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Actualidad 08 de Julio de 2020

La migración obligada de los artesanos a las plataformas digitales

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Foto: Cortesía de Minerva Navas

Desde cuatro puntos de vista, sus protagonistas, entre microempresarios e intermediarios, cuentan como se ha dado esa migración. Todos coinciden en que la "pandemia económica" puede ser derrotada.

Sharon Kalil - Instagram: @sharondkalil
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Mochilas tejidas a mano, sombreros, aretes y accesorios bordados, canastas y vasijas de arcilla. Todas estas artesanías y sus creadores han migrado a la virtualidad para sobrevivir a otra pandemia, la económica.

Minerva Navas Castro, artesana tradicional de las etnias Mokaná, hace 12 años emprendió con su empresa AMAAKASHARA (Madre Tierra) en Tubará, Atlántico. La madre cabeza de hogar aseguró que la pandemia la ha afectado en un 90% profesionalmente, en cuanto a las ventas y la logística para conseguir insumos como los totumos, el pegante o las lijas.

‘‘Los proveedores que yo tenía cerraron tiendas y puntos físicos de ventas, y los accesorios como los aretes, collares, anillos y pulseras dejaron de venderse, así que tomé la iniciativa de hacer vasos, pocillos, salseras, servilleteros, materas y totumas soperas, usando diferentes técnicas como burilado, quemado, calado y tallado, ya que el totumo es fácil de trabajar y da la posibilidad de crear muchos productos’’.

Minerva dice que a las dificultades mencionadas se le suma que no cuenta con un punto físico de venta y que no ha sido fácil vender en línea, aunque, según mencionó, cuenta con el apoyo del programa Artesanías del Atlántico, de la Secretaría de Cultura y Patrimonio de la Gobernación.

Esta iniciativa, que empezó a inicios de la cuarentena, fortalece la productividad de las familias artesanas del departamento y la conservación de sus técnicas ancestrales.

Según la Gobernación, más de 4.000 artesanos del Atlántico han sido beneficiados con este programa que, tras una convocatoria pública, seleccionó a 250 unidades productivas para recibir acompañamiento en temas de innovación, diseño, emprendimiento, comercialización y formación.

El programa cuenta con el portal interactivo www.artesaniasdelatlantico.com, en el que la ciudadanía puede realizar su aporte simbólico por diferentes valores y obtener sus productos. Otras acciones que se destacan en la dinamización del sector artesanal son las sesiones de acompañamiento permanente en diseño, gestión empresarial y comercial, a través de tabletas electrónicas que fueron otorgadas a los líderes de las unidades productivas.              

Otras historia.

Daniel Espinal, de 24 años, es una de las personas que desde muy pequeño se sintió atraído por el diseño y por los productos hechos a mano. Por esto, aproximadamente hace cuatro años creó This side up, una empresa que se dedica, con la ayuda de artesanos caleños, a hacer maletas y accesorios para hombres.

‘‘La pandemia afectó a mi empresa porque teníamos contratos pendientes, sin embargo, nos hemos reinventado buscando la forma de mitigar los efectos negativos. Hemos hecho varias campañas online para vender más, lo cual nos ha servido muchísimo’’, dijo el también mercadólogo.

A pesar de lo anterior, asegura que uno de los grandes obstáculos que ha tenido es que muchos clientes prefieren ver los productos personalmente para tocarlos y observar su textura y calidad. ‘‘La tecnología nos ha ayudado muchísimo desde nuestros inicios, aunque vimos la necesidad de estar en varias tiendas. Vendemos mucho más ahora que tenemos ese acompañamiento tecnológico’’.

Añade que para él los artesanos se han familiarizado con el mundo offline, lo que representa un problema para la industria del que muchos han sobrevivido y del que otros han fracasado.

Precisamente por esto, en Barranquilla los hermanos Walter y William Llanos De Moya transformaron la plataforma web Skin: Colombia, que antes permitía rediseñar tarjetas de crédito y débito con adhesivos personalizados de la mano de artistas locales y nacionales, en un medio de conexión entre los artesanos y sus clientes.

‘‘Nuestra misión es ofrecer a estos artesanos una plataforma enfocada en productos con alto valor cultural, hechos a mano, y lograr que su comercialización tenga un impacto real y comprobable sobre la vida de sus núcleos familiares. Actualmente contamos con un grupo piloto de 23 artesanos, en su mayoría con presencia en redes, pero sin tienda virtual propia’’, dijo Walter.

Cabe destacar que el proyecto incluye a artesanos que hacen partes de comunidades étnicas y/o continúan tradiciones centenarias de fabricación, y a personas que fabrican productos artesanalmente en su casa o en pequeños talleres locales. ‘‘Nuestra propuesta es ofrecer una plataforma con acceso a un panel de control donde los artesanos pueden administrar su propio canal de distribución, publicar los productos que expondrán a cientos de personas al día, analizar el comportamiento de sus ventas, responder preguntas de sus clientes y crear una comunidad alrededor de su tradición’’.

Sobre cómo se han reinventado los artesanos ante la emergencia sanitaria, Walter, de 25 años, afirmó que para él muchos han visto la necesidad de incrementar su presencia online, por lo que muchos han dado el paso de abrir sus propias tiendas virtuales con la ayuda de empresas como Shopify o Wix. ‘‘A mí parecer, para que una tienda online propia funcione se debe crear todo un universo alrededor de la marca y creo que ahí es donde se complica la situación para pequeños artesanos y autores emergentes’’. 

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