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José Manuel González 05 de Septiembre de 2018

¿Es útil la terapia de pareja?

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Jose Manuel Gonzalez

Debo confesar que después de varias décadas de trabajar en terapia de parejas he oído esa pregunta muchísimas veces, y la respuesta es sí. En el 80% de los casos, la terapia de pareja logra restaurar y fortalecer el vínculo de las parejas. En estos casos se salva el matrimonio.

En el 20% restante, la terapia de pareja ayuda a vivir un divorcio civilizado, con el menor daño posible a los miembros de la familia. Por esto, durante la separación, y en los 6 meses luego del divorcio, es muy importante la ayuda profesional, sobre todo si hay hijos pequeños.

La terapia de pareja puede iniciarse con la persona que más está sufriendo por la crisis conyugal o con ambos miembros de la pareja. En nuestra cultura machista es muy común que la terapia de pareja se inicie solo con la asistencia de la mujer a las citas iniciales, pero luego el terapeuta emplea alguna de las muchas estrategias que existen para involucrar al marido renuente al tratamiento. Al final el esposo termina vinculándose al proceso terapéutico. Igual que ocurre con los hijos drogadictos, primero deben asistir los padres y luego, durante el proceso, el hijo terminara involucrándose en la recuperación.

La terapia de pareja, entre otras cosas, generalmente busca:

Aprender a comunicarse de manera más constructiva.
Aprender a resolver y negociar los conflictos.
Reflexionar y saber utilizar adecuadamente las influencias del pasado.
Entender cómo los valores familiares, la cultura y el estilo de vida afectan la relación de pareja.
Manejar adecuadamente emociones y sentimientos como la ira, el resentimiento, la culpa y los temores.

Los problemas que con más frecuencia ameritan participar en un proceso terapéutico de pareja son:

Ausencia de confianza.
Celos.
Choques y peleas frecuentes.
Conflictos con los familiares de la pareja.
Mala comunicación.
Maltrato emocional y violencia física.  
Infidelidad (del esposo o la esposa).
Insatisfacción por la vida sexual.
Peleas por los diferentes estilos de criar a los hijos.

El terapeuta de pareja no da consejos ni señala lo que se debe hacer, por ejemplo, separarse o no. En la terapia de pareja se asignan tareas para que los cónyuges aprendan a tomar las mejores decisiones. Y sean ellos los que decidan.

Estas tareas también ayudan a que los miembros de la pareja desarrollen el máximo de su potencial para poder vivir en armonía y felices. Fortalecer la capacidad de expresarse, mejorar la colaboración entre los cónyuges o aprender a expresar el amor en forma más adecuada, podrían ser ejemplos de esta parte de la terapia de pareja.

Los ejercicios terapéuticos también ayudan a aprender a disminuir y controlar las facetas negativas de cada uno de los cónyuges. Por ejemplo, mejorar el control de la rabia, eliminar los bloqueos sexuales, limar asperezas con la familia del cónyuge o aprender a controlar las tentaciones sexuales.

 
Dir: Cra. 51B No. 94-334, consultorio 404 Barranquilla.
Celular: (57) 310 630 24 44
www.drjmgonzalez.com
 

 

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¿Es útil la terapia de pareja?

Miércoles, Septiembre 5, 2018 - 00:00
Jose Manuel Gonzalez

Debo confesar que después de varias décadas de trabajar en terapia de parejas he oído esa pregunta muchísimas veces, y la respuesta es sí. En el 80% de los casos, la terapia de pareja logra restaurar y fortalecer el vínculo de las parejas. En estos casos se salva el matrimonio.

En el 20% restante, la terapia de pareja ayuda a vivir un divorcio civilizado, con el menor daño posible a los miembros de la familia. Por esto, durante la separación, y en los 6 meses luego del divorcio, es muy importante la ayuda profesional, sobre todo si hay hijos pequeños.

La terapia de pareja puede iniciarse con la persona que más está sufriendo por la crisis conyugal o con ambos miembros de la pareja. En nuestra cultura machista es muy común que la terapia de pareja se inicie solo con la asistencia de la mujer a las citas iniciales, pero luego el terapeuta emplea alguna de las muchas estrategias que existen para involucrar al marido renuente al tratamiento. Al final el esposo termina vinculándose al proceso terapéutico. Igual que ocurre con los hijos drogadictos, primero deben asistir los padres y luego, durante el proceso, el hijo terminara involucrándose en la recuperación.

La terapia de pareja, entre otras cosas, generalmente busca:

Aprender a comunicarse de manera más constructiva.
Aprender a resolver y negociar los conflictos.
Reflexionar y saber utilizar adecuadamente las influencias del pasado.
Entender cómo los valores familiares, la cultura y el estilo de vida afectan la relación de pareja.
Manejar adecuadamente emociones y sentimientos como la ira, el resentimiento, la culpa y los temores.

Los problemas que con más frecuencia ameritan participar en un proceso terapéutico de pareja son:

Ausencia de confianza.
Celos.
Choques y peleas frecuentes.
Conflictos con los familiares de la pareja.
Mala comunicación.
Maltrato emocional y violencia física.  
Infidelidad (del esposo o la esposa).
Insatisfacción por la vida sexual.
Peleas por los diferentes estilos de criar a los hijos.

El terapeuta de pareja no da consejos ni señala lo que se debe hacer, por ejemplo, separarse o no. En la terapia de pareja se asignan tareas para que los cónyuges aprendan a tomar las mejores decisiones. Y sean ellos los que decidan.

Estas tareas también ayudan a que los miembros de la pareja desarrollen el máximo de su potencial para poder vivir en armonía y felices. Fortalecer la capacidad de expresarse, mejorar la colaboración entre los cónyuges o aprender a expresar el amor en forma más adecuada, podrían ser ejemplos de esta parte de la terapia de pareja.

Los ejercicios terapéuticos también ayudan a aprender a disminuir y controlar las facetas negativas de cada uno de los cónyuges. Por ejemplo, mejorar el control de la rabia, eliminar los bloqueos sexuales, limar asperezas con la familia del cónyuge o aprender a controlar las tentaciones sexuales.

 
Dir: Cra. 51B No. 94-334, consultorio 404 Barranquilla.
Celular: (57) 310 630 24 44
 

 

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