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Bienestar 08 de Julio de 2020

Así debe cuidarse un paciente oncológico en días de coronavirus

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Foto: 123RF

Practicarse pruebas de COVID-19, minimizar el contacto en casa con personas que salen a la calle y comunicarse con su médico tratante en caso de presentar síntomas son acciones básicas para superar estos tiempos.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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A Carlos* le diagnosticaron que tenía un tumor cancerigeno en su pulmón derecho semanas antes de que en Colombia las autoridades activaran medidas extremas de protección por la COVID-19 como el confinamiento obligatorio. Al hecho de entender y procesar que esa patología es la segunda causa de muertes en el mundo (solo en 2015 ocasionó 8,8 millones de defunciones), según la organización Mundial de la Salud, se le sumó la pandemia y la peor crisis económica mundial de los últimos 90 años.

"Al mal tiempo hay que ponerle el pecho. Ahora tengo que cuidarme más, no hay de otra", exclama Carlos* al otro lado de la línea telefónica.

Y efectivamente es así. Los pacientes como él son considerados de alto riesgo, más vulnerables al nuevo coronavirus, ha señalado el Ministerio de Salud de Colombia en varios pronunciamientos.

El oncólogo Jaime Natera lo ratifica y explica que son "población de alto riesgo", ya que en un gran porcentaje presentan inmunodeficiencia a causa de la enfermedad tumoral y/o debido a los tratamientos oncológicos.

El también especialista en Oncología (especialidad médica que estudia y trata las neoplasias; tumores benignos y malignos, pero con especial atención a los tumores malignos o cáncer) de la Clínica Portoazul y director científico de la Sociedad de Oncología y Hematología del Cesar Ray Manneh, manifiesta que existen algunos reportes iniciales de las estadísticas de pacientes con COVID-19 y cáncer en población china, italiana, española y estadounidense, mediante los cuales no se muestra con claridad si el paciente con cáncer tiene mayor riesgo de complicaciones frente al virus, pero, aun así estima que deben considerarse como población de riesgo a complicarse.

Considera que ese riesgo puede verse incrementado en pacientes que, a causa de su diagnóstico, se ven obligados a asistir a diferentes clínicas de forma reiterativa, exponiéndose al tener contacto con muchas personas. Adicionalmente la situación puede ponerse color de hormiga para quienes, a causa de su enfermedad oncológica, han sido intervenidos quirúrgicamente en un procedimiento delicado recientemente, o se encuentran en procesos de quimioterapia, ya que existe una gran posibilidad de que presenten una baja en sus defensas y, en su defecto, un mayor riesgo.

“Es de vital importancia que como especialistas se les disminuya ese riesgo a estos pacientes, tomando medidas como instaurando en las unidades de oncología el ejercicio de la teleconsulta, realizando  quimioterapias estrictamente necesarias, y restringiendo el acceso de personas, tanto en las salas de espera como en las salas de quimioterapias, con el fin de evitar las aglomeraciones”.

Por lo anterior, los cuidados y las medidas de higiene, limpieza y protección —tanto del paciente como del familiar que juntos conviven en la cuarentena— se hacen imprescindibles y requieren seguirlas al pie de la letra.

“Si en casa hay un paciente oncológico y otro positivo con coronavirus, en la medida de lo posible deberán evitar las salidas. Pero, además, el infectado con la COVID-19 deberá tomar la decisión de cumplir con su cuarentena en otro sitio; en caso de no ser posible tendrá que mantenerse todo el tiempo aislado en una habitación, sin tener contacto directo con quienes le rodean. Ahora, para tener certeza de la infestación es necesario que se practique alguno de los test de detención de la COVID, ya sean las pruebas rápidas, las PCR o la prueba del hisopado nasal (…) si el familiar está sano, pero tiene que salir con frecuencia, lo ideal es que minimice el contacto con el paciente oncológico”.

Otras de las medidas vitales dadas por el galeno son: quitarse la ropa, apartarla, ducharse y lavarse muy bien las manos luego de llegar de la calle, así como procurar el distanciamiento social. En cuanto al paciente, este debe tener sus cubiertos, vasos y platos de uso exclusivo. A su vez, debe evitar el contacto con personas que con frecuencia salen y entran de la casa.

“También será necesario que en el hogar desinfecten todo y recurran al lavado de las superficies haciendo uso de agua y jabón o, si es de su preferencia, empleando alcohol”.

¿Y si un paciente con cáncer resulta infectado con el virus?. Manneh da a conocer que lo ideal es procurar que no presente complicaciones. Como segunda medida aconseja que se evite el contacto con los otros parientes con el fin de evitar una posible cadena de trasmisión. Si el paciente presenta fiebre y tos, deberá contactar a su médico de cabecera, quien le brindará todas las instrucciones de las medidas a seguir. “En caso de que presente algún signo de alarma como: falta de aire, tos excesiva que no le permita conciliar el sueño y una sensación de malestar general frecuente, lo recomendable es que acuda a urgencias”.

“Si el paciente —además de presentar el virus— se encuentra en proceso de quimioterapias deberá contactar al centro donde recibe su tratamiento para que desde allí se tomen las medidas pertinentes. A su vez, el médico tratante decidirá si se suspende cualquier tipo de tratamiento hasta que las pruebas rápidas que le realicen reporten negativo”.

Recalca que en  torno al coronavirus no se debe crear pánico, ni mucho menos tomar la decisión de no asistir a las consultas con su médico tratante, “sí debe cumplir con el aislamiento preventivo, pero no puede dejar de consultar al especialista porque su patología oncológica puede empeorar”.

El hematólogo José Marún señala que si un paciente presenta coronavirus y al tiempo tiene un diagnóstico de cáncer líquido, en su estado de salud pueden desencadenarse infecciones asociadas con bacterias y hongos, de ahí la importancia de ser reiterativos con el cumplimiento del aislamiento preventivo y el distanciamiento social.

“Si bien la COVID-19 puede llegar a ser mortal, un paciente con leucemia aguda —por ejemplo— está inmunocomprometido (el cuerpo no produce una respuesta inmunitaria adecuada) y puede presentar hongos, lo que termina siendo letal para su vida. Sin embargo existen algunas patologías hematológicas que reciben cierto tipo de medicamentos (usados a nivel internacional), que son ideales para el manejo del coronavirus porque pueden llegar a ser beneficiosos en su tratamiento (…) los pacientes con leucemia aguda deben estar protegidos aún más debido a que su riesgo de inmunosupresión es mayor”.

Señala que aunque todavía se desconoce cómo el coronavirus actúa en los pacientes inmunosuprimidos, en ellos existe un riesgo alto de presentar otras enfermedades infecciosas graves, que pueden arrastrarlos hasta la muerte.

“En el proceso de quimioterapias para tratar las patologías hematológicas lo que se hace es disminuir la cantidad de células sanguíneas de la defensa, proceso mediante el cual el paciente queda expuesto a cualquier situación de infección viral, diferente a la COVID-19. No sabemos si el riesgo con coronavirus es mayor con esto o si no lo es, aunque si el paciente presenta leucemia aguda, es hospitalizado por el virus y recientemente se le ha practicado quimioterapia, es normal que no tenga una buena reacción (...) a los pacientes con leucemia aguda no se les debe parar el tratamiento”.

Marún aconseja que todos los alimentos que ingresen al hogar sean desinfectados con agua y jabón. Si el proceso gripal lo enfrenta el único cuidador del paciente, lo ideal será que quien padece la patología hematológica maligna sea hospitalizado y el cuidador se aísle en casa.

Jhoana Amarillo haciendo uso de todas las medidas preventivas durante una sesión de quimioterapia.

Un caso. La ingeniera Industrial Jhoana Amarillo, de 26 años, tiene un diagnóstico de cáncer de ovario. Ella asegura que inició las sesiones de quimioterapias el 18 de febrero de este año, recibiendo la aplicación cada 21 días. Durante todo este tiempo recibió con normalidad el tratamiento, aunque en algunas ocasiones la agenda de la clínica estaba colapsada. Adicionalmente afirma que cuando empezó la pandemia la clínica canceló todas sus citas presenciales y recibió las teleconsultas con su oncólogo.

“Cuando fui por primera vez a la clínica recibí una charla sobre qué es el cáncer, qué es la quimioterapia, los diferentes tratamientos contra el cáncer, cómo debe ser nuestra alimentación, cuáles son los cuidados que se deben tener como el uso de tapabocas, no permanecer en lugares con aglomeraciones, lavarse las manos correctamente, practicar ejercicio y permanecer acompañada del cuidador”.

En medio de la pandemia explica que le tocó adoptar medidas más exhaustivas, así como los miembros de su familia. De hecho, para asistir a las sesiones de quimioterapias y al laboratorio, llevaba consigo el alcohol, hacía uso de doble tapabocas, una careta y un protector antifluido para su vestuario.

“Los guantes los usaba para trasladarme a la clínica, cuando llegaba me los quitaba y luego me aplicaba gel antibacterial. Al llegar a la casa debíamos desinfectarnos las manos, retirarnos la ropa, llevarla a la lavadora, bañarnos, desinfectar todo lo que pisábamos y utilizábamos como es el caso del celular y la billetera (...) la pandemia sin duda me generó un poco de miedo, pero la clave de todo ha estado en seguir juiciosa con todos los cuidados”. 

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