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Testimonio 19 de Febrero de 2020

Un hecho concreto para preservar la cumbia

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Foto: Orlando Amador

La cancha de la institución El Pueblito fue el escenario del taller ‘Que no muera la cumbia’. Dos reyes Momo hablaron con jóvenes herederos de la tradición.

Sharon Kalil - @sharondkalil
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Distraídos hablando con compañeros, dibujando en cuadernos y chateando. Así estuvieron la mayoría de estudiantes de primaria y secundaria de la Institución Educativa Distrital El Pueblito, mientras una profesora daba por comenzado el taller didáctico Que no muera la cumbia. Este es uno de los eventos que anteceden la versión XXVI de la Noche de Tambó, que será este viernes en la Plaza de la Paz.

El ambiente para los maestros en cumbia que protagonizaron la jornada fue hostil a primera vista, pero poco a poco, como si se tratara de una prueba de fuego, se fueron ganando la atención de cada joven.

Hacia las 11:00 de la mañana el sol tapaba una cuarta parte de la cancha de microfútbol en la que los alumnos se sentaron a escuchar sobre la cumbia. Esta vez no jugaron o colmaron las gradas para animar los equipos de su salón en el recreo.

“Primero vamos a identificar qué es una décima ¿Alguien sabe qué es?”, dijo el decimero Eduardo Guerrero. Nadie respondió.

En vista de la desconcentración de los alumnos, Guerrero decidió cambiar de estrategia. “Una décima es una poesía de 10 versos octosílabos…vamos a hacer una cosa… vamos a identificar una décima que está en una cumbia que se llama Santo y parrandero. Cuando ustedes la escuchen ya sabrán qué es”.

Por sus fiestas novembrinas / Y su santo San Martín / Llevamos alegría sin fin / Hasta sus playas marina' / Y en sus horas vespertinas / Se mira la mar serena / Luego la mujer morena / Por el camellón pasea / Y el negro que la desea / Así eres tu Cartagena.

Un redoble de tambores finalizó el último verso junto con el canto de varios estudiantes que ya sentían interés por la información. Luego de varias improvisaciones, el rey Momo del Carnaval de Barranquilla 2016, Lisandro Polo, explicó que en la décima existe el pie forzado, en la que se imponen las palabras en las que debe acabar el verso.

Después de un rato preguntó varias veces: “¿qué es la cumbia?”. Nuevamente nadie contestó. “La cumbia es la máxima representación del mestizaje cultural que ocurrió en el territorio Caribe. Tenemos la influencia de la raza indígena, europea y africana…”.

Un ‘valiente’ estudiante, ante el silencio incómodo de los asistentes y con notable nerviosismo y duda, respondió que los tambores representan la fuerza negra. De inmediato se le fueron uniendo otros jóvenes, quienes comentaron que la representación indígena está en las maracas y la gaita, y que la europea en la “cuadratura” de los versos.

El maestro Joaquín Pérez explicó las características de la flauta ‘e millo, de la gaita hembra y de la gaita macho, entre tanto, miembros del Grupo Tambó hablaron sobre los diferentes tipos de tambores. Al terminar, los instrumentos se unieron para crear una cumbia que se ganó lo aplausos y, ahora sí, la atención de todo el estudiantado.

Fue tanta la emoción que Diego Guerrero, de 11 años y del curso 6C, se dirigió con determinación a donde estaba el grupo musical para que el maestro Julio Cassiani le enseñará a tocar la tambora. “Acabo de aprender a tocar este instrumento que me causaba mucha curiosidad. Quiero seguir aprendiendo de estos ritmos porque me parecen muy chéveres”, dijo el alumno.

Otro de los niños que se animó a participar de la actividad fue Johan Pinto Pallares, de 3er grado. Él fue uno de los primeros que no pudo ocultar sus ansias por demostrar su talento por la percusión, pues apenas le dieron oportunidad se animó a festejar una rueda de cumbia al son de la tambora. “Desde los tres años mi papá me enseñó a tocar; recuerdo que un día entró a la casa y me vio haciéndolo. Se sorprendió y me dijo que tenía mucho talento. Desde entonces animo con él diversas celebraciones”.

Minutos después, y siguiendo la misión de la Fundación Tambó, de llevar la cumbia a diversos lugares, la reconocida maestra Beatriz Ospino compartió sus conocimientos sobre los movimientos adecuados a la hora de danzar. “Nosotros para bailar cumbia no necesitamos mover las caderas. Tenemos que flexionar los brazos y mantener siempre el contacto visual con el parejo”. 

Bailó junto con Ricardo Sierra, rey Momo del Carnaval 2018, quien dijo que así como hay una fusión de las tres razas en mención a nivel musical, lo hay en la danza. “La mujer representa a los indios, pues estos siempre han bailado lento y pausado, y el hombre representa al negro, quien tiene más libertad de expresión”. 

Los asistentes se contagiaron de este ritmo musical y baile folclórico a tal punto de celebrar una rueda de cumbia en la que participaron las reinas de cada salón y los maestros invitados.

Dentro de esta danzaba Franyeli Berrío, reina del curso 6A, quien aseguró que antes de esta jornada no sabía bailar cumbia ni mantener el ritmo con los instrumentos. “Realmente vi que mis compañeros estaban interesados en la cumbia porque se pusieron contentos y pusieron en práctica lo que aprendimos. Yo, por lo menos, ya sé que no puedo perder el contacto visual al danzar”.

Entre aplausos, música y baile terminó esta jornada educativa carnavalera que en un principio le causó indiferencia a muchos, pero que finalmente logró su cometido: acercar a los jóvenes a la cumbia para salvaguardarla.

Ricardo Sierra, después de tomar una bolsa con agua para atenuar el calor que hizo ese mediodía, resaltó que en el taller “se tocó un punto importante de nuestro Carnaval que es el semillero, pues a través de este estamos asegurando que la tradición no muera. Estamos haciendo énfasis en la cumbia, una de las danzas más representativas del Carnaval de Barranquilla ante el mundo y ante todo el folclor de Latinoamérica”.

Por su parte, Lisandro Polo, sonriente y animado, finalizó diciendo que su intención es que los niños se enamoren de la cumbia. Dice que hasta el momento “el resultado siempre ha sido positivo” en cada institución educativa que visita, pues los jóvenes terminan integrándose. “Queremos llevar un poco de la Noche de Tambó a los sectores vulnerables para que sientan la magia de la cumbia, que une a todo el que la escuche y la baile”.

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