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José Manuel González 12 de Septiembre de 2018

Conviviendo con personas difíciles

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Jose Manuel Gonzalez

A veces nos toca compartir la cotidianidad con personas difíciles. Bueno, no siempre nos toca… nosotros perenemente tenemos la posibilidad de decidir si nos acercamos (o nos alejamos) de esas personas tóxicas. Por diversas razones, hay personas de las que no podemos apartarnos definitivamente por el resto de nuestra vida, pero si podemos manejar la cercanía que tenemos con ellas. 
La ancestral sabiduría oriental, específicamente las enseñanzas del Tao, nos dan consejos para tratar a las personas difíciles (esas cuyas acciones nos roban energía y que a menudo ponen cerco a nuestros caminos).
Según Lao-Tse, se pueden hacer varias cosas:
1. Controlar a las personas difíciles sin necesidad de luchar con ellas.
El taoísmo explica que vivir es como fluir por un rio, dejándonos llevar por su cause sin resistencia. La lucha o el enfrentamiento son todo lo contrario a esa idea de fluir. Optar por “no luchar” no significa claudicar o dejarnos dominar, significa, por encima de todo, elegir la sabiduría por encima de la violencia.
2. Vacía tu mente de emociones negativas.
Las personas difíciles, a menudo, nos estropean el día con un solo comentario. No importa lo irracional que sea su mensaje, lo inapropiado de sus acciones, nosotros dejamos que nos alteren. Intentemos por tanto controlar las emociones negativas. Una vez la persona difícil haya llevado a cabo su “maniobra toxica” contaremos hasta 10 mentalmente y respiraremos hondo. Nadie tiene derecho a estropear nuestro día, así que nos vaciaremos de rabias y resentimientos. La mente debe quedar como una habitación despejada, en donde el viento contaminado entra por una puerta y desaparece enseguida por otra puerta.
3. Pensar: “no debe ser fácil".
Un consejo que nos sugieren las enseñanzas del Tao es que cada vez que interactuemos con una persona difícil, intentemos ponernos en su lugar haciendo uso de la siguiente frase: "no debe ser fácil".
Esta frase nos puede ayudar a entender muchas cosas: "no debe ser fácil para esta persona tener tan poca paciencia o tan poco control de sus emociones". "No debe ser fácil vivir teniendo ese carácter tan complicado". Entender la perspectiva ajena nos permitirá estar preparados para controlar mejor la situación.
3. Sé proactivo, no reactivo.
Las personas difíciles a veces nos convierten en víctimas de sus “acciones toxicas”. Poco a poco, vamos acumulando tanta insatisfacción, fastidio y frustración que corremos el riesgo de reaccionar de la peor manera. No es lo adecuado. Tarde o temprano nos arrepentiremos de esa reacción y sobre todo de no haber puesto límites con anterioridad.
El Tao nos recomienda aprender a ser proactivos. ¿Qué significa esto exactamente? Quiere decir que debemos aprender a tomar el control de los acontecimientos en lugar de quedarnos mirando cómo suceden las cosas.
 

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Conviviendo con personas difíciles

Miércoles, Septiembre 12, 2018 - 00:00
Jose Manuel Gonzalez

A veces nos toca compartir la cotidianidad con personas difíciles. Bueno, no siempre nos toca… nosotros perenemente tenemos la posibilidad de decidir si nos acercamos (o nos alejamos) de esas personas tóxicas. Por diversas razones, hay personas de las que no podemos apartarnos definitivamente por el resto de nuestra vida, pero si podemos manejar la cercanía que tenemos con ellas. 
La ancestral sabiduría oriental, específicamente las enseñanzas del Tao, nos dan consejos para tratar a las personas difíciles (esas cuyas acciones nos roban energía y que a menudo ponen cerco a nuestros caminos).
Según Lao-Tse, se pueden hacer varias cosas:
1. Controlar a las personas difíciles sin necesidad de luchar con ellas.
El taoísmo explica que vivir es como fluir por un rio, dejándonos llevar por su cause sin resistencia. La lucha o el enfrentamiento son todo lo contrario a esa idea de fluir. Optar por “no luchar” no significa claudicar o dejarnos dominar, significa, por encima de todo, elegir la sabiduría por encima de la violencia.
2. Vacía tu mente de emociones negativas.
Las personas difíciles, a menudo, nos estropean el día con un solo comentario. No importa lo irracional que sea su mensaje, lo inapropiado de sus acciones, nosotros dejamos que nos alteren. Intentemos por tanto controlar las emociones negativas. Una vez la persona difícil haya llevado a cabo su “maniobra toxica” contaremos hasta 10 mentalmente y respiraremos hondo. Nadie tiene derecho a estropear nuestro día, así que nos vaciaremos de rabias y resentimientos. La mente debe quedar como una habitación despejada, en donde el viento contaminado entra por una puerta y desaparece enseguida por otra puerta.
3. Pensar: “no debe ser fácil".
Un consejo que nos sugieren las enseñanzas del Tao es que cada vez que interactuemos con una persona difícil, intentemos ponernos en su lugar haciendo uso de la siguiente frase: "no debe ser fácil".
Esta frase nos puede ayudar a entender muchas cosas: "no debe ser fácil para esta persona tener tan poca paciencia o tan poco control de sus emociones". "No debe ser fácil vivir teniendo ese carácter tan complicado". Entender la perspectiva ajena nos permitirá estar preparados para controlar mejor la situación.
3. Sé proactivo, no reactivo.
Las personas difíciles a veces nos convierten en víctimas de sus “acciones toxicas”. Poco a poco, vamos acumulando tanta insatisfacción, fastidio y frustración que corremos el riesgo de reaccionar de la peor manera. No es lo adecuado. Tarde o temprano nos arrepentiremos de esa reacción y sobre todo de no haber puesto límites con anterioridad.
El Tao nos recomienda aprender a ser proactivos. ¿Qué significa esto exactamente? Quiere decir que debemos aprender a tomar el control de los acontecimientos en lugar de quedarnos mirando cómo suceden las cosas.
 

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