EL HERALDO SUSCRÍBETESuscríbete a EL HERALDO
El id es:node/154010
Relaciones 09 de Octubre de 2019

Que el duelo al perder su mascota

El usuario es:
Foto: Shutterstock

La muerte de una mascota es, para algunos, uno de los acontecimientos más dolorosos de la vida. Descubra cómo reaccionar ante esta situación.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
Compartir:

Con el paso de los años, las mascotas se han convertido en pieza fundamental en muchos hogares, por tanto, al tenerlas es normal que surja un vínculo afectivo inexorable. 

Y no es para menos, pues quienes han compartido con alguna pueden dar certeza de que su presencia brinda compañía y muchos momentos de alegría. Sin embargo, todo suele caerse a pedazos cuando parten de este mundo. 

La psicóloga clínica Lizeth Orozco explica que cuando una mascota muere, el amo experimenta un duelo que tiende a variar dependiendo el grado de muchos factores. 

“Se trata de las dinámicas afectivas que surgieron entre el dueño y la mascota. Lo que experimenta el amo es un proceso normal de pérdida, un duelo que tiene algunas variaciones. En el caso de los animales, se diferencia un poco de la negación de la muerte de una persona porque hay quienes suelen tener una pequeña conciencia de que el tiempo de vida del animal es más corto que el del ser humano. La situación también puede variar si la mascota fue recién adquirida o si por el contrario llevaba  muchos años en casa”.

Agrega que ante la pérdida aparecen la soledad, la tristeza y el llanto. En cuanto a lo comportamental, explica que es normal que la persona se encargue de decidir si entierra a la mascota, si la deja en algún lugar, o si regala o preserva los objetos que le pertenecían.

Por su parte, la psicóloga Frauky Jiménez explica que es usual que el amo sienta malestar, culpabilidad y negación. Sustenta que, cuando el estado de la mascota exige aplicarle la eutanasia, los sentimientos del propietario son aún más intensos, pues resulta siendo  una decisión que estuvo en sus manos.

Orozco dice que “si el duelo impide que la persona viva un proceso normal de adaptación a la vida, se puede determinar que no es sano. Las fases que experimentará empezarán por la negación y luego terminarán con la aceptación. El duelo tiene unas fases que duran seis meses, pero cuando se trata de una mascota, la duración es menor. Aunque, si hay personas que ven a su mascota como un hijo o como el acompañante de vida, cuando muere puede que enfrenten un duelo mucho más complejo”.

Jiménez sustenta que este tipo de duelo en algunos dueños resulta ser más doloroso, ya que son seres que dependen de las personas para poder sobrevivir. Según su experiencia, manifiesta que la aceptación es importante para determinar que si causó dolor su partida y que sí se vivieron momentos especiales al lado del animal, para luego llevar a cabo el proceso de desprendimiento. Este consta en desahogarse por escrito, a través del habla, en redes sociales o en  cualquier otro medio.

Adoptar a otra mascota. Orozco se refiere a si es o no positivo el hecho de adquirir otra mascota en medio del duelo y destaca que esto depende de cada individuo. Las personas, luego de tener alguna, saben el significado que estas tienen y el proceso de adaptación que requieren.

La psicóloga de parejas Frauky Jiménez explica que ante la pérdida de una mascota es normal que invada la tristeza y surja el llanto.

“A veces el peor error que podemos cometer es querer llenar el vacío con otra mascota para no sentir el dolor y la ausencia. Creo que traer una nueva de forma inmediata significa tener una  dependencia angustiante, ahora, si la persona lo decide es respetable porque no hay una guía psíquica ni psicológica que determine cuál es el momento correcto para volver a tener otra mascota. Aunque tenerla es sano, no lo es si queremos llenar el espacio que dejó la pérdida de otro animal”.

Tenga en cuenta que... Para Jiménez es vital vivir el duelo, saber esperar y nivelar las emociones, superar y luego decidir si se vuelve a tener otra mascota o no. Aconseja salir adelante y, en caso de que el dolor persista, la crisis sea muy fuerte y se abstenga de salir, lo ideal será buscar ayuda de un psicólogo.

Orozco considera que lo más sensato es esperar que la persona sane cualquier herida, se encuentre preparada y dispuesta para volver a cuidar y volver a adaptarse a otro animal. Cree que lo más tóxico en el proceso del duelo es tomar una actitud de enojo frente a la percepción que tienen los demás en relación con lo acaecido.

Finalmente, Jiménez sintetiza en que entre el amo más se resista a dejar el dolor, más sufrimiento habrá, lo que termina perjudicando la salud mental y física. Por tanto, una buena terapia es conversar con otras personas que también han enfrentado este tipo de pérdida, salir y realizar ejercicio.

Temas tratados

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
REPORTAR UN ERROR O SUGERENCIA
Ir a EL HERALDO