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Psicología 08 de Febrero de 2011

Qué hacer cuándo son ellos los que se hacen las víctimas

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Es cierto que los hombres y las mujeres somos diferentes tanto física como emocionalmente. También es cierto que al considerarnos más emotivas, somos quienes cargamos con la culpa de hacernos las víctimas ante una situación de conflicto en pareja.

Pero no siempre somos nosotras quienes nos hacemos las víctimas, también ellos saben aprovecharse de las situaciones para manipular y hacernos sentir culpables por lo que ellos reclaman, así lo afirma la psicóloga clínica y especialista en crisis de parejas, Doctora Luz Marina Locarno Márquez.

Mientras las mujeres manipulamos con el llanto, la tristeza y la depresión, los hombres la manifiestan con agresividad, critica destructiva y lástima. Todas estas formas de coaccionar tienen como objetivo hacer sentir al otro culpable de lo que es acusado.

Los hombres manipulan de varias formas. La primera de ellas es cuando utilizan la agresividad —es decir, con insultos, malas palabras, arremete contras las cosas de la casa, te deja hablando sola e incluso golpes— con intimidación para lograr lo que quieren.

Pero no siempre el varón se pone en una situación de critica destructiva, sino que utiliza el silencio y la introspección con el mismo objetivo.

La otra forma de manipulación es cuando utiliza lo vivido en el pasado para justificar su falta de madurez y las necesidades de atención y afecto de parte de su pareja. Es entonces ese hombre que acusa a su esposa de no querer estar en casa, de que ya no lo atiende, de tener a otra persona, etc. en vez de hablar con claridad qué es lo que realmente quiere y necesita de su compañera.

Todo esto es un claro problema de comunicación, que debe ser considerado por un terapeuta que lo preparará para los diálogos claros y precisos.
A este tipo de hombres que no maduran se dice que tienen el ‘Síndrome de Peter Pan’ y a las mujeres que viven complaciéndolos el ‘Síndrome de Wendy’.

CASOS

Reflexionar. Siempre nos vamos a sentir criticados por nuestras parejas, no importa si tenemos la razón o no. Por eso debemos tomarnos el tiempo para calmarnos y pensar qué pasa.

Las mujeres hablamos diferente. Las mujeres somos más emotivas y cuando se trata de sentimientos hablamos más de ello que los hombres, quienes prefieren expresar sus sentimientos con acciones.

Ellos no se enfrían. Cuando están rabiosos los hombres tienden a callar hasta que se les pase el enfado, por eso los vemos más retraídos y alejándose de nosotras con frecuencia.

Compromiso social. Desde la infancia, las mujeres nos preparamos para ser madres y esposas. En cambio los hombres, aunque saben que serán padres y esposos, nunca se sentirán preparados.

Texto: Angélica Conrado C.

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