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José Manuel González 11 de Junio de 2014

Mundial de fútbol y relaciones sexuales

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José Manuel González
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Ahora que estamos a pocos días de Brasil 2014 muchas personas me han preguntado acerca de la costumbre de prohibir las relaciones sexuales de los futbolistas antes de una competencia deportiva importante.

Mi respuesta comienza por contarles que el Barça de Guardiola se reunía momentos antes del partido, habiendo dormido en sus casa, para jugar tan bien como lo vimos. Algo similar piensa nuestro querido Pibe Valderrama, quién se refirió a este tema hace pocos días en EL HERALDO.

Durante mucho tiempo se creyó en la teoría que aseguraba que tener sexo antes de los partidos debilitaba a los jugadores. Por eso, toda relación sexual estaba prohibida por los entrenadores de los equipos. Y por más que la ciencia se encargó de demostrar que una relación sexual, sin demasiados excesos, no consume muchas calorías ni agota, frecuentemente se pensó que era algo nocivo para los jugadores y por eso se les concentraba.

Ese mito se empezó a derrumbar en 1974, cuando Rinus Michels, seleccionador de Holanda, sorprendió al mundo al permitir que sus muchachos viajaran al Mundial de Alemania con sus esposas y que compartieran con ellas el alojamiento durante toda la competencia. Aquella medida -luego repetida por ellos mismos en Argentina 1978- provocó reacciones adversas en gran parte de la afición holandesa, pero increíblemente Holanda logró una excelente actuación. Llegó a la final. Alguien podrá pensar que no fue el sexo lo que les hizo ganar, pero también quedó demostrado que al menos tampoco fue un factor negativo.

Alguna pista de esto ya se tenía cuando en los Olímpicos de México 1968 el atleta estadounidense Bob Beamon consiguió un récord de salto largo que se mantuvo vigente durante 23 años. Días después, Beamon confesó que en la mañana previa al récord mantuvo relaciones sexuales con una compatriota competidora, obviamente sin el consentimiento de su entrenador.

Según Andrés Flores Colombino, buen amigo mio, médico y profesor de sexología clínica de la Universidad La República, en Uruguay, el impacto físico del sexo antes de un partido es mínimo. “Una persona con un peso normal pierde durante un acto sexual entre 400 y 700 kilo-calorías, eso se recupera con un vaso de leche y dos galletas”, dijo en una entrevista sobre este tema.

Si bien el sexo en sí mismo, ya está demostrado, no representa una gran amenaza al físico del deportista, puede ser muy contraproducente si es el disparador de otros desarreglos. Por ejemplo: la combinación sexo, alcohol y pocas horas de sueño.

Hay un interesante estudio científico publicado en 1987, en Archivos de Medicina de Deporte, una revista de la Federación Española de Medicina del Deporte, llamado "Estudio comparativo del rendimiento físico antes y después de la actividad sexual en varones". Allí queda demostrado que no hay diferencias significativas en el rendimiento entre un grupo de deportistas que no había mantenido actividad sexual y otro que sí la tuvo la noche anterior y una hora antes del test. Otras investigaciones científicas realizadas en Estados Unidos, Europa e Israel arrojan resultados similares.

Estos estudios llevan a recomendar que los jugadores del mundial sean acompañados por sus esposas o compañeras estables.

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