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Psicología 12 de Enero de 2011

Confunde a la víctima ¿Cuándo una caricia se convierte en abuso?

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Por un tiempo se pensó que quienes preferían satisfacer su necesidad sexual con menores de edad ya no buscaban la experiencia debido a la persecución de las autoridades. De repente, diferentes materiales visuales salieron a la luz pública creando polémica y dando motivos para traer el tema a colación.

Mucha gente quedó indignada con un episodio en el que un personaje de la vida pública, aparentemente, agarra los genitales de un niño de aproximadamente doce años. Sin embargo, todo indica que se trató de una broma entre amigos.

¿Será broma? Es probable… Ahora la pregunta es si este acto puede ser considerado pedofílico.

Desde el punto de vista médico, la pedofilia consiste en la excitación de un adulto sólo con el contacto que pueda mantener con alguien entre ocho y catorce años. Esto no significa que el grupo de pedófilos esté conformado por gente mayor de 40, pues desde una edad temprana hay indicadores de esta parafilia.

En realidad, un adolescente de 16 años que busque un encuentro con alguien de once presenta esta patología y eso lo aclara el Instituto de Niñez y Adolescencia del Colegio de Abogados de Morón, Argentina.

El mismo organismo que vela por el bienestar general infantil clasifica la pedofilia por niveles, es decir, que puede haber una situación no muy ofensiva y que se limita al pensamiento, pero de todas formas también es considerado una señal pederasta.
Por otro lado, hay casos extremos que comprometen hasta la vida y un ejemplo claro es el de Luís Alfredo Garavito y los más de 200 niños que mató entre finales de los 80 y 1999.

Una opinión cercana. De acuerdo con la especialista en sexualidad humana Gloria Cabrales Pinto, es posible que un simple roce a un niño sí se dé sin que haya excitación, tomando forma de un gesto de confianza. Aún así, esta profesional advierte que ese tipo de demostraciones puede confundir a un menor que apenas se encamina hacia un estilo de vida de acuerdo con su orientación.

Cabrales agrega que si estos roces se dan de forma intencional y abusiva, más adelante el niño puede interpretarlos como normales y aceptar que lo toquen de nuevo.

A parte, si es una mujer la que expresa su cercanía de este modo, la entrevistada señala que también se hablaría de algo incorrecto, pues de lo que se trata es de no conocer los límites que debe haber entre un adulto y un niño.

“Si tocar por molestar y sin intención de gratificarse sexualmente está mal, lo es mucho más si el objetivo es ese, porque ya se trata de algo anómalo que no se dará si no hay intimidad con un menor” asegura Cabrales y añade que varios estudios indican que con tratamientos y ciertos medicamentos se puede ayudar a superar el problema, pero aún es un misterio para la ciencia cuál es la raíz en la que hay que concentrarse para contrarrestarlo.

La pedofilia es más común de lo que cualquiera cree

Según las estadísticas manejadas por el Instituto de la Niñez y Adolescencia, en Argentina, los casos de pederastia registrados son los que terminan con heridas o con la muerte. La mayoría se dan en silencio y con la intimidación.  Por eso suceden y no tiene fin, sino hasta que el menor crece. Es usual que haya enamoramiento, después de la presión y el abuso, pero no será una relación sana.

¿Cuál es el origen de esa fijación por los menores?

Lo que busca un adulto al fijarse en niños es la sensación de tener el control en todo momento y la sumisión que ya no encuentra en alguien de su misma edad. Esa es la razón por la que los pederastas no paran su búsqueda.

El trauma posterior

La edad en la que más se es vulnerable a este tipo de abuso es la pubertad, siendo también la época en la que los niños tienden más a deprimirse. Todo cambio que represente el abandono de la niñez puede ser rechazado, razón por la que la mayoría de personas que fueron abusadas conservan una mente infantil.

Curiosidad

Un misterio para la ciencia

La disposición completa de algunos niños hacia el sexo, de acuerdo con las estadísticas manejadas por el Instituto de la Niñez y Adolescencia, significa luz verde para los pederastas. Un 20% de los casos de abuso de menores, entre los 10 y 14 años, se da por el deseo mutuo. A diferencia de quienes fueron abusados y sintieron total desagrado, los que sí aceptaron la experiencia crecen rápido, pero no son capaces de mantener una relación sentimental duradera y no están satisfechos con lo que una pareja estable les pueda brindar.

No olvide

Importante. No sólo los adultos que se fijan en los menores son pederastas.
No se confíe. En ese grupo también están incluidos los adolescentes mayores que buscan los más jóvenes.
Asesoría. Si alguien cercano fue abusado por un adulto, busque ayuda de inmediato.
Si no lo hace. Muchas de los casos de pedofilia no son resueltos y así se crean los complejos y los rencores hacia los demás y hacia sí mismo, por sentirse anormal.
 

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