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José Manuel González 23 de Julio de 2014

Los 4 amores de la mujer en el siglo XXI

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José Manuel González
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Acabamos de hacer una capacitación para las Comisarías de Familia del Departamento del Atlántico. En la última sesión hablamos, mi hija Elsa y yo, de los 4 amores en la mujer del siglo XXI. Las ideas más importantes giran alrededor de lo que mi hija insiste a cada rato: la mujer debe dejar de vivir en función de los temores y miedos para centrar su vida en el amor. A continuación les presento algunas de las ideas claves de esta charla que de seguro serán muy útiles para nuestras lectoras.

La mujer del siglo XXI tiene por lo menos que vivir en función de 4 grandes amores, que como es natural, se derivan de su amor al ser superior, cualquiera que sea la forma como tú lo concibas.

El amor a sí misma. La primera obligación de una mujer es quererse a sí misma, o ¡no podrá dar amor a los demás!
Quererse a sí misma es hablarse y tratarse como si fuera su mejor amiga. Cuando en tu diálogo interior te la pasas criticándote y diciéndote fea, bruta, incapaz, inútil, o cosas similares, no estás hablándote a ti misma como tu mejor amiga, sino que te estás tratando en forma similar a como lo harías con una enemiga.

Mejorar tu autoestima es importante para capacitarte, para dar amor a los demás.

El amor a los hijos. Amar a los hijos no es hacerlos felices. Amar a los hijos es colaborar en el proceso de hacerse personas maduras, saludables y buenas. En el proceso de educar a los hijos muchas veces es necesario decirles que no, por ejemplo, “no puedes quedarte durmiendo hasta las 11 de la mañana, tienes que bañarte ya y estar listo para ir al colegio en 40 minutos”.

Los niños generalmente no piensan a largo plazo y las madres deben ayudarles a mirar que lo agradable y sabroso, como quedarse acostado haciendo pereza, no siempre es lo más adecuado. Por eso, aunque el niño llore o intente manipularte con frases como “tú no me quieres”, hay que llevarlos por el camino que más les conviene para desarrollar hábitos saludables y constructivos.

Cuando la madre complace al niño en todo lo que le provoca, está posiblemente, sin darse cuenta, criando un ser que será desagradecido, egoísta, irresponsables y que no valora las cosas que posee.

El amor a su trabajo. Levantarse con la amargura de tener que ir a trabajar es lo opuesto al bienestar y la felicidad. Una mujer debería encontrar qué cosas le apasionan y dirigir sus actividades laborales en ese sentido. Una mujer que disfruta su trabajo será más productiva y eficaz en sus labores cotidianas, dentro o fuera del hogar. Una diaria reflexión adecuada tiene que ver con las consecuencias que tu trabajo trae a las otras personas. Tú estarás más motivada si no pierdes de vista como tu labor diaria enriquece la vida y proporciona bienestar a los que te rodean.

El amor a su pareja. Este es el cuarto amor, no porque sea el menos importante, porque estos amores, al igual que las patas de una silla, todos son trascendentales para ser una mujer integral, y por tanto ¡feliz y realizada!

Cuando una mujer ama a su pareja debe hacerlo con alegría, comprensión, atención y pasión. Amar es actuar en forma que puede colaborar activamente en el bienestar y felicidad de su pareja. Amar no es sacrificio ni permisividad ante la violencia emocional y física. Amar no es alcahuetear el irrespeto, la desconsideración o el egoísmo de la persona con la que compartes el camino de la vida. Amar es saber decir NO cuando pisotean tus derechos. Cuando en una pareja hay injusticias e irrespetos no hay que salir corriendo a divorciarse, ese es el momento en el cual la pareja necesita buscar ayuda profesional para reencontrar el camino del amor.

Me gustaría terminar invitándote a reflexionar sobre cómo estás tu viviendo estos 4 amores… también podrías compartir tus reflexiones con tu pareja…

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