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Bienestar 13 de Marzo de 2019

De una alimentación tradicional a una vegetariana

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Foto: Shutterstock y archivo particular

Diana De la Ossa, experta en nutrición, explica que el consumo de verduras aporta vitaminas, minerales y fibras solubles e insolubles.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo

Más que seguir una moda y adaptarse a aquel dicho popular que reza “¿A dónde va Vicente?, a donde va la gente”, hoy día adoptar un estilo de alimentación vegetariano para algunas personas supone un cambio de vida en pro de la salud. Y aunque al principio resulte un poco intimidante, a causa de los innumerables interrogantes que pueden surgir, cada día va ganando más adeptos.

Como muestra de ello, hace un año la comunicadora social María José Campo adoptó este régimen alimentario, debido a ciertas complicaciones que presentaba en el colon, patología común en su núcleo familiar.

“Además del tema de salud, cuando inicié recuerdo que lo hice informándome sobre los riesgos del consumo carnívoro, pues los animales constantemente están expuestos a sustancias propias de la misma industria que se ve obligada a producir al ritmo del mercado y todo esto contamina el cuerpo humano. Además, decidí hacerlo porque estoy en contra del maltrato animal”.

Manifiesta que pasó de una alimentación tradicional a vegetariana reemplazando al principio la carne de res, el pollo, el cerdo y los embutidos por pescado y huevo. Luego incorporó a su dieta la soya en forma de tofu y carve, incrementó el consumo de legumbres hasta eliminar por completo las carnes. Considera que a raíz de esta práctica cuenta con excelentes niveles de hemoglobina, colesterol, triglicéridos y vitaminas, pues asegura que así lo confirman los exámenes que se practica constantemente como medida de control.

Adicionalmente, afirma que ha visto mejoría en el colon y siente energía para hacer sus actividades diarias. Para ella lo más difícil del camino es que generalmente se toma la decisión solo. 

“Te toca ver siempre un menú diferente cuando comes en familia o te toca escuchar comentarios de personas que desconocen el tema o tratan de criticarte, pero vale la pena vivirlo”.

Por su parte, el comerciante Sebastián Ariza, de 21 años, afirma que también vivió su proceso, pero de forma rápida. Señala que hace cuatro años se dispuso a llevar una nutrición libre de proteína animal y su etapa de transición la vivió al lado de su hermano mayor, de parte de papá, quien es vegetariano desde que cumplió sus 15 años.

“Fue un corte que hice de inmediato. Cuando estuve a punto de cumplir la mayoría de edad, mi hermano empezó a influenciarme, a compartirme cuáles eran los beneficios y descubrí que no solo me ayudaba a mejorar mi salud, sino que también era amigable con el medio ambiente y con la protección de los animales”, relata.

Explica que su proceso no le resultó difícil, pues siempre contó con el apoyo de su hermano, que dedicó gran parte de su tiempo a compartirle algunas recetas que a lo largo del camino ha ido replicando. Cree que este apoyo fue vital para que no resultara complejo y no desistiera de la idea. 

“Gracias a que soy vegetariano, soy sano, activo, practico mucho ejercicio  y no me enfermo con facilidad. Algunos de los problemas que le plantean a uno al principio es que puede presentarse la carencia de la vitamina B12, el zinc y el hierro, así como puede disminuirse la hemoglobina, pero la verdad he encontrado un equilibrio comiendo granos, verduras y, a veces, recurriendo a la suplementación”.

Elegir el vegetarismo implica consumir vegetales, legumbres, cereales y semillas.

Voz experta. La nutricionista Diana De la Ossa manifiesta que el vegetarianismo es un estilo de vida que algunas personas eligen llevar ya sea por convicciones religiosas, por salud o para preservar el medioambiente.

Recomienda el vegetarismo sí y solo sí antes de dar el paso las personas se documentan y recurren a un especialista que pueda enseñarles a alimentarse excluyendo la proteína animal, sin que haya deficiencia nutricional.

“Sabemos que los seres humanos necesitamos proteínas, aminoácidos esenciales, carbohidratos y ácidos grasos esenciales. Pero también necesitamos macronutrientes y micronutrientes que no pueden faltar en la dieta. Una dieta basada en plantas es nutritiva, porque se eligen alimentos de la madre tierra, y a través de estas se consumen vitaminas, minerales y fibras tanto solubles como insolubles, importantes para la salud cardiovascular, gastrointestinal y para la regulación del azúcar en la sangre”.

Aconseja que sea elegida para pacientes con hipertensión, diabetes, en personas con niveles elevados de colesterol LDL (lipoproteínas de baja densidad) o en los que presentan condiciones crónicas proinflamatorias, debido a que aporta un alto contenido de nutrientes, fibras y antioxidantes.

Cuando llevamos una dieta tradicional y decidimos adoptar una alimentación vegetariana, De la Ossa señala que es necesario vivir una transición y aumentar el consumo de vegetales, legumbres, cereales y semillas. 

“Se puede ir eliminando las carnes poco a poco. Dejar a un lado el consumo de estas puede generar algunas deficiencias como la vitamina B12, de modo que las personas deberán suplementarse con esta vitamina pero en forma de cianocobalamina. El calcio también puede verse afectado así como el hierro y la vitamina D, por tanto, será necesario practicarse chequeos constantes y que la dieta esté enfocada hacia estos requerimientos, así como la suplementación”.

Para De la Ossa es vital que el paciente consuma los ocho aminoácidos esenciales, así que recomienda complementar las legumbres con los cereales, eso sí, siempre cuidando las porciones.

“El vegetarismo es un estilo de vida. Es necesario que al adoptarlo se preste atención a la vitamina B12, al calcio y al hierro, entre otros”.

Diana De la Ossa

Experta en nutrición

“Decidí ser vegetariano y mi cambio fue rápido gracias al apoyo de mi hermano”.

Sebastián Ariza 

Comerciante

“Opté por el vegetarismo porque presentaba molestias en el colon. Gracias a esta nutrición me siento sana”.

María José Campo

Comunicadora social

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