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José Manuel González 27 de Julio de 2016

La piel y el placer sexual

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Jose Manuel Gonzalez
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Nuestra cultura caribeña tiende a centrar el interés sexual en los órganos genitales durante los encuentros íntimos de la pareja. Muchas veces parecería que lo fundamental en las relaciones sexuales, y lo más importante para el orgasmo, es el contacto directo del pene y la vagina en la pareja heterosexual. 
 
Este es un error que lleva a desperdiciar todo el potencial de disfrute y placer que tiene la piel durante el encuentro íntimo de la pareja.
 
Hoy sabemos que el cerebro es fundamental para el proceso de despertar el deseo, iniciar la excitación, recorrer los caminos de la respuesta sexual y culminar con un orgasmo. Por eso se dice que el cerebro es el más importante órgano sexual.
 
Gran parte de la información que el cerebro recibe y utiliza durante las relaciones sexuales proviene de los receptores sensoriales de la piel. Por esto, la piel es considerada actualmente como el órgano sexual más grande de nuestro cuerpo. Son aproximadamente 2 metros cuadrados de dermis repletos de terminaciones nerviosas, receptores sensoriales diversos y zonas que han sido llamadas erógenas por su capacidad de incrementar la excitación sexual cuando las personas están tranquilas y receptivas.
 
En la piel también se ubican receptores para las hormonas sexuales (principalmente progesterona y estrógenos en la mujer, y andrógenos en el hombre). 
 
La piel tiene un área muy grande en la representación cerebral y es el órgano de mayor importancia para el sentido del tacto. Por todo esto, es muy importante tenerla en cuenta durante los encuentros íntimos.
 
Las llamadas zonas erógenas son todas aquellas partes del cuerpo que presentan mayor sensibilidad a las caricias y cuyo estímulo generalmente tienen como finalidad despertar, fortalecer y mantener la excitación sexual y llevar hacia el orgasmo.
 
Existen muchas zonas erógenas diferentes a los órganos específicamente sexuales y cada persona es distinta a las demás en este aspecto. Aunque zonas tradicionalmente comunes a todos los cuerpos, como el cuello, cada persona tiene diferencias por su constitución física, su experiencia anterior, sus ideas y sus conceptos morales. 
 
Te invito a: 
 
1. Dibujar tu cuerpo y el de tu pareja desnudos (o pedirme ese gráfico a terapia.jm.gonzalez@gmail.com para que yo te lo envíe) por separado. 
 
2. Cada uno de ustedes dos pintará con un lápiz rojo las zonas de su propio cuerpo donde más sensaciones placenteras sienten al recibir caricias.
 
3. Cada uno de ustedes dos pintará con un lápiz azul las zonas del cuerpo de su pareja donde ustedes crean que la otra persona tiene más sensaciones placenteras.
 
En otras palabras, cada miembro de la pareja va a señalar con rojo donde siente placer y con azul donde cree que siente placer la otra persona.
 
Luego intercambian las hojas y conversan sobre lo que cada uno de los dos pintó. Esta pequeña experiencia les ayudará a 
conocerse mejor.
 
Si quieres más información sobre tema, pídemela a clinicadelsexo@gmail.com
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