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Mi Terapia de Pareja 25 de Septiembre de 2019

Leyes básicas para una convivencia feliz

El usuario es:
Frauky Jiménez Mazo
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Existen parejas que llevan años de matrimonio y han envejecido juntos, pero es obvio que no todas han alcanzado con esa experiencia un estado de felicidad. En algunos casos, se evidencia incluso que han soportado situaciones desagradables a lo largo de su convivencia.

Por otra parte, también conocemos a parejas cuya relación ha sido muy satisfactoria y les ha colmado de bienestar pero tan sólo durante un corto espacio de tiempo, pues ser feliz durante un tiempo breve es relativamente fácil, basta con momentos agradables hemos experimentado casi todos en familia.

Podríamos decir que el amor joven en su primera etapa, se caracteriza por la percepción de emociones muy intensas y la expectativa de que ese estado permanezca de forma estable, es una etapa muy feliz todo se siente muy positivo.

Por el contrario, el amor, adulto, experimentado, sabe ya que el enamoramiento es un estado pasajero, fruto de la novedad y la atracción iniciales.

En una relación de pareja es necesario estar dispuesto a ser feliz, disposición esta que implica haber aprendido que la felicidad existe entendida como pequeños momentos de placer.

Día a día debemos actuar para conservar el amor, las personas cambiamos a lo largo de la vida y nuestras necesidades cambian con nosotros, no podemos seguir aferrados a las costumbres de la primera etapa de la relación, sino que debemos ir adaptando nuestra conducta a las necesidades que van surgiendo, profesionales, laborales, de la edad, los hijos, el nido vacío.

Las leyes básicas para una convivencia feliz se resumen de esta manera:

Primera ley: Lo positivo debe ser superior a lo negativo, en la pareja infeliz lo positivo es menor que lo negativo, lo positivo es igual que lo negativo y la interacción de los dos es pobre.

Segunda ley: En la pareja feliz hay equilibrio entre o que se da y lo que se recibe, es decir si damos cosas positivas a la pareja esperamos recibir también cosas positivas.  En la pareja infeliz no se da ese equilibrio.

Tercera ley: En la pareja feliz cada uno da lo que el otro necesita. En la pareja infeliz cada uno da lo que le gustaría recibir, sin atender realmente a lo que el otro necesita.

Cuarta ley: En la pareja feliz cada uno refuerza los comportamientos positivos del otro. En la pareja infeliz cada uno extingue o castiga los comportamientos positivos del otro.

Nuestra manera de relacionarnos afectivamente con nuestra pareja, está influenciada por el tipo de apego que recibimos en nuestra infancia. El apego seguro definirá relaciones amorosas sin temor al abandono, mientras que el apego ansioso estructura el temor a dejar de ser amado; y el apego desorganizado se relaciona con las conductas violentas. El amor apasionado suele ir acompañado por la búsqueda de protección y pertenencia.

El amor como dice la canción cosa tan rara, muchísimos estudios y se sigue hablando del amor.

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