EL HERALDO SUSCRÍBETESuscríbete a EL HERALDO
El id es:node/11058
Bienestar 08 de Marzo de 2011

¿Qué hago? Me persigue el mal olor corporal

El usuario es:

Compartir:

"Doctor, ¿qué hago con el mal olor corporal que padezco?”. Es una pregunta que pocos realizan a su médico, pero cabe anotar que en realidad son muchos los que padecen este problema, que parece surgir durante los momentos más inoportunos.

La bromhidrosis o sencillamente el mal olor corporal, es un trastorno que afecta a millones de personas en algún momento de su vida, así lo explica el médico general Jorge Mario Palmera Sánchez.

Recordemos que nuestra piel es el hogar de numerosas estructuras encargadas de producir grasa, sudor y cabello, y por ende, todos los olores asociados a ellos.

“Las glándulas sudoríparas son las que producen sudor, y aunque aparecen en todo el cuerpo, cabe resaltar que son más numerosas en las axilas, las ingles, plantas de los pies, las palmas de las manos y la frente”, señala el médico Palmera.

A pesar que la transpiración está formada de 99% de agua y, por lo tanto, no tiene olor, también es cierto que nuestra piel es el punto de encuentro de gran número de bacterias. De ahí que el mal olor corporal se desarrolle cuando esos microorganismos entran en contacto con el sudor y se multiplican rápidamente.

Según Palmera, “las causantes del mal olor son las bacterias que descomponen la proteína del sudor en ciertos ácidos que liberan gases”.

Quienes sudan en exceso son los más propensos al mal olor, pero en realidad el trastorno está vinculado al lugar del cuerpo donde ocurre el sudor.

Quienes la padecen. La bromhidrosis es un fenómeno común en los adolescentes que están atravesando la pubertad. También puede afectar a personas obesas y a quienes sufren enfermedades como diabetes.

Cabe señalar que las personas que tiene mal olor se acostumbran tanto a su aroma que con frecuencia son los últimos en notarlo.

Soluciones. La solución más sencilla es mantener una adecuada higiene personal.

“Es recomendable bañarse por lo menos dos veces al día. Asimismo, usar ropa limpia todos los días, y lavarla y secarla correctamente porque las bacterias pueden sobrevivir en la ropa húmeda y producir malos olores”, recomienda el doctor Jorge Mario Palmera.

De igual forma, los desodorantes funcionan bloqueando transitoriamente a las glándulas apocrinas y evitan el crecimiento de bacterias en las axilas.

Y los pies. Los zapatos y las medias hacen mucho más difícil que se evapore el sudor, lo que a su vez provoca que las bacterias incrementen y el mal olor.

También se recomiendo lavarse los pies regularmente y secarse en su totalidad. Lo mismo que usar medias limpias de algodón.

Visita al doctor. Los expertos en el tema recomiendan acudir al médico si comienza a sudar en exceso durante la noche o el día sin ninguna razón aparente, si padece de sudores fríos o sí su cuerpo comienza a liberar un olor diferente al normal. Si ese olor es similar a un aroma de frutas podría ser una alerta de diabetes.

¿A quién afecta?

Un estudio realizado en Israel encontró que un gen, llamado OR11H7P, podría ser responsable que algunas personas sean más sensibles o propensas a los aromas o al sudor, mientras que otras no se dan cuenta de ellos y hacen caso omiso. Esta investigación también descubrió que la mujeres son más sensibles a muchos más olores que los hombres.

‘TIPS’ PARA QUE SU HIJO COMA

No lo obligues a comer: no utilices el soborno, chantaje o castigo, ni mucho menos emplees amenazas que nunca se cumplirán. Que tu hijo coma por placer y no a la fuerza, por ende no le abras la boca o le tapes la nariz.

No premiar: es muy importante que los alimentos que le vayas a dar a tu hijo sean atractivos visualmente y de rico sabor. Te aconsejamos mezclar texturas y colores, y no premiar al niño por haber comido bien.

Raciones pequeñas: ofrece al pequeño raciones pequeñas servidas en un plato grande. Dale la oportunidad de repetir si lo desea. También evita la distracción. Nada de cuentos ni de televisión a la hora de la comida. A respetar horarios.

Cero ansiedad: procura no mostrar ansiedad porque está comiendo. Si observas que rechaza el alimento, retira el plato, levántalo de la mesa y no le ofrezcas ningún alimento hasta la siguiente comida.

Gustos: es recomendable respetar los gustos del niño de forma razonable, hasta un límite, pero no permitas que coma a la carta. De igual forma, evita dar alimentos entre horas y deja que coma solo cuando pueda hacerlo.

Texto: Brenda Romero Martínez
 

Temas tratados

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
REPORTAR UN ERROR O SUGERENCIA
Ir a EL HERALDO