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José Manuel González 07 de Marzo de 2018

Matrimonio de una hija

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Jose Manuel Gonzalez

El sábado pasado se casó mi hija mayor, Elsa, con Roberto Carlos, en la capilla de la Catedral de Barranquilla. Fue un momento con pensamientos y emociones muy especiales, parecidas a las que viví hace unos pocos meses cuando se casó mi hija menor, Pamela, con Daniel, en una hermosa hacienda a las afueras de Bogotá.

Quisiera compartir contigo, querido lector, algunas de las cosas que sentí y expresé, o quise decir, en ese importante momento de nuestras vidas.

La boda de una hija es un evento muy especial en el que se viven muchas emociones, como la alegría de ver felices a los novios, el dolor de perder una hija, la satisfacción de ganar un hijo más, etc.

El matrimonio de una hija es el momento de entregarle al yerno un valioso tesoro. Es el paso a una nueva etapa en el ciclo vital. Es un momento clave en la evolución de la sociedad, en donde surge una nueva célula social. De hecho, nuestras hijas nacen para crecer e irse a formar una nueva familia. Nuestras hijas son una valiosa fortuna que la vida nos presta por un tiempo y luego la misma vida se las lleva para formar una nueva pareja.

Puedo decir que me siento muy orgulloso de mi hija Elsa, y de poder tener el privilegio de decir que soy su padre. A pesar de la pena que siento dejándola ir, estoy tranquilo porque la dejo en manos de un hombre bueno. Ha sido evidente para mí que ella a su lado es una mujer feliz.

Es gratificante saber que mi hija encontró al amor y conocer que él podrá darte todo lo que una princesita como tú se merece ¡porque tú te mereces lo mejor del mundo, querida hija mía!

Es por eso que he entregado emocionado a mi hija, para que Roberto Carlos la respete, la cuide, la comprenda, la ame y la siga haciendo tan feliz como es ahora.

Es una gran mentira que el matrimonio es para toda la vida. La verdad es que el matrimonio solo será eterno si cada una de las dos personas cuida diariamente ese sagrado vínculo con el respeto, la comprensión, la comunicación, la tolerancia y el amor. De lo contrario, inexorablemente se destruirá la felicidad que hoy comparten. Por eso mi invitación es a respetarse, comunicarse, comprenderse, tolerarse y amarse.

La vida nos presenta muchos desafíos importantes. Para mí, uno de esos retos fue traerte a este mundo, criarte, orientarte y aprender a entenderte. Tal vez no lo pude conseguir a cabalidad. Pero siento que lo intenté muchas veces dentro de mis limitaciones.

Yo he cometido muchos errores en la vida y deseo pedirte perdón por las consecuencias negativas que mis acciones han podido tener sobre ti. Pero también he querido enseñarte con mi ejemplo, que la felicidad y el éxito requieren esfuerzo, persistencia y metas claras. Todo esto dentro del contexto de una fe profunda en tus capacidades y en el amor que Dios le tiene a cada de sus hijos. 

Dir: Cra. 51B No. 94-334, consultorio 404 Barranquilla.
Celular: (57) 310 630 24 44
www.drjmgonzalez.com
@drjosegonzalez

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