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Relaciones 02 de Octubre de 2019

Señales que indican una relación tóxica entre padres e hijos

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Foto: shutterstock

Los vínculos parentales tóxicos pueden generar desequilibrio emocional en los menores. Conozca, de la mano de especialistas, cómo revertir este efecto.

Sharon Kalil - @sharondkalil
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Ha escuchado usted el término ‘padres tóxicos’?, ¿lo han llamado de esta manera o usted ha usado esta expresión?, si la respuesta es afirmativa debe saber que este, aunque no es un término técnico, alude a las personas que tienen hijos que educan de manera poco o nada aconsejable con sus acciones y palabras, causando así desequilibrio emocional.

Según el psicólogo social y director ejecutivo de la Fundación Semillas de Vida, Andrés Gutiérrez, la palabra ‘tóxico’ toma cada día más popularidad y a partir de esta se señala la condición de una persona frente a un contexto, es decir, cuál es su comportamiento, reacción y postura. “Cuando este es aislado a lo que coherentemente uno esperaría de actitudes positivas y de resiliencia, se le denomina a la persona que las ejecuta de este modo”.

Ahora bien, algunas acciones cotidianas con las que los padres pueden llegar a perjudicar el bienestar de sus hijos a nivel emocional, según el profesional, figuran en la niñez. “Los niños generan habilidades en la primera etapa que van encaminadas a aprender a llorar, a frustrarse, etc. Hay padres que siempre suplen las necesidades de los chicos, entonces no se portan objetivos y coherentes con la crianza de sus hijos. De esta manera, el desequilibrio emocional de los padres termina siendo un efecto desencadenante en el que sus hijos también terminan siendo vulnerables a nivel emocional”.

Por su parte, el sociólogo Jair Vega comentó que el término se usa para etiquetar un comportamiento. “Esta etiqueta tiene que ver con que el relacionamiento con esa persona puede generar un efecto negativo. Se podrían analizar varias prácticas parentales que por sus características podrían no permitir el desarrollo adecuado de sus hijos, ya sea porque no generan un acompañamiento adecuado o porque violan la autonomía de los niños”.

Algunas conductas que mencionó Vega son que no haya monitoreo de las actividades de los hijos, pues no hay un acompañamiento adecuado y que sean permisivos, aunque por otro lado están los padres que no le permiten a los hijos tener autonomía.

“Hay ciertos padres que no respetan el libre desarrollo de la personalidad de los hijos, por lo que siempre van a querer imponerle ciertos comportamientos y características”.

La psicoterapeuta infantil Diana Gómez Miranda manifestó que también algunos padres usan la manipulación y el chantaje emocional para conseguir lo que desean e incluso condicionan su amor a las acciones de sus hijos.

“Son padres que tienen una enorme necesidad de control. Hay otros que tienen exigencia en exceso e intransigencia, (aquellos padres que no aceptan que pueden equivocarse, y nunca dan su brazo a torcer)”.

Agregó que hay otros que demuestran su autoridad a través del maltrato, por lo tanto no miden las consecuencias de lo que dicen o hacen, y que son poco afectuosos, distantes emocionalmente, negligentes, y enfocados a lo negativo.

“Para revertir los efectos tendrían que generarse unos lazos a partir de la comunicación, del amor, del respeto con su propio hijo, tener espacios autónomos donde puedan hablar, manifestar las sensaciones y emociones que tienen que exteriorizar en su momento. El padre lo revierte aceptando a su hijo como es y dando un manejo mucho más acorde a la situación que puede presentar este”, sostuvo Gutiérrez.

Tenga en cuenta que puede identificar que es un padre tóxico cuando el ambiente familiar es demasiado tenso, cuando sus hijos se lo expresan constantemente, o cuando logran ubicarse en una o ambas de las acciones y características anteriormente dichas.

“Los vínculos parentales tóxicos pueden hacer que en el adulto exista tendencia a involucrarse en relaciones emocionales abusivas, de maltrato y/o de dependencia emocional o que se conviertan en personas con grandes dificultades para vincularse afectivamente, con temores excesivos al compromiso y a la posibilidad de convertirse en padres”, dijo Gómez.

Por último, los especialistas manifestaron que si los hijos expresan este tema con los padres deben hacerlo de manera directa, serena, dejando claro que los respetan y los aman, y siendo asertivos al hablar.

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