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Latitud 27 de Agosto de 2017

Tres poemas de Aníbal Tobón

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Portada de ‘Mi última aventura’, poemario póstumo de Aníbal Tobón, que fue editado este año.

Aníbal Tobón

Mi última aventura

Pensar
que en otros tiempos
me desvivía por la vida,
huía de la muerte como de la peste,
ahorraba el tiempo como al agua,
y el futuro era un relámpago amigable
que renacía cada día.

Soñaba
que a la vida me debía
como el semen a los testículos,
como el óvulo a la matriz,
sintiendo que la esperanza y yo
éramos inmortales, vívidos,
infinitos y sin fallecimientos.
Hoy
verso inverso mi sentir,
ha cambiado el horizonte
(miro directo al mar y al cielo),
mutado el sentimiento positivo,
se ha trocado la ilusión eterna
abriendo puertas a la muerte
y dejándome enfrentado a mí mismo.

Ahora
digo bienvenida a la expiración
porque ya no aspiro a casi nada,
deseo más bien pasar al otro lado,
cruzar la frontera de la vida,

En Salgar

Vi un enorme perro negro
atravesando la cara oculta de la muerte

me atropelló la sombra
de un automóvil aún no inventado

fui golpeado por la memoria
de un recuerdo color gris

nada fue entonces como el futuro
porque había descubierto el otro lado de la vida.

desentrañar el misterio de fallecer
y comenzar a escribir un libro en negro.

Morir
morir cuando sea pero no como sea:
morir de amor y de la risa
morir cantando de placer
morir incluso enfermo y sin fuerzas
ausente del dolor si es posible
morir loco, cuerdo, drogado o ebrio
entumido el espíritu del silencio
girando en un tiovivo de truenos
morir triste o enervado o jocoso
morir morir morir
irse por siempre de una vez
morir cayendo o ascendiendo
en medio de una fiesta de botellas rotas
pelar pedal castizamente
tirar la toalla existencial
morir bajo sol o lluvia o luna o nube
desdeñoso frente a la última aventura
mirar hacia adentro tranquilamente
y ver cómo se escapa la vida
se detiene la sangre y el jadeo
y la mirada queda congelada
muda de emociones y parpadeos
y comenzar a escribir un libro en negro
sobre mi última aventura
en el mar embravecido.

Llueve

Y la vida se derrama por los aires
mientras crecen acelerados los cogollos
como explosiones de húmeda clorofila
que la tierra envía por los aires

llueve más
y el campo se llena de frutas jugosas
de yucas harinosas y trupillos espinosos
de cocos de agua y maracuyás ansiosos
requetellueve
y el horizonte se borra con la lluvia
crecen entonces los arroyos.

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