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Bienestar 10 de Junio de 2020

Espacios interiores ventilados para contrarrestar la COVID-19

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Foto: Shutterstock

La recomendación es ventilar los lugares a diario durante 10 a 20 minutos como mínimo, principalmente en horas de la mañana. Hacerlo es esencial para secar humedades y controlar la temperatura, entre otros beneficios.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Muchas son las medidas que el Gobierno Nacional ha decretado para mitigar la propagación del coronavirus en Colombia. Además del lavado de manos, del uso del tapabocas y de la desinfección de superficies en el hogar, se ha conocido que la ventilación de los espacios interiores también juega un papel fundamental.

Adriana Estrada, subdirectora de salud ambiental del Ministerio de Salud y Protección Social, explica que “ventilar es la forma de hacer que el aire fresco entre a las habitaciones y a otros ambientes. Es vital porque no solo renueva el aire, sino que también propicia el confort y el bienestar de las personas. A su vez es esencial para secar humedades y controlar la temperatura, entre otros aspectos”.

Por lo anterior, la bacterióloga y magíster en Microbiología Tropical Dayan Lozano explica que en medio del aislamiento obligatorio ventilar los lugares confinados con aire natural de forma constante resulta importante porque, generalmente, en estos no se da la circulación del aire limpio, sino de aquel que se recircula constantemente. Así que, si a lo anterior se le suma la concentración de varias personas que naturalmente al momento de realizar su proceso de respiración, específicamente al exhalar, esparcen partículas pequeñas de agua que se diseminan en el ambiente o en las superficies y que contienen microorganismos como virus y bacterias, se puede generar la propagación de muchas enfermedades, incluyendo la COVID-19.

“Si se analiza el comportamiento del coronavirus vemos que cuando llegó a las zonas de clima frío, específicamente en época de invierno, las personas se encerraban en sus casas o en sus habitaciones sin ventilación para salvaguardarse de las bajas temperaturas y como resultado se obtuvo que el virus se concentró y tuvo una mayor incidencia a diferencia de las zonas de clima cálido, donde era necesario abrir las ventanas y usar otros mecanismos de ventilación que permitiera la entrada del aire libre. Ahora, esto no obedece a que la temperatura influya en el comportamiento del virus, sino en el comportamiento humano (...) cuando hay corrientes de aire limpio de cierta manera se lleva las partículas consigo, evitando el contagio en las personas cercanas”.

La especialista Lozano, también candidata a doctor en Ciencias Biomédicas, recalca que permanecer en lugares sin ventilación tiene una incidencia importante en la propagación de otras enfermedades que tienen que ver con aquellas de tipo viral como —por ejemplo— la gripa provocada por la influenza, y la conjuntivitis, también conocida como la ‘miradita’.

MinSalud —por su parte— da a conocer que permanecer en un sitio, cuyo aire interior está  contaminado, podría ocasionar en la gente irritación en los ojos, la nariz y la garganta; sensación de sequedad en la piel; ronquera; respiración dificultosa; eritemas; dolor de cabeza; náuseas; mareos y vértigos.

Adicionalmente sustenta que puede presentarse “una elevada incidencia de infecciones respiratorias y resfriados, además de un aumento en las patologías no trasmisibles como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, los accidentes cerebrovasculares y la cardiopatía isquémica, entre otras”. 

En el caso de los espacios laborales, la Ley 9 de 1979 establece que deben contar con ventilación para garantizar el suministro de aire limpio y fresco, en forma permanente y en cantidad suficiente y adecuada al uso del establecimiento, siguiendo los criterios de las reglamentaciones correspondientes. Igualmente sustenta que todos los servicios sanitarios deberán contar con sistemas de ventilación apropiado.

En relación con lo anterior, la subdirectora de salud ambiental del Ministerio de Salud y Protección Social invita a tener en cuenta las siguientes recomendaciones: ventilar los espacios de forma natural abriendo las ventanas; ventilar las viviendas diariamente haciéndolo preferiblemente después de que llueva y en horas con bajos niveles de contaminantes en el ambiente; sustituir productos que generan irritación a la nariz y a los ojos por productos equivalentes, pero no irritantes; ventilar los baños sin ventana de forma mecánica o forzada, ubicando extractores para secar las humedades generadas por la ducha; y no encender carbón, gas, madera u otros combustibles dentro de la casa y de los vehículos.

En cuanto a los locales cerrados o a los lugares de trabajo y dependencias anexas el Ministerio aconseja renovar el aire de manera uniforme donde se trabaje con sustancias irritantes y nocivas. Las dependencias que en el área de Salud y Seguridad en el Trabajo clasifique como nocivas deben contar con sistemas de ventilación local exhaustivas; y en los establecimientos de trabajo en donde se produzcan contaminantes ambientales como polvos, humos, gases, neblinas y vapores tóxicos y nocivos se deberán emplear métodos para su control.

Ahora, si en su caso se ve obligado a tomar un medio de transporte público o privado, la sugerencia es mantener las ventanas y las salidas de emergencia superiores abiertas. 

“El tiempo de ventilación puede variar, pero se recomienda que diariamente sea de 10 a 20 minutos como mínimo, principalmente por las mañanas, sobre todo en los dormitorios”, sintetiza  Estrada.

 

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