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Psicología 02 de Julio de 2013

El desempleo y sus consecuencias psicológicas

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Estar desempleado, no es solo un hecho que genera consecuencias económicas, sociales y/o familiares; las consecuencias psicológicas que muchas de las personas desempleadas manifiestan, son de gran preocupación y pueden contribuir al desarrollo de trastornos psicológicos. La persona desempleada, constantemente envía hojas de vida a empresas que requieran servicios que ellos puedan brindar; a lo largo del mes, muchas de estas personas perciben que a pesar de mandar numerosos currículums y realizar cientos de entrevistas y pruebas psicotécnicas, no tienen certeza de obtener dicho empleo.

Para aquellos desempleados, existe una falta de control sobre la elección que una empresa tome sobre determinado cargo, y, dicha medida, genera una percepción de ausencia de control, y, un nivel de ansiedad que va en aumento.

Muchas de las personas que llevan algún tiempo desempleados, están expuestos constantemente a situaciones y hechos negativos; a diversos escenarios que generan estrés y que reactivan la sensación de descontrol e indefinición.

La sensación de indefensión sumado a la desmotivación producida por constantes negativas de parte de empresas o instituciones laborales, genera en la persona sentimientos de desesperanza y de inutilidad. Muchas de las personas desempleadas, sienten que no sirven para nada, y, que por mas que se esfuercen en brindar un buen proceso de entrevista, y, de contra con una Buena hoja de vida, no obtendrán lo que tanto desean.

A medida que pasa el tiempo, el sentimiento aumenta, y, la persona aprende a vivir con dicho estado; los síntomas depresivos y ansiosos, se hacen mas fuertes, y, la persona evita volver a pasar por un proceso de evaluación en donde la respuesta pueda ser negativa.

La perdida de la esperanza y la disfunción de la autoestima, llevan al individuo que se encuentra desempleado a la adopción de conductas pasivas; dicho comportamiento pasivo, se rehúsa a tomar una posición activa en cuanto a la búsqueda de una solución ante su situación laboral, y, a la posición inmóvil y sedante en donde simplemente se espera que algo pase.

Si la tensión psicológica se mantiene, la persona puede desalentarse y resignarse, abandonando el proceso de búsqueda activa de empleo y lo que podría ser aún más grave; si el estrés se agudiza y prolonga en el tiempo, entrarán en fase de agotamiento. Dicha fase de agotamiento, ocasiona posibles respuestas psicosomáticas ante la dificultad que esta viviendo. Por dicha razón, las personas que llevan largo tiempo en situación de desempleo pueden fácilmente pasar a este estado de indefensión aprendida, ampliamente correlacionado con la depresión clínica y con otros trastornos del estado de ánimo. Dentro de los síntomas que se pueden observar en personas desempleadas por largo tiempo, se encuentra la depresión, los trastornos del sueno, perdida de su autoestima, aumento de la agresividad, crisis de ansiedad, y, consumo de sustancias.

Hasta ahora, me he referido al individuo desempleado, como un ente individual; sin embargo, si tomamos en cuenta que dicha persona es cabeza de familia y jefe de hogar, se aumenta la presión, y, el problema puede llegar a afectar a su pareja e hijos. Los familiares de la persona desempleada, notan el sufrimiento de este, y, se ven afectados en cuanto a la manifestación de su sintomatología y de los recortes económicos. Aquellos que se encuentran desempleados, se enfrentan a sentimientos de soledad, aislamiento social, desorganización, dificultad para manejar tanto tiempo libre, falta de objetivos y metas a lograr, y, perdida de su autoestima y sentido de autoeficacia.

Al referirme a los individuos desempleados, no hago referencia a la totalidad de ellos; muchas de las personas desempleadas reaccionan de distintas maneras ya que cuentan con personalidades resilientes, que toman la situación por la que atraviesan como una oportunidad de cambio, y, de posible independencia.

Son muchos los casos, de personas que crean sus propios negocios con esfuerzo, dedicación y perseverancia; como manejamos las situaciones difíciles en nuestra vida depende de nuestra actitud y Fortaleza. Dichos aspectos, se reaccionan con la capacidad de mantener el control en nuestra vida independientemente de los obstáculos que se puedan presentar. Las personas que perciben que tienen control, atenúan mejor sus emociones negativas, incluso en situaciones de intensa ansiedad.

Texto: María Lourdes Dávila

 

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