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Psicología 02 de Agosto de 2011

El sufrimiento puede ser culpa de uno mismo

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El victimismo es la tendencia a considerarse ‘víctima’ o hacerse pasar por tal, con el fin de conseguir aceptación u obtener algo que se desea, logrando en algunos casos, que las personas sientan lástima y accedan a sus peticiones.

Esta modalidad puede darse en diferentes situaciones de la vida, desde las relaciones de pareja o hasta en lo laboral.

Los casos más populares se presentan en aquellas situaciones que a la vista de todos, son comunes y que se pueden manejar de otra forma, pero que este tipo de personas deciden afrontarlas haciéndose las víctimas.

“Amor, no me hagas sentir mal, mira que hoy amanecí enferma y esta discusión me pone peor, ¡tranquilízate!” o “no me alcanza lo que gano y mi hija quiere una fiesta de quince años... ¿Será que si me hago la víctima y la explotada laboralmente, me aumentan el sueldo?”. Pueden ser casos comunes, maquinados por estas personas.

Pero en algunos situaciones, la necesidad de hacerse la víctima responde a que la persona tiene que llamar la atención porque se siente olvidado, alejado, y apartado, y por eso recurre a hacerse notar con actitudes de sufrimiento, que terminan manipulando el resultado de lo que acontece en su entorno.

Este trastorno psicológico-conductual tiene dos formas de manifestarse, una de ellas nos muestra a una persona -llámese hombre o mujer- victimista, que se disfraza, por tanto, de víctima, consciente o inconscientemente simulando una agresión que no existe, que siempre responsabiliza a los demás.

La otra vertiente en la que se presenta esta errada conducta de comportamiento, nos presenta a un ser humano lleno de predisposiciones ante las circunstancias que le suceden, y que por su incapacidad de arreglarlas a su conveniencia, opta por hacerse la victima para lograr con ello, salirse con la suya; este tipo de personas, además, se pueden ubicar dentro de los seres humanos que padecen el popular ‘síndrome del mártir’.

El no reconocer los errores propios, tomar una actitud pasiva y sumisa en la que se reprimen los verdaderos sentimientos, eludir la responsabilidad y culpabilizar al otro de la ‘terrible situación’, resume la conducta de los ‘victimistas’.

Conducta

“El sufrimiento nos hará Salvos”. Este tipo de padecimientos tiene entre otras explicaciones: baja autoestima, sentimientos de indignidad y culpabilidad, miedo al cambio, a los conflictos y a recibir beneficios; incapacidad para ver opciones o alternativas de solución. Creen que la vida es difícil por naturaleza.

Habla la experta

"Existen personas que desarrollan una serie de pensamientos de auto-sacrificio y sufrimiento para controlar, manipular y/o adaptarse al medio. Buscan por todos los medios sentirse atrapados en una mentalidad de víctima, con resignación al sufrimiento y con la inevitable sensación de impotencia", comenta la psicóloga Teresa González.

¿Eres un mártir?

El popular ‘síndrome del mártir’. Quizás estés padeciendo de este trastorno psicológico que se presenta con más frecuencia en Latinoamérica, y que afecta en su mayoría a jóvenes, amas de casa y adultos mayores, si estás viviendo con sentimientos de sufrimiento, mal genio y depresión. A continuación descubrirás cómo salir de este mal.

Paso uno: acepta que padeces un comportamiento que no es normal. Al tratar este tipo de trastornos es fundamental comenzar por aceptar que se padece este mal, debido a que en la mayoría de las situaciones, las personas optan por no buscar ayuda, decisión que puede empeorar su salud. El miedo al cambio es realmente el temor a las consecuencias del cambio. Trasformar nuestro pensamiento traerá buenos resultados.

Paso dos: no esperes recompensa por sufrir. Pensar que los obstáculos son necesarios por la recompensa futura, es una forma de pensar errada y contradictoria, en este caso en particular. Lo ideal es aplicar el ejercicio de preguntarse ¿qué tan bueno es madurar con esto que vivo que me hace comportarme así? Al hacerlo honestamente, verás resultados.

Paso tres: debes darte una segunda oportunidad. Detenerte para contemplar el paisaje es un hábito que puede ayudar a nuestro estado de ánimo. En estos casos también es eficaz complacerte con un regalo personal que desees, sin importar el costo. Esto puede ayudar a derribar esa dependencia que se gana al asumir esta actitud errada.

Texto: Rafael Escobar Saumet

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