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Latitud 10 de Septiembre de 2011

Mariano Rivera, un panameño a punto de pescar la gloria

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Muchos amantes del béisbol crecieron escuchando a sus padres y abuelos contar las historias, anécdotas y jugadas de Willie Mays, Roberto Clemente, Juan Marichal, Tany Pérez, Pete Rose, Orlando Peruchín Cepeda, Wade Boggs y tantos otros portentosos peloteros que hoy conocemos gracias a esas charlas inolvidables.

Pues bien, esta generación actual le podrá contar a sus hijos y nietos que vieron jugar a Mariano Rivera, el más grande cerrador de todos los tiempos, que, al igual que la gran mayoría de deportistas latinoamericanos, tuvo una infancia rodeada de pobreza. 

Su historia

Puerto Caimito es un bello corregimiento turístico que pertenece a La Chorrera, una ciudad panameña, perteneciente a la provincia de Panamá, cabecera del Distrito de La Chorrera. Ahí nació Mariano Rivera el 29 de noviembre de 1969. Su infancia fue muy feliz, y aunque hubo mucha pobreza a su alrededor, nunca faltó la comida en la mesa.

Desde muy niño aprendió los secretos de la pesca. Apenas llegaba del colegio se ponía a ayudar a su papá en su bote pesquero. Por aquellos años, el béisbol era solo una diversión ocasional y no una opción para elegirlo como una carrera. Esto, a pesar de que su padre jugaba pelota en sus tiempos libres, por lo que Mariano dice que su talento “es heredado”.

Cuando jugaba con sus amigos en las calles del pueblo no había bates, los reemplazaban con palos de escoba; no existían las manillas, eran hechas artesanalmente por ellos mismos con cartón, y no existían las bolas, las cuales las hacían con pelotas pequeñas de caucho, hojas de árboles y forradas con cinta pegante. “Las manillas, los bates y las bolas eran lujos que no podíamos tener. Mi primer guante lo tuve cuando tenía 14 o 15 años. Pero nada de eso le quitó ni un ápice de felicidad a mi niñez. Me consideraba el niño más feliz del mundo”, recuerda Mariano.

En aquel entonces, nunca imaginó que sus lanzamientos serían fundamentales para que los Yankees de New York, el equipo más famoso del mundo, ganara 5 Series Mundiales. Ni que se convertiría en el lanzador con más juegos salvados en la historia (está próximo a romper los 601 de Trevor Hoffman). Ni que sería querido y admirado por los Yankees Fans como uno de sus máximos ídolos, lista que integran inmortales como Joe Dimaggio, Mickey Mantle, Babe Ruth y actualmente Derek Jeter. Ni que sería nombrado el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de 1999. Ni que tendría asegurado un nicho en el salón de los inmortales, el ‘Hall of Fame’ de Cooperstown. Para él el béisbol era solo una diversión.  

Pero a medida que iba creciendo, sus habilidades en la pesca y el béisbol mejoraban. Jugaba de short stop y, por esas casualidades de la vida, en 1989, ya en un equipo organizado, Rivera decidió probarse como lanzador cuando al pitcher regular le fue muy mal en un torneo local. Fue tan buena su actuación que sus compañeros le pidieron a un scout de los Yankees en Panamá que lo observara una vez más, ya que en la primera visión no había llamado su atención.

Dos semanas después, recibió la invitación al try out. Los scouts se impresionaron con la fluidez de sus lanzamientos, y Rivera fue firmado por US$2.000 dólares.

“En ese momento, anualmente, yo ganaba casi lo mismo en la pesca, pero acá tenía la oportunidad de surgir y buscar un mejor futuro para mi familia”, dice Mariano.

Sin saber inglés cuando llegó a los Estados Unidos, hizo que sus lanzamientos hablaran por él, mostrando una efectividad de 0.17 en 52 innings lanzados en la sucursal Rookie de los Yankees. De inmediato los coaches y mánagers empezaron a hacerle un seguimiento hasta hacer su debut en Grandes Ligas el 23 de mayo de 1995.

‘The cutter' o recta cortada

Hoy, 16 años después, es considerado por muchos bateadores como un lanzador imbateable. Y lo más sorprendente de esa afirmación es que lo haya hecho básicamente con un solo lanzamiento: the cutter o recta cortada.

Pero, ¿qué es el cutter? Ese lanzamiento misterioso que ha hecho de Mariano Rivera su mejor exponente, un lanzador tan temido por sus rivales.

Es un lanzamiento que gira hacia el bateador con la velocidad y el giro de una recta, y luego, justo cuando comienza a cruzar el plato, la pelota arponea como un pajarito de bádminton.

Cuando los tira Mariano, en casi cada oportunidad, el bateador sabe lo que viene. Y en la gran mayoría de las ocasiones, hasta contra bateadores que tienen años viéndole el mismo pitcheo, el cerrador de los Yankees consigue el mismo resultado. De hecho, es uno de los resultados más predecibles de Grandes Ligas.

Hasta el último momento, el cutter se mueve como una recta normal. Luego, al final, hay rompimiento. Para un bateador zurdo, la bola le llega casi a las manos. Para un derecho, se le aleja.

Rivera tira de la misma manera, en cada oportunidad, haciendo que el rompimiento sea consistente, justo donde lo quiere.

Uno de los elementos recientes del análisis de los lanzadores han sido los datos Pitch f/x, que sale del Gameday deMLB.com y otros servicios. Mide cuánto rompe un pitcheo y dónde cae con relación a la zona de strike, y luego cuadra la información.

Este estudio demuestra que el cutter se mueve un poco de manera vertical y mucho más en lo horizontal. Y una que otra vez, termina en el mismo lugar: esquina de adentro ante los zurdos, y en la esquina de afuera ante los derechos.

Con un lanzamiento tan consistente, pichando durante un inning o dos, Rivera no necesita tanta variedad. Cada temporada, desde el 2004, el segundo año que Stats Inc. empezó a rastrear tipos de pitcheos, la recta cortada ha representado el 80% de los lanzamientos de Rivera. Este año el panameño ha tirado el cutter nueve de cada 10 veces que tira.

Esa efectividad con ese lanzamiento, el cual perfeccionó y utiliza desde 1997, ha hecho que los Yankees le paguen mucho dinero. Este año firmó un contrato por dos años y 30 millones de dólares. Mariano, quien generalmente lanza un solo inning por juego, lanza un promedio de 1.000 pitcheos por temporada. Esto quiere decir que cada uno de sus lanzamientos vale US$15.000 dólares, unos 30 millones de pesos colombianos, aproximadamente.

Mariano lo ha ganado todo: 5 Series Mundiales, 10 juegos de estrellas, cuatro veces el trofeo de Cerrador del Año, un Jugador Más Valioso de Serie Mundial y un récord en postemporada de 42 juegos salvados con una efectividad de 0.71.

Con todo y esto, dice que su sueño es jugar en el Center Field por lo menos un inning. “Eso completaría mi carrera. No creo que se dé, pero eso me haría feliz”, dice.
A pesar de su éxito, los que conocen bien a Mariano dicen que su grandeza está en la gran persona que es. “Es un hombre de una modestia y una humildad impresionantes”, ha dicho Derek Jeter en más de una ocasión.

Rivera, consagrado al cristianismo, a pesar de no haber crecido en una familia religiosa, hizo que su familia se convirtiera al cristianismo hace unos 20 años. Para él, desde entonces, es como “haber nacido nuevamente”. En su guante tiene inscrito “PHIL. 4:13”, que se refiere al versículo de la Biblia Filipenses 4:13, que dice “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Mariano no olvida su pasado, y es conocido por sus donaciones en los Estados Unidos y Panamá, en donde ha construido un colegio y una iglesia. Además, entrega regalos en Navidad a los niños más necesitados. Todo esto lo hace a través de la Fundación Mariano Rivera, la cual distribuye dinero a los niños pobres de Estados Unidos y Panamá. El panameño está tan comprometido con esta causa, que quiere dedicarse de tiempo completo a esta labor una vez se retire.

Mariano, con el autor de esta nota, en Nueva York.

Por Fabio Poveda Ruiz

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