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Belleza 07 de Octubre de 2020

Talones agrietados y con callos, un dolor que se puede evitar

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Foto: 123RF

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Mucho se ha hablado de los cuidados de la piel del rostro, del cuerpo, incluso, de los codos, pero resulta poco común prestar atención a los pies, aunque es igual de importante.

Los dedos, pero sobre todo los talones, suelen ser el foco de atención para algunas personas, por lo que urge tratar su apariencia sin tener que esperar la cita con la pedicurista. ¡Los cuidados tienen que empezar desde casa!

Específicamente los talones, la cosmiatra Karem Feris dice que es la zona que sostiene el cuerpo. Si lucen resecos y con fisuras causan molestias al caminar, hinchazón en los pies y mucho más cansancio. Añade que, además de darle a los pies una apariencia antiestética, las grietas que aparecen se convierten en heridas abiertas. “La piel de los talones es mucho más gruesa que la del resto del cuerpo. No cuidarla y dejar que se haga más gruesa con las células muertas, además de las grietas y la deshidratación, aparecen hongos y malos olores”.

Por su parte, la esteticista médica y magister en dermatología Maribel Pedrozo explica que es posible tratarlos llevando una rutina de cuidado. Manifiesta que la piel del pie tiene un mayor espesor para amortiguar el continuo roce al caminar y es 50 veces más gruesa que la de la zona de la mejilla de la cara.

“También es pobre en sustancias grasas y, por este motivo, no cumple correctamente su función “hidratante”. Unos talones descuidados lucen con callosidades y grietas (fisuras), apariencias que suelen ser molestas y, en el peor de los casos, causan problemas graves”.

Manifiesta que la falta de cuidado, el uso prolongado de zapatos duros y zapatos abiertos como las sandalias, y no hidratar el área con frecuencia son los causantes de que la parte posterior de los pies luzcan con callos o grietas. En cuanto a la grietas dice que aparecen desgarrando o fracturando el área de manera perpendicular como una alteración de la dermis “cuando la piel está muy seca, no hay hidratación y existe una falta de elasticidad”. Estas grietas —señala— pueden venir acompañadas de dolor y, en ocasiones, con sangre.

“La piel de los pies está más expuesta a sufrir sequedad, a causa de múltiples factores. Algunos de estos son las enfermedades metabólicas (diabetes, psoriasis o hipotiroidismo) que disminuyen la humedad y provocan la deshidratación. Esto sucede igual con pacientes que padecen problemas circulatorios, quienes deberán prestar mayor atención a este tema, puesto que son más propensos a sufrir alteraciones en la zona”.

Para evitar dichos “problemas” recomienda adoptar hábitos de humectación al menos dos veces al día, haciendo uso de humectantes con textura espesa que contengan agentes suavizantes como la urea, el ácido salicílico o los alfa hidroxiácidos, que ayudan a retirar la piel muerta. Eso sí, para evitar que ‘el remedio sea peor que la enfermedad, nunca se deberá abusar de estos, debido a que pueden causar escozor o irritación leve.

Feris enfatiza en que es indispensable no descuidar los pies en la ducha, pues es usual que algunas personas acostumbren a limpiar las otras partes de su cuerpo. Para hacerlo aconseja usar un jabón hidratante, hacerse el pedicure con una experta que haga uso de productos hidratantes y realice  una correcta exfoliación.

“En casa también se pueden exfoliar (indispensable para eliminar la capa córnea de la epidermis que contiene 20 subcapas de células muertas y produce resequedad) una o dos veces por semana y aplicar cremas hidratantes y regenerantes. También se debe tomar mucha agua y mantenerse en el peso ideal, ya que el sobrepeso afecta la zona y hace que la piel de los pies se engrose como protección, y se desencadenen callos”.

Como consejo casero dice que untar en el área un ungüento a base de mentol y eucalipto, y luego ponerse unas medias antes de dormir o meter los pies en agua con sal son alternativas para tratar los talones. En cuanto a un tratamiento profesional, aconseja las parafinas y las porcenalizaciones.

Pedrozo dice que el horario indicado para empezar con ciertos cuidados es en la noche, antes de ir a dormir. Señala que como práctica se pueden remojar durante 10 minutos en agua sola o jabonosa y luego secarlos haciendo toquecitos. Después se deben frotar suavemente los talones con una piedra pómez, lija, esponja vegetal o una escofina para quitar la piel muerta. Al término del paso anterior se deberá aplicar una crema espesa a base de aceite o con vaselina, y por último  ponerse un par de medias de algodón finas. Esto permitirá que el humectante haga efecto.

“No se deben ignorar los talones agrietados o secos porque con el paso del tiempo pueden desarrollar fisuras más profundas que aumentan el riesgo de infección. Si las medidas de autocuidado no ayudan, se debe consultar con un experto para que opten por otras opciones como tratamiento (...) Para prevenirlos también se deberá optar por tenis o zapatos cerrados de cuero blando, de la talla indicada, y plantillas que protejan la zona; mantener el área bien hidratada con cremas; limar la piel engrosada del área con una piedra pómez durante el baño, aunque si se sufre de diabetes lo mejor es evitarlas.

La pisada también incide. El pionero en el método masopráctica reconstructiva, Esthanedh Motta, resalta que el talón es “el primer peldaño para dar apoyo y firmeza a nuestro cuerpo”, y la  pisada “hoy día se ha convertido en un flagelo muy popular, pues en las calles vemos varios estilos al caminar, utilizando los talones de una manera incorrecta”.

Él enfatiza en que los talones nos representan en conjunto con las rodillas y, por supuesto, con la cadera. “La cadera es la responsable de direccionar nuestra pisada; su desequilibrio provoca el mal uso de los talones”, así que mientras persista dicha inestabilidad “resultarán afectados los talones y el caminar. Es ahí donde está la raíz del inconveniente”.

Enfatiza en que para indicarle a la persona cómo debe pisar se debe examinar en qué posición se encuentra la cadera, ya que “cada quien lo hace por adaptación”.

Exfoliación natural. Feris recomienda revolver un poco de sal marina, aceite de coco y unas gotas de vinagre de sidra. Esta mezcla debe ser aplicada en la piel frotándola de arriba y abajo en los pies.

Mascarilla para los pies. Feris asegura que hacer una en casa le devolverá suavidad a los talones. Recomienda una que es rica en vitamina C y ácido glicólico, a base de cuatro fresas, un kiwi, una torreja de papaya (rica en papaína, que ayuda a exfoliar) y vinagre de sidra. “Todo esto se licúa y se aplica en los pies, al terminar se meten los pies en bolsas transparentes, dejando actuar la mezcla durante 20 minutos; luego se enjuagan con abundante agua.

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