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Bienestar 19 de Diciembre de 2018

No permita que la ansiedad altere su apetito en Navidad

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Foto: Shutterstock

Cenar en Navidad invita a conectarse con la familia. Sin embargo, no olvide cuidarse de los excesos que resultan siendo nocivos para la salud.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo

Ad portas de la Nochebuena resulta común que en algunos hogares hagan la lista de alimentos o adelanten las compras que permitan preparar una cena digna para celebrar en familia, pues nuestra tradición nos invita a vivir el espíritu de la Navidad alrededor de la mesa. 

Por lo anterior, hay quienes optan por incluir gran cantidad de alimentos que al final del día terminan atiborrando la mesa y, así mismo, estimulando a quienes padecen de ansiedad y presentan deseo de comer en exceso sin prever las consecuencias.

Así que, si es su caso, para evitar que usted peque por la boca durante la fecha, que afecte su salud y, a su vez, en Año Nuevo padezca de sobrepeso, en esta edición consultamos a una nutricionista y a una psicóloga, quienes explican la necesidad de no hacerse el de los oídos sordos y tomar cartas en el asunto siguiendo ciertas recomendaciones.

La psicóloga clínica Liliana Machado manifiesta que la comida, además de alimentar, implica el encuentro y la construcción de momentos de conexión y vínculo. Sin embargo, esta causa un efecto contrario cuando, debido a la ansiedad, sobrepasamos las cantidades que requiere el cuerpo por día.

Machado dice que la ansiedad hace que “la mente piense en situaciones catastróficas de lo que puede pasar. Si hablamos de la ansiedad que desencadena la alimentación compulsiva, conocida como comida o alimentación emocional, tenemos una situación con problemas emocionales profundos, con la falta de autoaceptación y con la incapacidad de autogestión de las emociones. Sucede cuando la persona no puede expresar sus emociones y usa como medio de satisfacción la comida. Estos pacientes cuentan con una producción de dopamina mayor, que les permite sentir placer al ingerir alimentos, por tanto, comen sin pensar en busca de saciar las sensaciones de estrés”.

La nutricionista y dietista Ibon Berbesi coincide en lo anterior y agrega que la ansiedad por comer puede ser el resultado de diversas condiciones que debemos esclarecer. Indica que a menudo está el estrés, así como los problemas relacionales y, sobre todo, los estados de ánimo en los que la ingesta de alimentos actúa como comportamiento catártico, mermando en muchos casos la propia calidad de vida.

Afirma que en este proceso los niveles de serotonina se elevan y, por un instante, se alivia  el estado de ánimo negativo. No obstante, ese efecto cumple una duración muy corta, de ahí a que al cabo de un tiempo se produzcan conductas compulsivas y se genere un trastorno en la alimentación que termina  afectando la salud.

Machado agrega que esta clase de ansiedad también está asociada a la tristeza. En época de Navidad puede surgir en personas que han perdido a un ser querido o cuando extrañan momentos que no volverán a vivir, así que al tener mayor acceso a la comida durante las fiestas, ingieren grandes cantidades de grasas, dulces y muchas calorías.

“La alimentación emocional lleva a las personas a vivir en un círculo vicioso en el que, entre más se coma, más culpa se siente, el hambre no sacia y la mente busca la forma de calmar la ansiedad por medio de la comida, sin tener autocontrol”.

Berbesi enfatiza en que controlar, manejar o reducir la ansiedad por comer no es tarea fácil. “Más allá de lo que podamos pensar exige tener en cuenta muchos factores, como por ejemplo el origen que nos ha llevado a dicha situación. Por otro lado, es vital saber que no se trata de comer menos, sino de comer bien y de acompañar las pautas alimenticias saludables con estrategias psicológicas que nos faciliten afrontar la ansiedad”.

Actividad física. Las expertas en psicología y nutrición consultadas afirman que uno de los mecanismos eficaces para contrarrestar los efectos de la comida emocional  son realizar ejercicio o practicar algún deporte que permita quemar energías y el paciente se rete a sí mismo y vea cambios favorables en su cuerpo.

A un experto. La psicóloga Machado sugiere recurrir a un facultativo que ayude a sanar situaciones o memorias del pasado. Dormir lo suficiente también calma la ansiedad, así como programar la mente con pensamientos positivos y llevar a cabo una planeación mental de nuevas ideas y propósitos.

En la cena. Elija alimentos ricos en magnesio, pues brindan sensación de tranquilidad. Ejemplo: vegetales de hojas verdes, legumbres, nueces, semillas y granos enteros. Reduzca el azúcar y aumente la ingesta de agua.

Al vapor. Sabemos que en esta época resulta difícil controlarse al ver un plato de comida, pero, podría optar por comer ligero, carne magra a la plancha, pavo o pescado al vapor con verduras sin pan ni hidratos.

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