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Latitud 05 de Febrero de 2017

Las cumbias lunáticas de Dick ‘el Demasiado’

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Una entrevista a este extravagante exponente de la cumbia experimental, presente en el XI Carnaval Internacional de las Artes.

Valeria Fuenmayor
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Dick el Demasiado es holandés. Ha incursionado en las artes plásticas, en la música y en la realización audiovisual. Es conocido como el padre putativo de la cumbia experimental y de las cumbias lunáticas. También a él se le atribuye la paternidad del Instituto de Lunatismo Abordable y el Centro Periférico Internacional, así como de los Festivales de Cumbia Experimental, Festicumex. En exclusiva para Latitud, conversamos con el músico, quien estará presente en la XI edición del Carnaval de las Artes. 

¿Por qué se te ocurrió ponerte ‘el Demasiado’?
Mi nombre es Dick y me hacía falta algo con otra ‘d’. Se me ocurrió ponerme ‘demasiado’. Pero ese nombre también es una forma de exagerar. Lo que más me funciona del nombre es que tiene sus ventajas. Si te invitan a un evento y te llamas ‘Dick el Demasiado’ nunca se pueden quejar de vos. ¡Ya sabían de antemano que se podía escapar de las manos la situación! 
 
¿Cómo entró la cumbia a tu vida?
Fue cuando vivía en Argentina de niño, a los 7 u 8 años. Argentina es el país que más europeo se cree en toda Latinoamérica, y en la televisión se favorecía mucho la imitación de lo europeo o lo blanco estadounidense. Siempre me pareció falso eso. Por otro lado, la mujer que nos ayudaba en nuestra casa era del interior de Argentina y ponía mucha música cumbia. No solo me gustaba esa música, sino que me parecía mucho más auténtica. Era una contraposición con la falsedad pseudoeuropea que pasaba la televisión.
 
¿Cómo haces tus canciones? ¿Tienes algún ritual?
La música me sale muy fácilmente y eso es algo desconcertante porque para mucha gente es toda su pasión, pero yo la hago como esperando el bus. Hubo un tiempo en el que viajaba en avión a Latinoamérica y siempre pasaba por Ámsterdam. El vuelo era en la mañana y tenía que estar en el aeropuerto toda la noche. Me metía a un café, enchufaba la computadora y ya era un reto hacer una o dos canciones en la noche (risas). Así de rápido y así de fácil lo hacía. No sé cómo lo logro. Tiene que ver un poco con que acepto los accidentes y en lugar de cerrar la puerta la abro, los dejo estar ahí y los desarrollo más. 
 
 Ahora que mencionas el tema de las letras, ¿cómo nacieron los nombres de los álbumes?
No nos dejamos afeitar surge de la necesidad de hacer una carátula para el CD. No me quería hacer el canchero o el gánster, ni quería poner una tapa abstracta o algo así. Decidí ponerme como barba a América del Sur, y era blanca. Entonces se me ocurrió que tenía que pensar qué hacer con ella, pues si te la afeitás, te civilizás, pero si otros te la afeitan, peor aún, y de ahí viene No nos dejamos afeitar. Cuando saqué el segundo CD fue como, bueno, es una frase pero tenía que decir algo más, algo positivo y fue Pero peinamos gratis, y es la razón por la cual, por ejemplo en Bogotá, en un concierto, había dos peluqueras sobre el escenario y la gente podía venir y le cortaban el pelo gratis. Y luego, ¿pero peinamos gratis a quién? Al perdido ganado, se llama el tercer CD y le sigue el cuarto que se llama Sin pues nada, porque en España hay una frase que repiten mucho que es «pues nada», que es una expresión bien impotente, y mi música era ‘sin pues nada’. Así terminó la frase: «No nos dejamos afeitar Pero peinamos gratis Al perdido ganado Sin pues nada». 
 
Para finalizar, cuéntanos qué piensas de Colombia, el país donde nació la cumbia.
Estimo mucho a Colombia. Hay varias cosas que me gustan mucho, desde la música hasta la fruta y el arte, pues hay muchos buenos artistas en Colombia. Pero obviamente yo sé que ese país es la cuna de la cumbia, y aprecio mucho que mi propuesta musical haya gustado. Que el Carnaval de las Artes me invite para que yo explique un poco la trayectoria de lo que hago es el final de un trayecto muy bonito, lo veo como algo precioso. Será una charla informal e ilustrada de todo el núcleo y la periferia de lo que me sucedió con la experimentación de la cumbia.  
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