

Olga Rodríguez hace el papel de la Reina, que en principio carecía de parlamento, pero luego, como la Virgen María y San José, empezaron a contar con sus propios diálogos. El papá de Rodríguez fue miembro de La Cuerda, por eso dice: “Vengo de familia loera”.   

Actualmente, en el Congreso de la República cursa el proyecto que busca declarar a la Loa de de Baranoa Patrimonio Inmaterial de la Nación. En Junio de 2002 fue declarada Patrimonio Religioso y Cultural de este municipio, y desde 2005 es Patrimonio Histórico y Cultural del Departamento del Atlántico.

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