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Relaciones 20 de Noviembre de 2019

Consejos para afrontar desde el hogar la pérdida de un año escolar

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Foto: shutterstock

Especialistas en psicología invitan a mantener canales de comunicación con sus hijos, a analizar si la depresión y la tristeza se intensifican y a hacerlos responsables ante su desempeño académico.

Sharon Kalil - @sharondkalil
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La pérdida de un año académico suele crear en el ambiente familiar un clima de tristeza, angustia y decepción. Por esta época las instituciones han finalizado las jornadas de recuperación y en más de un hogar han dado la inquietante noticia de que un menor debe repetir su curso el siguiente año. Ceremonias de grado, fiestas e ingresos a la universidad aplazados son algunas de las preocupaciones del entorno familiar, pero más allá de eso, ¿en qué repercute en los estudiantes a nivel psicológico esta situación?

Antes de responder estos interrogantes debe tener en cuenta como padre de familia que las causas de la pérdida de un año escolar pueden ser múltiples, por ejemplo, puede ser por desmotivación o desinterés, lo cual, según la psicóloga clínica Diana Gómez, en el adolescente muchas veces está asociado justamente al no encontrar la relación entre lo que estudia y su realidad; también puede ser resultado de un problema relacionado con la metodología de estudio; una rebeldía como respuesta inapropiada para resolver un problema mayor; o podría darse como el resultado de una problemática más grave como el bullying.

“Otra de las causas puede ser por descuido y falta de acompañamiento en casa, y este punto es fundamental, ya que un año no se pierde de repente, es decir, ni para el menor ni para el padre la pérdida de un año escolar debe ser sorpresiva, esta situación no se dará de un día a otro. Por tanto, debe verse como una oportunidad para revisar el rol de cada uno en el acompañamiento que se le brinda al menor en su proceso de formación”, explica Gómez.

Ahora bien, usted puede ayudar a superar la depresión y los sentimientos de tristeza de su hijo, si se presentan, no expresando su malestar con palabras descalificantes producto de la frustración, manteniendo canales de comunicación abiertos, diseñando juntos estrategias de solución, teniendo en cuenta la causa de la pérdida escolar, motivándolo, reforzando sus habilidades y entendiendo que la potencialidad de un menor no está definida por su desempeño escolar.

“Si en los niños se evidencia pensamientos de inferioridad, culpa, baja autoestima y/o si los síntomas relacionados con la tristeza o ansiedad que le puede generar este hecho son significativos en intensidad, frecuencia y duración se recomienda buscar apoyo de un especialista; no obstante, es importante tener en cuenta que en muchos casos lo que realmente le preocupa al niño es la reacción de sus padres y no el hecho mismo de haber perdido el año escolar”.

Por su parte, el psicólogo clínico Ricardo García comenta que en estas situaciones lo que se debe evitar es: juzgar al adolescente, los castigos, los regaños o los golpes. Se le debe hacer sentir responsable, no culpable. “La comunicación es fundamental en todo momento y evitar calificativos discriminantes o descalificantes como “irresponsable” o “bruto”. Es importante hacerles entender a los adolescentes que esta “pérdida” es parte de su aprendizaje y que deben asumirla para no repetir, cambiando malos hábitos”.

Agrega que la pérdida del año escolar en un joven debe convertirse en un aprendizaje y crecimiento para todos en la familia: padres, hijos y hermanos. “Debe encararse el tema seriamente, pero con mucha calma. Tanto hijos como padres deben ser tolerantes mutuamente y aprender a escucharse siempre y jamás amenazarse. El estudiante debe siempre pensar en mejorar, ya que es su futuro el que está en juego porque finalmente los padres darán hasta donde puedan”.

Sepa que los especialistas también recomiendan que los padres reciban asesoría psicológica para que aprendan sobre cómo manejar la situación y mantengan el interés en el adolescente por sus estudios y por un mejoramiento continuo.

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