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Carmen Larrazabal 28 de Enero de 2015

El amor engorda

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Una buena dieta siempre está presente cuando de conquistar se trata, al segregar adrenalina, desaparece el hambre y el resultado no se hace esperar: adelgazas.

Esta fantasía dura poco. En cuanto la relación cobra estabilidad y el tiempo pasa, los kilos perdidos aparecen por arte de magia. Es en este momento donde se dice que el amor engorda.

Una investigación de la Universidad Americana de Carolina del Norte concluyó que las mujeres con parejas entre los 17 y 22 años engordan más que las solteras; y en la medida en que la relación se hace más fuerte los kilogramos se notarán más. Esta cifra es mayor en las casadas, según el estudio pueden subir entre 4 y 5 kilogramos al iniciar la vida matrimonial.

Las parejas felices y satisfechas ganan peso, comparada con aquellas donde no reina la tranquilidad y la armonía.

La tendencia de ganar peso cuando se tiene un matrimonio estable y feliz puede deberse a que no se preocupan tanto por lo estético, porque saben que así las quiere su pareja; hecho que permite que no haya tanto control a la hora de comer, mientras que los divorciados se preocupan más por verse bien para encontrar el nuevo amor o alguien que se fije en ellos.

Después de tener un bebé, las mujeres aumentan en promedio 10 kilos, los nuevos hábitos de la paternidad nos obligan a asumir este nuevo peso, preferimos descansar que sacrificarnos haciendo ejercicio después del embarazo.

Se ha dicho que las mujeres desarrollan una distorsión de la porción, ya que se sirven más, porque siempre están comiendo con alguien que llena grandes platos. De otra parte, estudios sobre obesidad nos indican que las parejas que viven juntas durante dos o más años, tienen menos probabilidades de ser físicamente activas y que las mujeres tienen propensión a padecer obesidad.

Otra de las causas por las cuales estar en pareja puede hacernos engordar se encuentra con la frecuencia con la que comemos en la calle; bajo la excusa de pasar un tiempo juntos. No comemos la misma cantidad, ni con la misma calidad con que lo haríamos en nuestra casa. Tenemos la costumbre de agasajar a nuestros seres amados con comida, por eso cuando estamos en pareja sorprendemos con chocolates, tortas, postres, disfrutando nosotros de dicho regalo.

Un estudio australiano, analizó la relación peso-felicidad en el amor y obtuvo como resultado que las mujeres casadas engordan más que las solteras, ya sea porque dejan de cuidarse o porque se sienten seguras con su físico en pareja, incluso, porque sus hábitos alimenticios se han adaptados a los del otro.

Engordar no significa dejar de ser atractiva para el otro, por muy feliz que sea tu matrimonio, por salud deben evitar los excesos que deriven en hipertensión, diabetes u otras enfermedades desarrolladas tras una mala dieta alimenticia.

Podemos estar sanos, enamorados y felices… solo es cuestión de trabajarlo en pareja, construir hábitos que nos ayuden a mantenernos en forma y a quemar calorías. Caminar juntos, montar en bicicleta, tomar clases de baile o sencillamente inscribirse al gimnasio son planes en pareja que contribuirán a nuestra salud física y sexual.

Los fines de semana pueden implementar otro tipo de planes mucho más extremos o arriesgados como el rafting, montañismo, senderismo, deportes playeros, todos en pareja.

Otro plan en pareja para conservar un buen estado físico puede ser el implementar la gastronomía solos o con amigos; evitar la preparación de platos demasiado condimentados y convirtiendo esta práctica en algo saludable y en el principio de una vida mucho más feliz y plena.

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