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Vive la Vida con Siad Char 08 de Julio de 2020

Ser positivo

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Siad Char
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Estar en casa durante tanto tiempo es nuevo para la mayoría de las personas. Estábamos acostumbrados a tener una vida social “agitada”. Reuniones con amigos y familiares, salir a restaurantes, de compras o simplemente salir a trabajar. Todo desapareció de repente y aunque poco a poco debemos retomar nuestras vidas, durante mucho tiempo nada será igual que antes, por lo menos hasta que la pandemia desaparezca. Los cambios no son fáciles al igual que adaptarse a ellos. 

Debemos encontrar un equilibrio, un punto en el que podamos sentir que estamos plenos, que estamos felices y que al mismo tiempo estamos cuidándonos. Agradecer cada día por la vida que tenemos, por la familia y amigos con quienes aunque no tenemos contacto físico, podemos ver gracias a la tecnología. Disfrutar de quienes tenemos alrededor en este tiempo en casa. 

Es mucho tiempo en el mismo espacio y es lógico que estemos mentalmente cansados, pero debemos cambiar la rutina y hacer que todo parezca distinto así estemos en el mismo lugar. Lo podemos hacer cambiando los muebles de la casa de su espacio habitual. Crear espacios distintos para desayunar, hacer turnos en la cocina y en el aseo de la casa. Quienes no son expertos aprenderán. 

Depende de nosotros mismos hacer de las situaciones difíciles un espacio de aprendizaje que nos llene de cosas positivas. Debemos ser optimista y entender que de nosotros depende el ánimo de quienes nos rodean. 

Para un adulto es difícil estar en casa, pero para un niño es aun peor. Ellos están en plena edad de crecimiento, de ir a un parque, de saltar, correr y verse con sus amigos. Ni siquiera han tenido la oportunidad de visitar el colegio, y el contacto que tienen con sus compañeros de clases y profesores es a través de una pantalla. Así no crecimos ninguno de nosotros. Entonces de que nos quejamos los adultos, que hemos tenido oportunidad de salir las veces que hemos querido, que hemos crecido en la calle, con amigos, hemos asistido a las aulas de clases y no hemos tenido que encerrarnos cuando apenas comenzamos a crecer. 

Son los niños quienes más afectados se han visto en esta pandemia, quienes más nos necesitan y de quienes más hemos aprendido. Como mamá no me quejo de las interminables clases de zoom con mi hija, en la que nosotras las madres también nos hemos convertido en profesoras. He disfrutado cada minuto de clase en compañía de mi hija, una oportunidad única, porque nunca antes había podido estar con ella un día entero en el colegio tomando una clase. He conocido aun más las capacidades de mi hija. Conocí a sus compañeros, entendí quienes son los más amigos de ella. 

Es difícil trabajar, hacer el aseo, cocinar, lavar la ropa, mantener la casa en orden y al mismo tiempo ser madre, esposa, hija, hermana, amiga y profesora. Antes de la pandemia el tiempo no rendía, ahora he aprendido a estirar las horas del día para lograr cumplir con todo. He sacado tiempo que tal vez antes no tenía o no veía en mi agenda, para jugar más con mi hija. Me he dado cuenta de lo mucho que aprenden a diario los niños. De lo importante que es el estar ahí.

Los niños se aburren en la casa, es apenas natural, y de nosotros depende que ellos encuentren su casa como el mejor lugar de juegos del mundo. Lo podemos hacer, es fácil porque la imaginación de ellos es interminable. Tenemos que crear distintos espacios de juegos en la casa, que no sea siempre el mismo sitio. Inventar camas donde no las hay. Crear rincones divertidos y hasta decorar las paredes con números, letras y dibujos pintados por ellos mismos. Así se sentirán importantes, se distraerán aun más y encontraran en casa un lugar inigualable que cuando toda la pandemia acabe y salgan al parque, seguramente extrañarán. 

Por Siad Char
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