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José Manuel González 03 de Septiembre de 2014

Sexualidad y adicciones

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José Manuel González
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Esta semana participé activamente en el curso para facilitadores de comunidades terapéuticas para adictos que organizó en la CUC, el SENA y la Red de Facilitadores Terapéuticos del Caribe. Tuve a mi cargo el tema Sexualidad y Adicción.

Básicamente me referí a ese deseo que todos los humanos tenemos de ser felices y como algunas personas lo canalizan a través de la vida sexual con el consumo de drogas.
¿Cómo cambia la vida sexual con el uso de drogas?
Esa es una pregunta que nos hicimos al iniciar una serie de investigaciones que luego fueron publicadas en la revista Latinoamericana de Psicología y en la revista Archivos Hispanoamericanos de Sexología.

Después de estudiar la vida sexual de más de centenar de drogadictos, y drogadictas, lo más relevante que se encontró fue lo siguiente:
La sexualidad cambia en las personas que utilizan drogas, de acuerdo a que estas sean usadores iniciales, consumidores frecuentes o crónicos.

El las personas que se están iniciando en el uso de drogas por lo general la actividad sexual se vuele más frecuente, más intensa y más agradable. En esta primera etapa esto se debe a varios factores: una activación del sistema nervioso, la inhibición de la ansiedad, las alteraciones de la percepción, la desinhibición social y sexual entre otras cosas. Estos usadores están comenzando a conocer los efectos de las drogas sobre su vida y se alegran porque al principio la vida sexual se vuelve más frecuente, más intensa y más agradable.

Cuando el consumo de drogas se hace más frecuente y se pasa a ser un adicto, se inicia una segunda etapa en donde la vida sexual del consumidor comienza a modificarse y aparecen actividades que esta persona no conocía, como el sexo en grupo, la prostitución, la infidelidad y la promiscuidad. La vida sexual comienza a variar y generalmente a volverse problemática.

Cuando el consumo de drogas pasa a una tercera etapa y se vuelve un problema crónico, la vida sexual comienza a deteriorarse por cambios hormonales, neurológicos y vasculares que se producen con el consumo regular de las drogas. También influyen aspectos psicológicos como la cada vez más baja autoestima, la ansiedad, la vergüenza y los sentimientos de culpa que generalmente acompañan la vida sexual en medio de las drogas.

En esta tercera etapa también se dan en las parejas donde hay drogas problemas de infidelidad, alteraciones de la comunicación y deficiente estimulación erótica que, entre otros, van llevando a que desaparezca la actividad sexual. Ya no hay ni erección ni lubricación vaginal, el deseo se esfuma y los contacto eróticos dejan de presentarse en la persona adicta.

En resumen, las drogas hacen que al principio la cosa parezca perfecta, luego comienzan a variar las costumbres sexuales y se inician los problemas y al final, en la etapa de adicción crónica, la vida sexual tiende a desaparecer. Lo que se inicia como algo perfecto termina en una gran tragedia.

Es por esto que las personas que trabajan activamente en la recuperación de adictos deberían capacitarse en consejería sexual. De hecho, en nuestros estudios encontramos que 3 de cada 5 adictos y 4 de cada 5 adictas tenían problemas sexuales como impotencia, ausencia de lubricación vaginal, dificultades para llegar al orgasmo, promiscuidad, infidelidad, etc.

Si quieres leer más al respecto te invito a visitar mi blog sobre adicciones: http://cepsisex.blogspot.com/2014/08/taller-de-consejeria-sexual.html

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