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Relaciones 06 de Diciembre de 2011

En diciembre, regalemos felicidad

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Para enseñarles a nuestros hijos e hijas a ser felices debemos comenzar por ilustrarlos sobre la diferencia entre el placer de satisfacer una necesidad física y el disfrutar cuando alcanzamos una meta psicológica o social.

Hay jóvenes que creen que la felicidad se puede alcanzar con la satisfacción de las necesidades alimenticias o sexuales. Degustar un manjar delicioso, tomar un buen vino o tener un excelente orgasmo proporcionan un placer intenso pero muy corto. Si creemos que esa es la vía para alcanzar la felicidad estamos entrando en una lucha constante por tener placeres que se evaporan muy rápidamente, dejándonos con una sensación de vacío.

El otro camino tiene que ver con las motivaciones psicológicas o sociales, como la necesidad de tener éxito en las actividades desarrolladas o el deseo de tener buenas relaciones con los amigos.

Cuando nuestro hijo disfruta el placer de jugar un partido de fútbol donde está entregando toda su capacidad o nuestra hija disfruta la conversación telefónica con su mejor amiga donde hablan sobre los planes que tienen para el futuro, están viviendo experiencias que generan más felicidad que cuando solo gozan del placer de comerse una deliciosa comida.

Los seres humanos por lo general necesitamos vivir una relación familiar de afecto, cordialidad, apoyo y respeto. Desarrollar esto da mucho más felicidad que el placer que nos proporciona un orgasmo. De hecho, hay personas que tienen excelentes relaciones sexuales, que les proporcionan mucho placer erótico, pero que no son felices porque no están satisfaciendo la necesidad psicológica de tener un vínculo conyugal estable, respetuoso y colaborador. Solo tienen placer sexual físico y no disfrutan de la vinculación afectiva.

Otro punto importante, relacionado con esto, es enseñarles a nuestros hijos que las actividades nos acercan más a la felicidad que las cosas. Sobre todo aquellas actividades en donde ponemos en juego nuestras habilidades, por eso da más felicidad:

• Jugar un partido de fútbol o de tenis que ver un partido.

• Aprender a tocar un instrumento musical que comprar un CD.

• Hacer un viaje para conocer un nuevo país que comprar un televisor más grande.

• Conversar con un buen amigo que ver una película.

• Ayudar a una persona necesitada que comprarnos una camisa nueva.

• Bailar con la persona que queremos que comernos una comida deliciosa.

• Conversar íntimamente mientras hacemos el amor con alguien que queremos que tener un orgasmo con alguien que acabamos de conocer.

Todas estas son cosas que deberíamos enseñarles a nuestros hijos para que no se dejen engañar por aquellos mensajes publicitarios que les hacen creer que la felicidad se consigue comprando un Jean Diesel, una camiseta Lacoste, una blusa de estudio F o un blackberry. La felicidad tiene que ver más con las buenas relaciones con otras personas y con hacer las cosas que nos gustan y que nos permiten usar a fondo nuestras capacidades y habilidades. Las actividades nos llevan a vivir más felices que las cosas.

Por: José Manuel González
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