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Latitud 15 de Marzo de 2015

Tragedia y lógica

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Fragmento de la conferencia magistral que dictará el profesor Freddie Rokem (Universidad de Tel Aviv) en el evento Laboratorio Antígona, en el marco de la Cátedra Europa, de la Universidad del Norte.

Redacción Latitud
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Antígona, de Sófocles, fue compuesta en el año 441 a.C., cuando había pasado menos de una década después de la Guerra Persa, que había durado 50 años. Aunque la obra presenta las circunstancias y consecuencias concretas de una guerra que había sido causada y al mismo tiempo había ocasionado un “estado de excepción” (Ausnahmezustand), la principal preocupación de la obra es más general. Antígona toca cuestiones como lo son las relaciones entre el individuo y la sociedad, las interacciones entre las esferas públicas y privadas y las tensiones dentro de la familia y las relaciones de parentesco. Igualmente toca las confrontaciones entre los deberes del individuo y los derechos basados en reclamaciones legales y además un asunto crítico: qué es la pregunta acerca de qué significa ser humano.

Pero es posiblemente la combinación de las extraordinarias de la historia familiar de Antígona, el ser al mismo tiempo la hija y la hermana del mismo hombre (Edipo), lo que le ha dado a esta tragedia de Sófocles un estatus doble de texto dramático y filosófico. Esta combinación nos fuerza a escuchar detenidamente cómo los personajes de la obra presentan sus clamores y reclamos y cómo argumentan sus respectivas posiciones de seres humanos en un mundo repleto de ambigüedades éticas.

Hegel formuló la estructura básica de Antígona como un agon, es decir una competencia, una lucha entre dos posiciones inconmensurables donde, ni Antígona, quien representa la primacía de la familia, ni Creonte, quien presenta al colectivo de la polis –el Estado y la Ley– están dispuestos a negociar un compromiso consensuado. Pero estas dos posiciones que se encuentran presentadas al comienzo de la obra dramática, pueden resumirse como dos argumentos lógicos acerca de lo que es legal o lo que sería éticamente correcto en lo que respecta al entierro de Polinices –hermano de Antígona y sobrino de Creonte– luego de que este último murió cuando dos facciones enemigas de la misma familia se enfrentaron.

Examinando estas características de la tragedia como un género literario, en particular Antígona, de Sófocles, quisiera argumentar que una de las cosas que distingue el género trágico es que al mismo tiempo integra, confronta y subvierte las formas clásicas de la argumentación. La argumentación lógica y su subversión constituyen el terreno propiamente dicho de la tragedia en la cual las percepciones de lo trágico y las de tragedias particulares están basadas. Las maneras en las cuales las argumentaciones lógicas son privilegiadas, mientras al mismo tiempo se señalan las limitaciones de las mismas son sin duda una importante razón por la cual la tragedia como género y Antígona, en particular, han recibido una posición prominente en los discursos filosóficos, sobre todo en los que refieren a las acciones que tienen que ver con el comportamiento ético de los humanos y las posiciones correctas o incorrectas del bien y el mal en cuanto a la búsqueda de lo justicia y de las prácticas y los problemas de mantenerse en la legalidad o no seguir la ley.

Sobre el autor

Freddie Rokem, de Israel, experto en la relación entre el teatro y la filosofía, ha titulado su intervención para el Laboratorio Antígona: “La lógica de y en la tragedia: ¿es la ‘Antígona’, de Sófocles, un texto dramático o filosófico?”.

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