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Latitud 14 de Febrero de 2016

Orquesta La Playa, 25 años de un sueño

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El compositor y productor barranquillero Kike Giraldo narra el trasegar en la música, su cercanía con Renato Capriles y con figuras de otras agrupaciones venezolanas, quienes, bajo su batuta, participaron como invitadas en su orquesta La Playa, la cual se

Kike Giraldo
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Cuando yo tenía 10 años de edad, mi padre Chucho Giraldo, el zar del Carnaval de Barranquilla, conoce a Renato Capriles, quien al ver sus grandes contactos en todo el país lo invita a trabajar con él, como representante exclusivo de la Orquesta Los Melódicos para Colombia. Esta labor la realizó con gran éxito durante 29 años, siendo el artífice de la inmensa popularidad de esta gran orquesta. Nace una amistad entrañable entre las familias Capriles /Giraldo. A finales de cada año, las hijas de Renato y Cate venían de vacaciones y se hospedaban en mi casa. Irina, Ileana e Iona.

Crecimos y compartimos una hermosa etapa entre la niñez y la adolescencia. Renato se reía mucho porque yo lo remedaba, y me prestaba sus lentes para que lo repitiera una y otra vez. Observa en mí la inclinación por la música y poco a poco me va introduciendo en ella. Pese a mi corta edad, me lleva a las emisoras de Barranquilla y me presenta con la gente de la radio. Cuando vio que ya me conocían, me enviaba los discos para que yo los llevara a las emisoras de Barranquilla y promoviera las nuevas canciones que sacaba Los Melódicos. En esa época, estos discos eran primicia para el medio. Muchas veces llegaban primero a Barranquilla que a la misma Caracas. Me hice muy conocido de Miguel Char, quien me abrió las puertas de su emisora, donde yo entraba con mucha libertad. Esto me permitió conocer de primera mano los nuevos discos que salían en el mercado colombiano de Los Corraleros, Adolfo Echeverría, Alfredo Gutiérrez, Fruko, Los Graduados y los grandes artistas costeños del momento.

A mi juicio escogía los temas que podían ser éxitos en la versión de Los Melódicos y se lo enviaba a Renato a través de un  amigo de Renato que vivía en Cúcuta,  Marcelo Acuña, quien recibía el material y a su vez se lo enviaba a Renato, aeropuerto-aeropuerto, desde San Antonio del Táchira/ Caracas, y él lo recogía por encima de cualquier compromiso. A más tarde en 10 días salía un 45 r.p.m. con los temas ya grabados por Los Melódicos. Todo era muy rápido, igual el éxito. Se creó en el público una gran confusión, si el tema de Los Melódicos era la versión original, pero lo importante era que se pegaba inmediatamente. Se grababan hasta tres discos por año y por lo menos dos sencillos de 45 r.p.m, como anticipo promocional. Por supuesto, el éxito era arrollador. Fue creciendo mi conocimiento musical.

Renato me permitía escoger el repertorio para los bailes de carnaval y los temas con que íbamos a concursar en el Festival de Orquestas. Digo, íbamos, porque me decía que yo era uno más de Los Melódicos, y que era el hijo varón que nunca tuvo, porque tenía 5 hijas. Renato se portaba como un padre y amigo. Cuando llegaba a Barranquilla, Los Melódicos iban con amigos y seguidores en un bus al hotel El Prado y él se venía conmigo en un taxi. Me preguntaba cómo me iba en el colegio, novias y… Él no me pagaba sueldo, pero hacía algo muy bonito. Después de cada carnaval, él Miércoles de Ceniza, se sentaba conmigo en la terraza del Hotel y me daba dinero para libros, ropa de la época y para mis gastos. Mis padres al principio se opusieron, pero después les tocó aceptar, porque él insistió que era algo de corazón.

Cuando terminé mi bachillerato, Renato me premió llevándome a Caracas a trabajar con él, me pagaba hotel, alimentación y recibía sueldo. Teniendo a mi padre que vivía allá yo lo acompañaba en las grabaciones, mezclas, viajes, estaba todo el tiempo en la oficina y cambiaba los cheques de las nóminas, porque tenía 5 orquestas. Tenía su confianza y protección.

Recién llegado a Caracas, un día de visita en casa de mi padre, llega el gran músico venezolano Nelson Aliso y le deja un disco de cortesía que había sacado con su agrupación La Super Orquesta de Venezuela, ahí venía incluido un tema que me gustó mucho, se llamaba Amparito. Como lo escuchaba con frecuencia y a buen volumen, se oía en los primeros pisos del edificio. La oficina de mi padre estaba ubicada en el segundo piso del edificio Radio, al lado estaban Reinaldo Armas y el negro Mendoza, y en el primer piso estaba la oficina de Los Melódicos. La gente escuchaba y creía que me gustaba porque hablaba de Barranquilla o porque tenía guayabo de mi tierra, ya que estaba recién llegado. Un día me dijo Renato: «Muéstrame el tema por el que tanto te maman gallo». Le dije: «fíjate, si este tema lo hacemos como Julia, del Gran Combo, pero más lento, podría gustar mucho». A él le gustó la idea y aun cuando las canciones del siguiente disco ya estaban grabadas, decidió incluirlo. ¡Eso fue la locura! Fue un éxito continental, ahí inicio mi carrera como productor. Comencé a componer y a producir para varias orquestas e hice los homenajes a Pacho Galán con Los Melódicos y Lucho Bermúdez, con La Tremenda, ambos temas los cantó Cheo García, quien acababa de salir de la Billo’s. Pero se acabó tanta belleza; mi familia no quería que estuviera en ese medio, y como era menor de edad me tocó regresar a Barranquilla porque debía iniciar una carrera profesional.

Estudié Economía, pero nunca la ejercí, lo mío era la música. Seguía apoyando a Renato con canciones, especialmente costeñas: La ninfa morena, Nostalgia campesina, La negra y La muerte de Abel Antonio, entre tantas otras.

Quiero aclarar sobre el tema La Guacherna. Esta canción me la entregaron Miguel Char y Esthercita Forero, la graba originalmente Los Melódicos con Cheo García. Cuando surgió el veto a las orquestas venezolanas por el maltrato a Alfredo Gutiérrez, Ley Martin se lo envío a Los Vecinos, quienes hicieron una maravillosa versión que les permitió popularizarse por todo el mundo. Esa es la única verdad.

Terminé mi carrera de Economía y regresé a Caracas nuevamente, pero ya casado, con mi esposa Luisa y mi hija Luisa Tatiana. Renato  Capriles me ubicó y comencé a trabajar. La nueva casa disquera de Renato lo presiona para cambiar su estilo, le hace ver la importancia de una nueva tendencia musical: el tecno-merengue. En un principio no le gustó la idea, probó con dos  temas, pero cuando vio el éxito, cambió y hasta ahí lo acompañé. No me gustó ese cambio. Entonces, le propuse a Óscar García, quien fue director y arreglista de la Orquesta La Playa, me encantaba ese nombre por la Orquesta cubana Casino La Playa. A propósito de esa agrupación y el Trío Matamoros, sacamos muchos éxitos para Los Melódicos, tales como Cachimba de San Juan, Veneración, Que siga el tren, Por el batey, Oye la conga y muchos más. Bueno, le propuse a Óscar una sociedad, la cual declinó, pienso que porque no tenía los derechos legales sobre la marca de la Orquesta La Playa. Él salió de Los Melódicos y se fue a Miami. Yo acepté una propuesta como productor y mánager de la Orquesta La Tremenda. Mi esposa, mi hija y yo nos fuimos a Valencia, ahí estábamos muy bien, contentos, la gente muy buena. Hicimos un disco que tuvo un gran éxito nacional. Pero comenzaron los problemas políticos del país, vino el Caracazo y la cosa se puso fea. Mi familia estaba muy asustada, mi hija tenía  cinco años, por eso decidimos regresar a Colombia, pero me traje el sueño de hacer mi propia orquesta, una verdadera Big Band.

Llegamos a Cartagena a casa de la familia de mi esposa. Pero dada la importancia como capital decidimos radicarnos en Bogotá. Averigüé sobre el nombre de la Orquesta La Playa en Colombia y no existía. Solo aparecía discográficamente. La orquesta La Playa había sido fundada en Maracaibo en 1967 por Marcial Vilches, Alberto Rubio y Germán Estrada.

El creador del nombre fue el famoso cantante Willy Quintero, quien todavía sigue vinculado con nosotros, quien realiza presentaciones en forma ocasional, cuando el cliente así lo solicita.

En vista de mi interés por el nombre, averigüé en Venezuela y estaba inactiva por más de 20 años. Su marca había caducado. Sin embargo, hablé con el hijo de uno de los socios, y me dijeron que ellos ya no tenían potestad y que tampoco estaban  interesados en sacar nuevamente la Orquesta La Playa. Con esta información hablé con Capriles en el hotel Hilton de Bogotá, le comenté mis planes y me dijo: «Arranca en fa. Esta carrera necesita tener el alma de guerrero, un corazón paciente y una mano disciplinada. Va a tener momentos muy alegres pero también muy tristes».

No se equivocó. «Inicia con el repertorio de Los Melódicos, que tú conoces, y quién más que tú tiene derecho a interpretarlo, pero después haz tu propio estilo y producciones».

Y así lo hice. «La competencia te va a poner zancadillas, para verte caer, pero ahí viene el alma del guerrero para salir adelante. Con la ayuda de Dios triunfarás. Vas a generar mucha envidia, pero sigue adelante, debes ser paciente y perseverante, lo más importante, debes tener una orquesta muy disciplinada. El profesionalismo es la base de todo. No te imaginas por las que yo pasé. La gente cree que todo fue muy fácil, pero yo también pasé por momentos muy duros». Me regala algunos temas originales y junto con estos buenos consejos y apoyo, decidimos con mi familia fundar la orquesta La Playa, la orquesta Gigante de América. Lo primero que pensé fue contratar a una estrella que me ayudara a impulsar la Orquesta a nivel internacional y ese personaje fue Perucho Navarro, ex integrante de Los Melódicos, La Playa, La Sonora Matancera y La Tremenda, la figura perfecta. Lo contraté junto a varios músicos venezolanos, ex integrantes de Los Melódicos radicados en Cúcuta, y conformé una orquesta de 21 músicos con sede en la ciudad de Bogotá.

Mi concepto era crear una Big Band, con la imponencia de Glenn Miller, la fuerza de Johnny Ventura y la sabrosura de Ismael Rivera. Fui a ofrecer la orquesta para el Carnaval de Barranquilla. Logré a través de mis contactos que la contrataran, sin verla, para cuatro presentaciones. Llegamos a Barranquilla por cuatro días y nos quedamos diez años.

Cuando vi el gran éxito, se me ocurrió traer con la Orquesta a los grandes cantantes que se hicieron famosos con las orquestas Billo’s Caracas Boys, Los Melódicos, Chucho Sanoja, Porfi Jiménez, Nelson Henríquez, Los Tomasinos, Supercombo Los Tropicales y La Playa. Traje para la primera gira nada menos que a Manolo Monterrey, Cheo García, Memo Morales, Lee Palmer y Willy Quintero, junto con Perucho, que ya estaba radicado en Barranquilla. Fue algo monstruoso. El espectáculo se llamó Los Grandes del Continente, y es ahí donde comenzó la popularización de mi orquesta.

La Playa realizó en el primer año 116 bailes por Colombia. Interpretábamos un repertorio versátil, pero muy selecto. Coloqué como norma realizar todos los años una gira nacional con diferentes cantantes invitados, a quienes rotaba. Vinieron: Manolo Monterrey, Cheo García, Memo Morales, Chico Salas, Rafa Galindo, Verónica Rey, Gustavo Farrera, Oswaldo Delgado, Doris Salas, Emir Boscán, Chalo Navarro y Milton Paz. Una verdadera constelación. Así pudieron ver en Colombia a todas estas figuras junto a la orquesta La Playa.

Solo faltaron en mi orquesta: Mi querido y siempre recordado Víctor Piñero, Felipe Pirela y José Luis Rodríguez, el Puma. Como dato curioso, la Orquesta La Playa contrató a Cheo García para hacer la pareja con Perucho Navarro, en el mes de octubre, para que comenzara con nosotros el 1 de enero, pero muere en diciembre. Fue un dolor muy grande, ¿pero se imaginan ese dúo?

Debido a los problemas de seguridad en Colombia, las quemas de buses por las carreteras, decidimos regresar a Bogotá, ya llevamos 15 años. El mercado del interior representa el 70% de nuestras actividades artísticas. Pero en el año 2013 decidimos abrir una sede para la Costa Atlántica y así cumplir con todo nuestro público. Estamos felices por este importante logro.

La Orquesta La Playa, con sede en la ciudad de Barranquilla, está conformada por 21 músicos profesionales en escenario, oriundos de la Costa Atlántica, artistas destacados como: Anthonny Ruiz, Harlam Hernández, Eliseo García, Eddy Suárez, Marcos Martelo, Giovanny Diago, Cindy Mejía, Marilyn Mendoza, Pedro Jiménez, Julio Fría, Luis Escudero y Édgar de Oliveira, entre otros.

Ha obtenido tres  Congos de Oro en las ocasiones que ha participado en el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla.

En su participación en el Carnaval 2016 estuvo en la fiesta V
IP en la Plaza de la Aduana, recibiendo los mejores reconocimientos  de la noche. A lo largo de sus 25 años de exitosa carrera artística ha estado en las mejores fiestas del carnaval, en prestigiosos hoteles, clubes sociales, casetas y fiestas emblemáticas de esas importantes fiestas.

Esperamos con ansias el lanzamiento el próximo 20 de mayo de su nuevo tema musical llamado El culu cucú, una fusión entre el folclor costeño, haitiano y la champeta.

A lo largo de estos primeros 25 años, hemos realizado muchísimos bailes, hemos recibido trofeos e importantes premios, pero lo más importante: hemos recibido el aplauso cariñoso y sincero de un público que nos ha querido y nos ha colocado en un sitio muy privilegiado.  Gracias por su apoyo.            


Kike Giraldo, su padre Chucho Giraldo y Renato Capriles.

Ena García, Mike Viloria, Charlie Gómez, Perucho Navarro, Shirley Carranza y en el centro Kike Giraldo .
 

Kike Giraldo, director de la Orquesta La Playa, en dos momentos, en el 2010, y rodeado por Gustavo Farreda,  Chico Salas, Rafa Galindo, Verónica Rey y Manolo Monterrey.
 

Manolo Monterrey cantando el tema ‘Ariel’, con la orquesta La Playa.
 

Orquesta La Playa, 2015.

 

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