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José Manuel González 09 de Enero de 2019

Sexo oral en la Iglesia de Malambo

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Jose Manuel Gonzalez

Varios medios de comunicación me han preguntado por el suceso ocurrido en la Iglesia de Malambo en días pasados. Por eso hoy quiero decirte lo que pienso sobre ese hecho tan comentado en la última semana.

Quisiera comenzar escribiéndote que la cultura caribeña tiene varias facetas fascinantes, lindas y muy buenas, como nuestra actitud alegre ante la vida, pero, como todo, también tiene aspectos muy negativos que deberíamos tratar de corregir. Uno de esos tiene que ver con la sexualidad irrespetuosa, abusiva e irresponsable, sobre todo en los hombres, aunque es posible verla en personas de diferentes sexos.

Aprender a satisfacer los deseos sexuales respetando los derechos de quienes nos rodean es algo que la adecuada educación sexual debe profundizar en nuestra cultura, porque muchas personas en nuestro medio tienden a actuar de una forma egoísta, irrespetuosa, sin tener en cuenta los derechos de quienes les rodean. Eso ocurre con la infidelidad, uno de los problemas conyugales que más frecuencia tienen las parejas que asisten a mi consultorio en Barranquilla o Bogotá.

Una persona infiel, que generalmente disfruta sus relaciones adúlteras, está irrespetando a su cónyuge y a su descendencia. A veces las personas disfrutan de sus relaciones extramatrimoniales sin pensar que su cónyuge y sus hijos tienen derecho a tener una pareja y unos progenitores fieles.

La joven pareja que disfrutó sus deseos sexuales en la Iglesia de Malambo, por lo menos, estaba irrespetando las creencias de las personas católicas que consideran ese sitio como un lugar sagrado. Ahora, no sabemos si solamente él estaba disfrutando la actividad sexual mientras ella se sentía mal, culpable y avergonzada; pero, como muchas veces ocurre, ella estaba solo complaciendo los deseos de su pareja para que él no se pusiera rabioso y la maltratara físicamente. Si esta posibilidad fuera verdadera, estaríamos en una situación de abuso sexual, en la cual uno de los miembros de la pareja obliga al otra persona a hacer actos sexuales que van en contra de sus creencias o deseos.

Además de la infidelidad, con mucha frecuencia atiendo parejas en las cuales un miembro de la pareja obliga a la otra persona a participar en relaciones sexuales grupales, con el consabido resentimiento que produce hacer algo que no se desea por la presión de la otra persona. Esto último también es una forma de irrespeto, y por lo general lleva a disfunciones sexuales que terminan por dañar las relaciones sexuales, y por ende deteriorar el matrimonio y la felicidad familiar.

Es por eso que yo he venido proponiendo, desde esta importante tribuna y a través de otros medios de comunicación, la relevancia de la educación sexual que permita proporcionar información, costumbres, actitudes y valores lleven a una vida sexual responsable, saludable y placentera. 

Por José Manuel González
Dir: Cra. 51B No. 94-334, consultorio 404 Barranquilla.
Celular: (57) 310 630 24 44
www.drjmgonzalez.com
@drjosegonzalez

 

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