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Latitud 29 de Septiembre de 2012

Un legado industrial que ha pasado por tres generaciones

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Hace setenta y un años, David Ghisays Rujano llegó a Colombia, entrando por Cartagena, procedente de Zahle, Líbano. Lo hizo en compañía de su hermano mayor José, quienes, al igual que un gran número de emigrantes libaneses, se trasladaron a América en busca de la tranquilidad que este continente ofrecía. Mientras José, su hermano, establecía su residencia en Montería, David lo hizo en la capital de Bolívar, iniciando en 1936 sus primeras relaciones comerciales con la venta y montaje de maquinaria arrocera de la marca alemana Kapnagel, aunque también mantuvo contactos con la importadora alemana Casa Helga.

A raíz de la depresión alemana, todo vínculo comercial con ese país fue suspendido, razón por la cual la demanda de los equipos para el procesamiento del arroz comenzó a bajar notoriamente en Colombia.

Esta crisis fue la oportunidad para David Ghisays Rujano, quien con objetivos claros de fabricación abrió el espacio para desarrollar maquinaria propia para la venta, motivando esta situación su traslado a Barranquilla. Su taller lo montó en el sector de La Ceiba de Rondón, donde logró, en 1937, diseñar, fabricar y poner en el mercado la primera mesa separadora de Paddy en Colombia, que dio por nombre La Cenicienta.

Al iniciar la década de los 40, el ciudadano libanés comienza a viajar a diferentes poblaciones de la Costa Atlántica y del interior, especialmente a Bucaramanga e Ibagué, logrando conocer a la familia Castaño Ospina, que le facilitó la fundición de piezas de gran tamaño para sus equipos. Fue suficiente razón para tener que trasladarse a vivir, junto con su familia, a la capital santandereana, abriendo allí Talleres Ghisays, considerada como la primera empresa dedicada a la fabricación de molinos arroceros en Colombia.

Para evidenciar y fortalecer sus objetivos empresariales, el 10 de mayo de 1941 recibe la primera patente de autoría propia titulada ‘Un ingenio de arroz con funcionamiento automático’, otorgada por el Ministerio de Economía de Colombia. El diseño consistía en realizar las operaciones de molinería de arroz en un proceso continuo, impulsado por un solo motor, a fin de obtener mejores rendimientos.

En 1952, debido a sus quebrantos de salud, decide regresar, con su familia, a Barranquilla, ciudad en la que años más tarde fallece, a los 64 años de edad. Pero ese legado que dejó su padre lo retomaron sus hijos Jorge, Ricardo y Teófilo Ghisays, quienes el 3 de noviembre de 1963 dan inicio a la empresa Maquinarias SuperBrix Ltda., dedicada también a la actividad que tenía su padre.

Comienza en ese entonces la segunda generación de esta empresa de fabricación de maquinaria para el procesamiento de arroz, a la que se suma el hermano menor, Mariano, una vez culminó estudios de ingeniería industrial.

Luego de los éxitos alcanzados en Colombia y debido al ascenso en ventas en el mercado venezolano, en 1971 se crea la empresa Covemagro (Consorcio Venezolano de Maquinaria Agrícola) en Acarigua, Estado Portuguesa, encargándose de la gerencia general Ricardo Ghisays, mientras que la gerencia administrativa la ocupó Daniel Montoya. Más tarde se transformó en SuperBrix de Venezuela C.A., siendo esta una de las primeras empresas multinacionales andinas con capital colombiano registrado en Venezuela.

Por más de veinte años permaneció la empresa en el vecino país, hasta que la Junta Directiva de SuperBrix decidió integrar toda la operación fabril y comercial en Barranquilla.

A lo largo de 50 años, la empresa ha tenido dos liderazgos. El primero bajo la dirección de Jorge Ghisays, quien permaneció como cabeza visible durante veintitrés años. Posteriormente, Mariano Ghisays, quien ha sido presidente ejecutivo durante 27 años. El legado de los hermanos que fallecieron fue retomado por sus hijos David y Ricardo Ghisays, quienes hoy son responsables de la vicepresidencia financiera y vicepresidencia comercial.

Son tres generaciones de la familia Ghisays, que han venido asegurando esta herencia empresarial industrial.

Por Fabiola Oñoro
 

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