EL HERALDO SUSCRÍBETESuscríbete a EL HERALDO
El id es:node/156788
Relaciones 19 de Agosto de 2020

Que las diferencias políticas de las redes no lleguen al seno de su hogar

El usuario es:
Foto: 123RF

Una de las recomendaciones para conversar de temas políticos en familia es entender, respetar y valorar la diferencia de pensamientos.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
Compartir:

Hace poco en las redes sociales se generaron álgidos debates a raíz de la decisión de la Corte Suprema de Justicia de Colombia, de ordenar la detención domiciliaria del ex senador Álvaro Uribe Vélez. A decir verdad, en redes como Twitter a veces las discuciones pasan al insulto, no solo con el hecho antes descrito sino con cualquier tema que incluya otros políticos de renombre en el país.

En este tema tan controversial ni las opiniones de diferentes familias se salvaron. En ese intento de interponer el criterio de parte de los simpatizantes y de los detractores, el saldo que dejó fue: el disenso y, en ciertos casos, la discordia. Entonces, frente a esto asalta la pregunta: ¿vale la pena no hablar de política para evitar discusiones acaloradas?

El psicólogo clínico Antonio Mengual expresa que dentro de la “normalidad” de las familias está el hecho de que se presenten las “diferencias políticas”.

“Aunque seamos un miembro más del núcleo familiar, somos totalmente independientes como individuos. Eso significa que tendremos una mentalidad, muchas prioridades y necesidades distintas. También juega un papel fundamental el cambio generacional. Lo que se valoraba hace 20 años puede que no se valore ahora en el presente. Esto tendrá un impacto enorme a la hora de decidir qué partido político te representa más”.

Recalca que en muchas ocasiones resulta complejo sostener una conversación con alguien que piensa diferente al otro, mucho más cuando se trata de temas políticos. El motivo por el cual puede resultar dificultoso se lo atribuye al hecho de que la mayoría de personas se identifican con cierta ideología y les resulta difícil pensar fuera de esta.

“Eso no solo lo encontramos en política sino también en la religión, y en el fútbol. Una forma de debatir sin pelear es hacer entender a la otra persona que es normal tener diferentes puntos de vista sobre las cosas. Así que no hay necesidad de alterarse ni de llegar a ninguna discusión. Que alguien piense diferente a ti no significa que estés equivocado y la otra persona tenga la razón,  solo quiere decir de que mi par tiene un punto de vista opuesto”.

Ahora, en caso de encontrarse en una situación en la que ‘las espadas de cada quien estén desenvainadas’ y no sea posible sostener un diálogo sin alteraciones, Mengual recomienda darle fin a la conversación para evitar que esta se agrande y los humores se revuelvan. Al final recalca que se trata de la familia y no vale la pena estar mal con algún miembro por temas políticos.

“No creo que haya algo de malo al hablar de política en reuniones familiares, siempre y cuando todos los miembros se traten con respeto. Hablar sobre esto no debería ser diferente a conversar sobre otro tipo de tema. Lo que pasa con la política es que la gente suele identificarse mucho con ella y llevarlo al plano personal, así que opinar algo que vaya en contra de lo que la otra persona piense es como atacarla personalmente y eso puede que no acabe bien”.

La psicóloga clínica Frauky Jiménez coincide con Mengual y especifica que aquí son determinantes  las habilidades sociales como es el caso del respeto y la cordialidad.

“Se vale la pena decir: -no estoy de acuerdo, pero lo respeto. Es tu decisión y tu elección-. Esta postura baja la adrenalina y el cortisol, pues le envía a la mente el mensaje de que aceptamos que cada quien tiene derecho de pensar y de elegir a su manera”.

Añade que no hay ningún inconveniente en socializar con la familia haciendo mención a la política siempre y cuando se tenga control en las emociones, se argumente correctamente y no se hable por hablar o para ofender al otro. Dice que darle la razón a la otra persona al resaltar alguno de sus argumentos, lima las asperezas.  

“Si vemos que la conversación por X o Y motivo se salió de control, lo ideal es que se calmen los dos y luego alguno tome la iniciativa de acercarse al otro para preguntarle qué fue lo que le molestó, ahí se determinará si fue el tono de voz, si fue el sarcasmo que empleó, o si es la crítica constante que recibe frente a sus posturas. Se debe evaluar con una buena comunicación y regulación emocional porque puede que no sea el contenido, sino la actitud”.

Mengual destaca que es vital hacerle entender al otro de que el hecho de no compartir su punto de vista no significa estar en contra de él, pues es ahí donde está el problema, ya que la gente se identifica con una ideología y al recibir una opinión contraria a la misma sienten que son atacados personalmente.

“Es nuestro trabajo hacerles entender que no es nada personal. Si yo estoy manteniendo una conversación contigo y digo algo que no es congruente con lo que tú dices, no quiere decir que yo esté en contra de ti, sino que no apoyo lo que tu partido político defiende”.

Concluye diciendo que es saludable rodearnos de personas que nos aporten diferentes puntos de vista sobre el mundo, pues “dos cabezas funcionan mejor que una”.

Temas tratados

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
REPORTAR UN ERROR O SUGERENCIA