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Bienestar 17 de Octubre de 2018

Cómo afrontar los efectos del cáncer en la familia

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Foto: shutterstock

El cáncer así como es una gran crisis también es una oportunidad de transformación, según la psicóloga Teresa Rosales.

Sharon Kalil

Como un tsunami emocional se puede describir el efecto que conlleva enterarse de que se padece cáncer. Una enfermedad que representa, según la Organización Mundial de la salud, la principal causa de muerte en todo el mundo.

Ahora bien, más allá del diagnóstico, una gran mayoría de pacientes se remite a pensar en cómo afrontará la enfermedad su núcleo familiar y qué  impacto provocará en sus vidas. Según la psicóloga Teresa Rosales, dependiendo del tipo de relación que tenga el paciente con cada una de las personas que integra la familia pueden surgir distintos sentimientos, como el temor, la angustia, la culpa, entre otros. 

Teniendo en cuenta el rol que ocupe el enfermo, lo que represente o signifique y la interacción que tenga en el hogar, van a ser múltiples las reacciones y la revelación de los miedos internos de cada persona.

“Esta enfermedad es un detonante de muchísimos sentimientos, pero también es un buen momento para que las personas reconstruyan su historia familiar, aprendan y comprendan, a partir de esta experiencia, sobre sí mismos y sobre sus vínculos familiares. De alguna manera, así como es una gran crisis también es una oportunidad de transformación”, dijo Rosales. 

Martha Ramírez, psicóloga de la Universidad del Norte concuerda con Rosales en que el cáncer afecta a toda la familia del paciente. “En muchas ocasiones la familia se siente desamparada, con miedo, impotencia e incertidumbre frente al futuro del paciente. También los familiares suelen sobrellevar paso a paso la enfermedad, por lo que algunas veces se ausentan del trabajo para dedicarse al tratamiento”, dijo.

La profesional agregó que muchas familias experimentan el aislamiento social, pues la enfermedad hace que se gasten todas las energías atendiendo al paciente. 

“La familia entre menos victimice a la persona enferma o de lugar al drama, y por el contrario tenga una postura de equilibrio, tranquilidad, fortaleza y control de sus emociones podrá ser un mayor apoyo y respaldo para la persona que esté en ese proceso”, resaltó Rosales.

También explicó que la familia, al estar conectada emocionalmente con el paciente, lo apoya a través de su propio proceso de sanación interna. “A partir de la noticia se desconfigura el orden cotidiano de los miembros de la familia y obviamente empiezan las visitas a hospitales, entre otros procesos que se generan al tener a una persona con esta enfermedad en casa. Si hay niños muchas veces se notan los cambios en la escuela, porque quieren quedarse en casa para cuidar al paciente o porque tienen miedo de que cuando lleguen a casa ya no estén”.

Así pues, el núcleo familiar se somete a constantes movimientos alrededor de este tema y a su vez a la necesidad de requerir ayuda de distintos especialistas como médicos, sacerdotes o personas espirituales, terapeutas para el manejo del dolor, psicólogos, entre otros.

“En este proceso ayuda muchísimo las constelaciones familiares para ver qué es lo que hay que ordenar en el sistema, o sea, cómo cada uno se debe colocar al servicio y apoyar a la persona que está padeciendo el síntoma para analizar si este realmente se lleva desde un lugar consciente y con información”, comentó Rosales.

La psicóloga Martha Ramírez mencionó que en muchas oportunidades cuando la responsabilidad del paciente no puede ser rotada en la familia, por lo que solo puede ser cuidado por una persona, surge el síndrome del cuidador. 

“Este trastorno se caracteriza por el agotamiento físico y psicológico, cambios de humor repentino, conductas abusivas frente al alcohol y el tabaco, depresión, ansiedad, trastornos del sueño y alteraciones del apetito. La persona tiende a afrontar una situación nueva: la enfermedad de uno de sus familiares. Esto consume todo su tiempo, lo que hace que no tenga un espacio para sí mismo”.

Sobre esto, la profesional aclaró que ese cuidador también requiere de un cuidado y, en algunas oportunidades, ayuda del sistema de salud.

Rosales agregó que en caso de que la enfermedad esté avanzada es necesario que la familia se someta al proceso de aceptación del fallecimiento. “El estado familiar fortalece o debilita a la persona que padece la enfermedad así que más allá de mostrarnos como si no pasara nada, el sentir debe ser auténtico, es decir, se debe ser consciente y así hacerse cargo de uno mismo para liberarse, acompañar y darle fuerza al paciente”, finalizó.

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