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Bienestar 27 de Mayo de 2020

Ojo, que sus hijos no estén sobreexpuestos a los dispositivos tecnológicos

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Foto: Shutterstock

Entre los daños visuales que causa el uso prolongado de computadores, celulares y tabletas están la fatiga visual, la miopía y el ojo rojo.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Desde hace un tiempo los niños y las niñas han encontrado en el uso de los computadores, las tabletas y los ‘smartphones’ un medio para su entretenimiento. Pero en la actualidad, justo cuando existe el brote de una enfermedad, que obliga al confinamiento y que no permite la asistencia de los más pequeños a los planteles educativos; los dispositivos tecnológicos alcanzan a potencializarse en un plano más educativo.

Así es como estas herramientas cobran un valor esencial para acceder a las clases desde la virtualidad, fomentándose así su usanza prolongada. Y aunque atiende una necesidad, al tiempo podría generar un problema en la salud de los menores. 

La oftalmóloga pediatra Beatriz Donado explica que, en muchos casos, los dispositivos digitales ocasionan el Síndrome Visual Informático (Fatiga Visual Digital), que define como un cuadro temporal resultante al enfocar los ojos en una pantalla u ordenador durante largas jornadas ininterrumpidas. Otras de las molestias oculares que pueden presentar los más pequeños de la casa son: “prurito, sensación de arenilla, sequedad y lagrimeo, dolores de cabeza, hinchazón leve y enrojecimiento de los párpados, dolor en el cuello y en la columna”.

Por su parte, la oftalmóloga Cleofe Villa recalca que también puede desencadenarse la miopía, debido a que cuando el niño se sitúa frente a una pantalla durante varias horas, los ojos convergen y las pupilas se cierran, “así que el cristalino se hace convexo y la acción genera un sobreesfuerzo”.

En cuanto a la fatiga visual, añade que esta se da porque el niño o la niña disminuyen la frecuencia del parpadeo presentando ardor, ojo rojo, sensación de cuerpo extraño, dificultad para enfocar, visión borrosa o leve edema en los párpados.

Consejos. Para prevenirlo recomienda que el niño aplique la regla 20, 20, 20. Esta consiste en apartar la mirada de la pantalla durante 20 segundos cada 20 minutos, enfocando a una distancia de 20 pies. A su vez aconseja que los padres o los cuidadores se aseguren de que el lugar donde hagan uso del computador, de la tableta o del teléfono celular cuente con la luz adecuada, que adopten una postura correcta, que parpadeen con frecuencia y que, en caso de presentar ojo seco, apliquen lágrimas artificiales.

En cuanto al parpadeo, Donado menciona que se debe alentar al niño a pestañear de más, en especial cuando tome un descanso. “El oftalmólogo pediatra podría recomendar gotas humectantes. Si presenta molestias por ojo seco será necesario que el adulto emplee un humidificador de ambiente en el hogar”.

Asimismo, la profesional hace énfasis en que las computadoras se deben ubicar de tal modo que la luz de las  ventanas, las lámparas y las luminarias no reflejen directamente sobre las pantallas y que permanezcan levemente por debajo del nivel de los ojos.

“Mirar a las pantallas hacia arriba abre más los ojos y los seca más rápido. Algunos expertos sugieren los teléfonos móviles a una distancia ideal de 1 pie (30,5 cm), los dispositivos de escritorio y computadoras portátiles a (61 cm), y más o menos (3 metros) para las pantallas de televisión, dependiendo de lo grande que sea. Adaptar el tamaño de la fuente, en especial en pantallas más pequeñas, que sea el doble de grande de lo que su hijo puede leer con comodidad, será vital para reducir la fatiga ocular”.

Añade que se debe reducir el brillo de la pantalla a un nivel más cómodo para la vista, poner cubiertas o filtros en las pantallas y, en caso de que cuente con anteojos recetados, se puede  agregar un revestimiento antirreflejo.

Donado también sustenta que “se debe evitar que los niños estén sobreexpuestos a las pantallas. A su vez se les debe ofrecer otros juegos y estímulos. También se deben tener en cuenta las recomendaciones basadas en la Academia Americana de Pediatría, que sustentan que los bebés de 0 a 2 años no podrán hacer uso de ninguna pantalla al día. Los niños de tres a cinco solo podrán permanecer frente a esta durante una hora al día, y de seis a 12 años podrán tener hasta dos horas de pantalla al día”.

Villa sintetiza que se deben “adoptar hábitos de salud visual, usar filtros adecuados, y recurrir a las revisiones periódicas oftalmológicas”.

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