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Chica Miércoles 29 de Enero de 2020

Luisana Zambrano desde la intimidad de una habitación

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Alejandro Rosales Mantilla

En la intimidad de su habitación Luisana Zambrano no se queda quieta. Abraza su almohada, se pinta las uñas de sus pies, se maquilla y se vuelve acostar. Luego enciende el televisor, mira medio capítulo de una serie, le da por escuchar música, baila o se asoma por la ventana cada vez que un ruido en la calle llama su atención. En conclusión, dice que no puede acostarse o jugar a no hacer nada en todo el día, permitir que el tiempo pase impunemente. 

La chica M!ércoles de esta edición es pura energía exportada para el mundo desde San Cristobal, Venezuela. Tiene 27 años, una hija de siete y en su vida ha sido modelo, bailarina y actriz.
Está radicada en Ciudad de México, “por ahora”, y para que le hicieran estas fotos viajó exclusivamente a Colombia, concretamente a Medellín.

En esta producción muestra esa faceta íntima de una mujer que disfruta consigo misma en su habitación, con el ocio, con la coquetería, con la vanidad, con el goce frente al espejo.

En el modelaje está desde muy niña, de hecho, sus padres la llevaron a sus primeras sesiones fotográficas. Hasta ahí todo era un juego, un hobby. Cuando se alistaba para tomar las cosas en serio —cuenta— quedó embarazada, sin embargo, al año ya se estaba haciendo fotos.

En ese momento se mudó a Panamá, allí retomó el modelaje y continuó los estudios de actuación que había empezado en su natal Venezuela.

“En Panamá viví uno cuatro años y se puede decir que allá empecé mi carrera. En un principio fui modelo y luego comencé a aparecer en varios videoclips, algunos como bailarina. Llegó un momento en el que ya quería seguir otros rumbos y elegí México, primero porque allá tenía familia radicada. Lo segundo porque en México hay una gran industria del entretenimiento”. 

Y esa gran industria del país azteca, que también ha acogido a muchos talentos colombianos, prestó atención a la belleza y la capacidad actoral de Luisana. La prueba, su participación en roles secundarios en producciones como Falsa identidad, El señor de los cielos, La piloto y Las bellas y las bestias. 

Sin embargo, llegar a la meca del cine mundial es su mayor anhelo. “Sonará iluso pero el que no lo intenta nunca va a saber si lo va a lograr, actuar en Hollywood es una de mis metas y seguiré trabajando en ello de una manera u otra. Tengo mucha confianza en mí misma a pesar de lo competitivo que es este medio”.

Durante esta entrevista telefónica Luisana ríe mucho cuando recuerda anécdotas de su vida. Me pregunta si soy venezolano y le digo que no, que soy de Barranquilla. En ese momento aprovecho para preguntarle sobre su país. Su tono cambia, el diálogo sigue fluyendo, pero ahora con la melancolía de una persona que sabe que no puede regresar a su patria, al menos por ahora.

Pide hablar de otra cosa, el drama de sus coterráneos “le duele”, le toca la fibra, le produce una sensación de “impotencia” porque sabe que poco o nada puede hacer para evitar que miles de personas, incluso que conoce, sigan “pasando hambre”. Tal vez, en últimas, esas ganas de superación que a veces surgen de la adversidad sean su mayor envión anímico, su trampolín para saltar a Hollywood con lo que más le gusta hacer: actuar y encantar.

El tiempo lo dirá, mientras tanto, desde su habitación en México Luisana seguirá soñando inquietamente.

Video: Fabián Medina

Agradecimientos: LMC Models

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