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Moda 04 de Julio de 2018

¿Cuál es el verdadero crimen de la moda?

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Marcela McCausland. Instagram: @Maclablog
¿Qué es más importante, tener un vestido nuevo para cada fiesta, o tener criterio para librarnos de las cadenas que nos atan a satisfacer constantemente los caprichos de la sociedad de consumo? 
 
El pasado 19 de mayo Kate Middleton, la actual duquesa de Cambridge, fue víctima de la prensa y miles de internautas por llevar el mismo vestido que utilizó en el bautizo de su hija, la princesa Charlotte, a la boda real del príncipe Harry y Meghan Markle, y que ya ha llevado puesto en otras ocasiones. Muchas veces nos vemos presionados a tener que renovar las prendas de nuestro armario, para no repetir un atuendo, o si lo hacemos, nos encontramos expuestos frente al juicio social, al igual que Middleton. 
 
A través de las redes sociales, revistas de moda y otros medios de comunicación nos llegan constantemente mensajes de lo nuevo que debemos adquirir para poder seguirle el paso a las tendencias del momento. Pero esto no siempre fue así. Antes de los años 50, la moda solo era alcanzable para quienes podían costear la alta costura —ropa hecha a medida— y con la llegada del prêt-à-porter —moda lista para llevar— se democratizó el acceso a ella. Empezó entonces la producción en serie y por tallas de la ropa, que permitía llevarla de las pasarelas a las calles. Poco a poco todas las clases sociales tuvimos acceso a la moda. Incluso, hace aproximadamente 20 años surgió el fenómeno de la moda rápida. Marcas que ofrecen hasta 52 temporadas al año, con productos nuevos cada semana a precios muy bajos. 
 
Livia Firth, directora creativa Eco-Age, cuestiona si es realmente democrático y ético poder comprar una camiseta en cinco  dólares estadounidenses o un par de jeans por 20, después de conocer el precio ambiental y social que pagan quienes hacen esta ropa. “Nos están haciendo creer que somos ricos o adinerados porque podemos comprar muchas cosas. Pero en realidad nos están haciendo más pobres. Y la única persona que se hace más rica es el dueño de la marca de moda rápida”, sostiene Livia en un conversatorio sobre el futuro de la moda. Con la misma cadena de pensamiento, Vandana Shiva, activista ambiental, explica en el documental The true cost, que a la hora de comprar moda rápida solo vemos el producto final. No vemos los ríos contaminados a causa de su producción, los recursos que se utilizan, la tierra destinada para cultivar la fibra, productos como sustancias químicas nocivas o emisiones de gases de efecto invernadero. “Estas cosas tienen un costo también”, declara Shiva. 
 
En la moda colombiana se abren espacios en los que se combinan la ética y la estética en una narrativa coherente. Desde hace tres años, Judy Hazbún empezó una batalla en contra del plástico innecesario. Trabaja con la fundación Proyecto Tití y junto a ella crean moda a partir del plástico que alguna vez fue desechado y considerado basura. “Estoy de acuerdo con la transformación del pensamiento y la transformación de la materia” manifiesta la diseñadora barranquillera, quien también apuesta por la creatividad por encima de los prejuicios que se hacen en la actualidad por repetir prendas de vestir de calidad, en vez de someterse al consumo de la ropa desechable. Judy comenta que siempre va a existir esa mujer que para la moda significa expresarse con prendas de vestir, que son no solamente atemporales, sino versátiles. “Nada es más satisfactorio que usar tu propia creatividad con algo que ya te has puesto varias veces y que te gusta, ¿por qué dejar de hacerlo si te agrada? Puedes combinarlo de forma diferente cada vez que te lo pones. Depende de ti”. 
 
La realeza no es la única que se ve comprometida con su vestimenta en apariciones públicas o en redes sociales, por esta razón los blogueros de moda Estefanía Galarza y José Cantillo comparten con nosotros sus consejos de moda para repetir ropa y pasar desapercibido.
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