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Moda 29 de Marzo de 2011

¿Qué dejó Plataforma K?

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Beatriz Camacho fue la encargada de cerrar la séptima edición del certamen barranquillero. Su colección, conformada por ensambles fluidos y desestructurados, estampados en tonos azules y turquesas contó, además, con faldas, shorts en lentejuelas y piezas primordialmente caracterizadas por la soltura.

Las formas y los textiles, los bonitos colores y la atmósfera en general establecían con claridad que se trataba de un repertorio pensado para la mujer del Caribe.

Indudablemente, un número amplio de mujeres se sentirán estimuladas por túnicas, tonos como verde loro, toques brillantes y alegres estampados. Por mi parte, sin embargo, sentí un total y franco aburrimiento frente a esa ya desgastada y reiterada visión sartorial para la mujer del Caribe.

No existe nada más predecible que una túnica o un vestido asimétrico, sin hombros, para evocar la indumentaria propicia para las altas temperaturas. Camacho, además, remató sus looks con unos deleitables zapatos que eran plagio de un modelo muy célebre del sello Miu Miu.

Tal vez ese sentimiento venía ya desde la colección anterior, en la que Beatriz Soto desplegó una acartonada y también repetitiva versión de lo que debe usar la mujer que habita latitudes calurosas.

El problema de Soto fue, además, que los looks de la colección parecían repetirse a sí mismos conforme las modelos salían a la pasarela. Y los vestidos largos, forzadamente ornamentados, no consiguieron emanar la fuerza escultural que materializan muchas veces los diseños de alta costura.

Ambas Beatrices apelaron a un target que seguramente ya representa para ellas compras certeras, pero lo hicieron recayendo en una zona de confort que no dejó margen para ningún tipo de innovación. Sería interesante ver qué pasaría si ampliaran el espectro de sus referencias e inspiraciones. ¿Por qué no pensar en Rania deambulando la Riviera francesa? ¿O en Michelle Obama de descanso en alguna isla? Incluso, podrían recurrir a un emblema sin tiempo: Jackie O, si se quiere.

Mi tedio se sintió, además, frente a los diseños de Francesca Miranda. Sin duda, las ensoñadoras telas de la diseñadora están, de seguro, entre las mejores del circuito nacional. Me temo sin embargo que la señora Miranda parecía estar pensando más en las damas de la alta sociedad barranquillera que en algún potencial comprador global. Soto y Camacho no evadieron eso tampoco.

Y como he insistido en otras ocasiones, he allí la primordial falencia de los diseñadores locales: se empeñan en seguir generando una estética ya inventada, cuya fórmula comercial les rindió frutos en el pasado, sin contemplar tal vez la posibilidad de idear un producto cuya identidad local procure la posibilidad de ser deseado en el exterior, en el espectro de la moda global.

La indumentaria masculina, sin embargo –a cargo de Lina Cantillo, Jon Sonen y Argemiro Sierra- probó ir por mejor camino. Cantillo incita al hombre a probar cosas que lo extralimiten, Sonen es inventor de una indumentaria pulcra y sobria con algunos matices de osadía y Sierra –quien también produce indumentaria femenina- si bien no logra una ejecución totalmente virtuosa sí parece estar queriéndose inventar a un individuo futurista, urbano y sobre todas las cosas, latinoamericano. Ninguno de los tres, sin embargo, produjo un significativo sacudón.

En cuanto a los detalles técnicos del certamen, vale la pena resaltar su sorpresiva y grata puntualidad pero el recinto donde se escenificaron los shows fue notoriamente estrecho. Los organizadores deberían revisar, además, su criterio a la hora de convocar invitados internacionales. Si bien Rokha fue lo mejor de Plataforma K no era algo que robara el aliento. Si las posibilidades son escasas, a Colombia le vendría bien mirar hacia la Argentina como referencia tanto en materia de diseño como en el tema organizacional.

En términos generales, Plataforma K cumplió su cometido pero dejó un sabor póstumo a desinfle, a que faltó una cierta jugosidad para deslumbrarnos.

Resumen de las pasarelas de Plataforma K

Sería interesante que las diseñadoras locales que exhibieron sus creaciones en Plataforma K se retaran a reinterpretar una visión sartorial para la mujer caribeña que ya resulta aburrida y predecible.

Las túnicas, los ensambles sueltos y fluidos son opciones ya ampliamente conocidas y que pueden ser renovadas a nivel creativo.

Texto: Vanessa Rosales

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