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Relaciones 10 de Agosto de 2016

Porteo, una práctica para bebés seguros e independientes

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Texto: Inguel J. De La Rosa Vence
Fotos: Orlando Amador Rosales
 
El fular, más que una prenda de moda para cargar a los bebés, es una herramienta útil en la práctica del porteo, que poco a poco vuelve a cobrar importancia en la relación madre e hijo, tanto como la lactancia materna y la crianza con apego.
 
“La idea de portear a los bebés es volver a esa crianza natural que teníamos desde hace mucho tiempo y poder brindarles a nuestros niños más confianza y protección, así como estimularles su parte sensorial, ya que así ellos nos escuchan, ven y sienten todo lo que nosotros estamos haciendo”, explica Carolina Freay Ojeda, profesional en Medicina y madre porteadora.
 
Llevar al bebé en el pecho es una forma de hacerlo sentir que cuentan con su mamá y que siguen siendo parte de ella aun cuando no estén en su vientre. Sensación contraria podrían experimentar si son dejados todo el tiempo en la cuna o en el coche, después de haber estado nueve meses protegidos en el cuerpo de su madre.
 
“Hasta los seis meses, los bebés sienten que sus mamás y ellos son uno solo. Si como madres les damos la oportunidad de estar pegados a nosotros, ellos serán niños muy tranquilos y llorarán mucho menos”, dice, con la experiencia que le ha dado portear a su hijo Sebastián, de cinco meses de nacido.
 
En esto, Carolina coincide con la médico ginecobstetra Liliana Munevar Vega, quien afirma que estar cerca del pecho de su madre y oír sus latidos cardíacos le genera más seguridad y tranquilidad al bebé.
 
“Se ha demostrado que los bebés que están en contacto con la madre tienen mejor regulación de la temperatura, regulan más el sueño y son más seguros al iniciar la vida social con otros niños”, afirma la doctora Munevar, también especialista de la Clínica Eugin Colombia.
 
Existen hasta 30 formas de usar un fular a la hora de hacer porteo. Ambas galenas sugieren cargarlo como el bebé y el porteador se sientan cómodos. No obstante, en imágenes puede ver una de las formas más básicas de sujetar al bebé, desde que está recién nacido hasta que cumple los 2 años. 
 
“Así es como sugiero llevar a los bebés cuando nacen, ya que con la tela que cae en uno de los hombros se puede proteger la cabecita, teniendo en cuenta que hasta los 3 meses no tienen sostén cefálico”, indica Carolina, creadora de la marca Baby Carriers.
 
A propósito de las campañas a favor de la lactancia, a famosas como la cantante Li Saumet también se les ha visto promoviendo esta importante alimentación a través del porteo, teniendo en cuenta que esta práctica estimula hormonas como la prolactina y la oxitocina, que controlan la lactancia materna.
 
Lo importante de tener a su hijo consigo, incluso dormir con él, es tener la tranquilidad de que está bien y que le está transmitiendo seguridad para vivir.
 
Lo importante es la comodidad. Durante los primeros siete meses, cuando se portea, la columna del bebé debe estar en posición fetal y sus piernas, recogidas en forma de ‘M’. El porteo también disminuye los cólicos del lactante, pues en esa posición vertical los gases bajan por gravedad y no se acumulan en sus intestinos. Otro beneficio de los fulares es que el porteador puede equilibrar el peso en toda la espalda y evita que se fatiguen los brazos, como sucede cuando cargan a los pequeños de forma tradicional. Eso sí, la mejor posición para portear es en la que bebé y porteador se sienten más cómodos.

 

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