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Relaciones 06 de Junio de 2018

'Cutting', las marcas peligrosas de un dolor emocional

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El llamado de los expertos es que los padres estén atentos a los signos de alerta.

Carolina Vargas Hormaza - @Caritovargash

“Me hice más fuerte ante las adversidades al darme cuenta que un problema no se arreglaba llorando y mucho menos cortándome en mi cuarto, sino enfrentándolo. En ese momento lo superé y me superé”. Con estas palabras Lord (como quiso identificarse este joven para no revelar su nombre real), asegura haber atravesado por un momento fuerte en su vida que lo llevó a autolesionarse, cortarse los brazos. 
 
Esta práctica es conocida como cutting (en español “cortándose”), un síndrome que, según Yazodarha Barraza, psicóloga con maestría en Psicología Clínica y Familiar, “se presenta más en jóvenes que están en la etapa de preadolescencia. Son manifestaciones de autoagresión, donde se laceran con cuchillas los brazos o las piernas”. Ese dolor se convierte, para algunos, en una adicción.
 
Los niños entre los 12 y 15 años son los más afectados por este tipo de prácticas.
 
Puntualmente en el departamento del Atlántico, el equipo psicosocial de Caribe Blanco Azul, proyecto del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y la Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta (CLENA), que hacen parte de la estrategia Acciones Masivas de Alto Impacto Social (AMAS), encontraron varios casos en jóvenes entre los 12 y 15 años de edad, principalmente en los municipios de Soledad y Sabanalarga.
 
El dato encendió las alarmas pues, según el director de Caribe Blanco Azul,  Adolfo Arteta, las principales causas que encontraron en sus investigaciones relacionadas al cutting, giran en torno a problemas sociales y familiares como el bullying o acoso escolar, el maltrato intrafamiliar e incluso el abuso sexual.
 
Los especialistas concuerdan con que estos cortes en la piel “funcionan como un calmante y que al realizarlos, se liberan endorfinas, las cuales son neuro-péptidos del cuerpo que minimizan de cierta manera el dolor emocional proporcionando una falsa sensación de bienestar por un corto tiempo”.
 
Ante esto, es importante tener claro que es una problemática grave que atenta con la vida de quién lo práctica, teniendo en cuenta que puede llegar a ser adictivo. Por ende, debe ser un tema primordial en los hogares e instituciones educativas, analizando y determinando cualquier signo de alerta en el comportamiento de su hijo o su estudiante.
 
El rechazo familiar, la falta del diálogo, el matoneo y el abuso sexual son causantes de este problema.
 
Así pues, según Barraza, si el joven presenta cambios en su comportamiento, empiezan a notarse con baja autoestima, no cuidan su presentación personal, son poco tolerantes frente a situaciones que se les presente y además se desesperan muy fácilmente y se muestran débiles constantemente, hay que tomar medidas inmediatamente.
 
“Ante esto lo importante en primera medida es dialogar con el joven, lo recomendable es acercarse a él o a ella, ver que le sucede, escucharlos, sin nada que los interrumpa, ni asuste. Adicionalmente el acompañamiento psicológico de un profesional será muy valioso para ayudarle a sanar la herida emocional que tiene y que aprenda a no buscar refugio en prácticas como esta”, agregó Viviana Páez, psicóloga.
 
Por su parte los pilares de Caribe Blanco Azul invitan al autorreconocimiento a través las artes escénicas y la música como métodos de expresión enfocados en el respeto hacía el prójimo, aprendiendo que todos tenemos derechos y debemos defenderlos. Actividades que, según los especialistas, deben en lo posible adoptar también las instituciones educativas, ya que es en estos espacios escolares donde más se pueden generar casos como el cutting que vulneran los derechos de los niños y adolescentes.
 
Consejos
Las psicólogas Viviana Páez y Yazodarha Barraza concuerdan con que lo más importante es la comunicación con los hijos. Tener en cuenta que si en casa se está presentando un problema que afecte las relación familiar, lo primero que se debe hacer es dialogar con los más pequeños, saber qué están pensando y hablar de posibles soluciones.
 
Importante
Si un padre de familia observa que su hijo presenta cambios de ánimo muy fuertes, debe estar muy pendiente también al estado físico del menor, revisar constantemente sus extremidades y en caso de encontrar evidencias, recurrir inmediatamente a un especialista.

 

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