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Bienestar 24 de Octubre de 2018

¡Ojo con la depresión en el adulto mayor!

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Foto: Shutterstock

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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La depresión es uno de los trastornos mentales más comunes en el mundo, de hecho, según datos de la Organización Mundial de la Salud, analizados en 2017, afecta a más de 300 millones de personas en el globo terráqueo. En el caso de Colombia, el país “registra una prevalencia del 4.8%, es decir, más de dos millones de colombianos sufren de esta enfermedad”.

Respecto a las personas que superan los 65 años, la psicóloga clínica Jenny Guevara, de la Clínica Nuestra Señora de la Paz, manifiesta “que estudios estiman que cerca del 15% de estas personas lo presentan y muestran una relación directa con la edad”. 

Por tanto, la OMS asegura que es usual que cuando el adulto mayor lo padece, se desencadenen un sinnúmero de síntomas que pueden pasarse por alto, debido a que suelen ser asociados a otro tipo de problema común de la edad.

Agrega que “los adultos mayores con depresión tienen un desempeño más deficiente en comparación con los que padecen enfermedades crónicas como la pulmonar, la hipertensión arterial o la diabetes sacarina. La depresión también aumenta la percepción de tener mala salud, la utilización de los servicios médicos y los costos de la asistencia sanitaria”.

Para Lina González, líder de salud y bienestar de la Fundación Saldarriaga Concha, esta patología prevalece en las personas mayores por las características de su entorno y a la exclusión a la que en ocasiones son sometidos.

“Si bien, no es posible confirmar que es una de las principales causas de muerte en los adultos mayores, sí se puede decir que afecta la salud mental, la funcionalidad y calidad de vida, debido a la tristeza constante, los trastornos del apetito o sueño y otros síntomas físicos tales como la fatiga crónica o dolor de cabeza. Estos signos tienen el agravante de dificultar las relaciones sociales de las personas con su entorno, lo que propicia su aislamiento”.

En cuanto a los factores que influyen, Guevara sustenta que existen muchos. Entre los más destacados están los cambios físicos, emocionales y cognitivos a raíz de la edad. Todo esto desencadena una pérdida inmensurable de ciertas habilidades. Otros factores que influyen tienen que ver con el tema de la soledad, con los sentimientos de fracaso, la pérdida de seres queridos, la jubilación y, en algunos casos, la minusvalía. 

Ahora bien, explica que a causa de los cambios, hay hogares en los que “no son tratados de la manera en la que solían hacerlo, por lo que poco a poco los van alejando, trasladándolos a un campo diferente en el que su participación empieza a no ser la misma. Ante esto algunos suelen sentir pérdida de autoridad, lo que genera cambios emocionales y conlleva a crisis más recurrentes”. 

Guevara dice que para trabajar la depresión lo primero que hay que hacer es identificar los aspectos que desencadenan el trastorno, y será posible al trabajar de la mano con ellos y al contar con la ayuda de redes de apoyo. 

“Si una enfermedad mental en el adulto mayor no se maneja a tiempo puede generar daños cerebrales y deterioro de su vida funcional y cognitiva”. 

Por otro lado, advierte que nunca estará de más que la persona sea tratada a tiempo por un especialista, esto con el fin de evitar que se desencadene otro tipo de patología emocional y física como la hipertensión, la diabetes, problemas cardiacos, dolencias estomacales, demencia y concentración, que hacen que su productividad, tanto cognitiva como motriz se pierda.

González puntualiza en que “la depresión en los adultos mayores es un asunto que le compete a las entidades y organismos que los rodean, para enfrentar eficientemente una problemática que trasciende cada vez más. Un entorno de bienestar, basado en brindar cuidado, salud, educación, hábitos saludables, convivencia y reconocimiento, 

son la clave para que tengan una vejez de calidad”. 

El cuidado. Está enfocado en la motivación para que sean independientes, y en la capacitación de sus familiares con el fin de que la ayuda sea idónea.

Vida saludable. Es esencial durante la vejez. Incluye una alimentación balanceada, según su requerimiento, y la actividad deportiva y cultural.

Formación. Es vital que sean capacitados sobre temas de derechos y evaluación de políticas, esto para exigir el respeto que merecen.

Memoria y escritura. Su función es estimular la creación literaria y narrativa, lo que a su vez refuerza la cognición y la imaginación.

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