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José Manuel González 14 de Octubre de 2020

La familia del adicto

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Jose Manuel Gonzalez
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La adicción es una enfermedad causada por factores genéticos, neuroendocrinos, psicosociales y espirituales. Todos estos factores interactúan para producir una adicción a las sustancias (alcohol, nicotina, marihuana, cocaína, etc.), a la comida, a los juegos de azar, al sexo, al trabajo, a las compras, etc.

La Fundación Shalom para el tratamiento de las adicciones me invitó esta semana a un Facebook Live sobre la familia del adicto y aquí te traigo las principales ideas que exprese ahí.

Quisiera iniciar con 2 ideas importantes: 1) la familia del adicto está enferma y 2) la familia del adicto puede colaborar, sin darse cuenta, en éxito o fracaso de la recuperación.

Los adictos son personas expertas en generar ambientes familiares llenos de emociones negativas (como ira, dolor, miedo, tristeza, ansiedad, etc.) que enferman a las personas que conviven con ellos más de 6 meses. La familia enferma presenta alteraciones importantes en varias áreas. Su comunicación, por ejemplo, no es directa y clara. Muchas veces los mensajes no se envían directamente sino por medio de intermediarios o simplemente se lanzan al aire, a ver si alguien los toma o los recibe. Otras veces, los mensajes van a través de indirectas, ironías o sarcasmos. Es decir, no son claros.   

La autoridad también está llena de problemas. La sumisión, la dependencia, el sometimiento, la rebeldía y el desconocimiento de la jerarquía natural en la familia son bastante frecuentes. Generalmente los padres son vistos como uno muy bueno y el otro muy malo, lo que genera muchos problemas en el funcionamiento de la familia.

Las normas tampoco son claras y consistentes. Lo bueno y lo malo en la familia dependen del estado de ánimo de los padres o de la turbulencia de la situación. Así es muy difícil que la disciplina y el orden fluyan adecuadamente.

Por falta de información, muchas veces la familia, con buenas intenciones, actúa de forma inadecuada ayudando a que la adicción se fortalezca. La idea absurda, pero frecuente, de que la adicción se cura dándole mucho amor a los enfermos (como si un infarto se tratara clínicamente solo dándole amor al paciente), lleva a que muchos familiares se vuelvan muy complacientes con el familiar adicto y este termina manipulándolos para conseguir lo que desea: seguir con las actividades adictivas.

A veces la familia trata de evitar que el enfermo no sufra las consecuencias negativas de sus acciones y se convierten en sus salvadores, librándolos de todas las lógicas consecuencias negativas que sus comportamientos patológicos generan. Como esto es natural, la persona adicta no puede visualizar los aspectos negativos de su vida, y por lo tanto no se siente motivado para cambiar. Como la familia impide que la persona adicta sufra, ella cree que todo anda bien y que no tiene ningún problema.

Dir: Cra. 51B No. 94-334, consultorio 404 Barranquilla.
Celular: (57) 310 630 24 44
www.drjmgonzalez.com
@drjosegonzalez

 

 

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