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Bienestar 01 de Julio de 2020

Que su estado anímico no dependa de una notificación de WhatsApp

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Foto: 123RF

Dentro de las recomendaciones están: organizar el tiempo, priorizar tareas y en algunos momentos del día desactivar las notificaciones.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Javier De la Rosa, de 30 años, es publicista. Al igual que muchos colombianos, él se encuentra trabajando desde casa, atendiendo las solicitudes constantes de sus superiores y brindando sus servicios a todos sus clientes a través de WhatsApp.

Pero adicionalmente, ha atendido los chats con sus amigos, familiares y conocidos, así como ha estado al tanto de las notificaciones generadas por los portales informativos. Lo anterior lo ha llevado a permanecer junto a su celular más de 16 horas diarias, una situación que últimamente le ha venido pasando factura, a tal punto de sentirse atiborrado de muchos mensajes.

“Recibir mensajes todo el tiempo me ha tenido un poco agobiado, así que hace unos días tomé la decisión de desactivar las notificaciones de algunos chats (...) como todo está cambiando, en mi empresa hemos incrementado la producción en el plano virtual y el tener las notificaciones activas de WhatsApp me ha llevado a estar al pendiente todo el tiempo de lo que sucede con mis amigos y mis familiares, lo cual me ha quitado mucho tiempo. Desde que las desactivé he podido tener un poco más de concentración y mejor rendimiento en mis labores. Ahora soy yo quien decide cuándo entrar y revisar mis aplicaciones, sin afectar mi horario laboral”.

Voces de expertos. La psicóloga Frauky Jiménez explica que las redes sociales pueden llegar a saturarnos si, solo si, no delimitamos y no establecemos horarios.

“Si la persona cuenta con un grupo de WhatsApp dedicado al trabajo, este debe ser atendido durante el horario laboral. Si se tratan de grupos familiares, de amigos y demás, también se deben tener horas específicas para atenderlos”.

Señala que todo dependerá de la organización que se tenga en los tiempos, así que aconseja llevar una agenda y tener claridad de las prioridades, de lo contrario se llegará a tal punto de sentir estrés, luego ansiedad y, en el peor de los casos, presentar ataques de pánico.

“Las constantes notificaciones pueden afectar nuestra concentración y tranquilidad. Si se trata del trabajo, lo ideal es hablar con el jefe y establecer lo que es prioridad, para distribuir las labores y dejar de último las que menos urgencias tienen (...) todo también dependerá del autocontrol y la autodisciplina que se tenga”.

Desactivar las notificaciones de WhatsApp es una de sus alternativas para beneficiar nuestra salud mental, así como apagar el celular en horas de la noche para evitar verlo, pues usarlo antes de dormir disminuye la posibilidad de que se tenga un sueño reparador.

Por su parte, el psicólogo clínico Antonio Mengual especifica que las redes sociales cuentan con un gran porcentaje de adicción porque se encuentran al alcance de todas las personas. Especifica que cada vez que escuchamos el sonido de las notificaciones, se produce una descarga de dopamina (asociada a la sensación de bienestar), que engancha y que crea cierta dependencia.

“Las notificaciones de WhatsApp pueden saturar nuestros días porque muchas veces no se cuenta con la capacidad de discriminar qué información es valiosa y cuál no. Si intentas sostener 10 o 15 conversaciones al tiempo, que tienen que ver con el trabajo, con los amigos o con la familia, algunas serán graciosas, otras no tanto, el cerebro se encargará de lidiar con todo esto, pero no tendrá forma de adaptarse, lo que repercutirá en el estado anímico y físico, entrando en una saturación de información y generando mucho estrés”.

Mengual advierte que cada vez que se intenta tener concentración en algo, si hay un estímulo externo será difícil lograrlo. En el caso de las notificaciones, explica que el sonido que se produce al recibir un mensaje lo cambia todo porque existe una asociación de respuesta fisiológica concreta al escucharlo, activándose la descarga de dopamina que inmediatamente nos lleva a estar atentos a si alguien escribió, envió una imagen o una nota de voz.

“Si se desactivan las notificaciones no habrá una intermitencia al abrir un mensaje, ni mucho menos habrá los altos y los bajos que pueden llegar a producirse tras las conversaciones que se tengan con distintas personas al tiempo”.

Otra medida para Mengual, similar a la planteada por la especialista Jiménez, es apagar el celular o poner en modo avión una hora antes de dormir y al despertar, esperar que transcurra una hora antes de usarlo, ya que la mente necesita adaptarse a un nuevo día.

A su vez recomienda establecer horarios para ver el móvil en el día como —por ejemplo— tomarlo una vez cada media hora. Agrega que si se tiene que decir algo a otra persona, lo ideal es dejar de  enviar mensajes que traen consigo un mayor número de notificaciones y, en vez de esto, llamar.

“También la recomendación es evitar las discusiones y las conversaciones que no llevan a nada, que desgastan las energías, que no aportan y que hacen perder el tiempo”.  

 

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