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Latitud 10 de Enero de 2016

La toma de Barranquilla en la fiesta de Reyes de 1885

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En la ciudad creciente, a sus 72 años de haber sido erigida en Villa, se dio este suceso histórico.

Jairo Solano Alonso

Recuento de hechos con trascendencia histórica que ubicaron a La Arenosa en el panorama de iniciación de la Guerra de los Mil Días.

El 4 de enero de 1885, cuando la próspera ciudad de Barranquilla se aprestaba a celebrar la Fiesta de Reyes, al mando de un ejército compuesto por boyacenses y santandereanos, el carismático general Ricardo Gaitán Obeso, después de un explosivo descenso por el Río Magdalena, se apoderó “pacíficamente” del estratégico puerto. Barranquilla era  la ciudad menos belicista y más interesada en el comercio nacional e internacional, pero paradójicamente en sus calles se da una contienda militar que es el comienzo de un periodo de enfrentamientos partidistas que culminaría llamándose la Guerra de los Mil Días, que predominaría entre ese año y 1905.

La prensa de la ciudad hace eco de la inédita situación y se deja para el examen de la historia la fácil transacción que parece revelar que en el puerto barranquillero había un considerable número de adeptos a las ideas del liberalismo que encarnaba Gaitán Obeso.  Se produce un verdadero golpe de estado en el cual la pacífica ciudad liberal, se ve involucrada, contra  su tradición y su talante en los prolegómenos de una de las mayores confrontaciones bélicas nacionales. El periódico El Promotor da cuenta de esos sucesos:

“Desde el 6 está gobernada esta provincia militarmente.  Impera la fuerza y al éxito de los combates están subordinados, la suerte de la República y la de los partidos políticos que se disputan el gobierno, no ya por medio del sufragio, sino por medio de las armas.  El general invasor Ricardo Gaitán Obeso, expide el Decreto no. 8 que ordena:

Art. 1. Desconócese la autoridad del señor Doctor Rafael Núñez como presidente de la República.  Art. 2: Declárase en estado de guerra las Provincias de Barranquilla, Sabanalarga, Mompox y Magangué y las poblaciones ribereñas del Estado del Magdalena.  Art. 3: Nómbrese jefes civiles y militares de las provincias de Barranquilla al señor Ramón Collante, de Sabanalarga al señor José Vicente Llinás, de Mompox al señor Germán Amarís y de Magangué al señor José Eusebio Navarro”.

La estratégica toma de Barranquilla se presentaba para apoderarse de los cuantiosos recursos de la más activa aduana del país, controlar su puerto y preparar la invasión del bastión militar de Cartagena. El proceso pareció contar con la anuencia de algunos miembros del gobierno del Estado de Bolívar, entre ellos el atlanticense Francisco de P. Manotas, quienes dan muestras de estar de acuerdo con el invasor puesto que no oponen resistencia, “lo que hace suponer que –esta– se pone del lado del orden de cosas que se han impuesto”.

La capitulación de la ciudad se presenta así: Los Infrascritos Antonio González Carazo, comandante de la tercera división nacional del Ejército y Ricardo Gaitán, comandante en jefe de la primera división del Ejército de Occidente; convienen, 1º: Para evitar derramamiento de sangre […] 3º. El comandante en jefe de la 1ª. división del ejército de occidente se compromete a ocupar esta ciudad de una manera pacífica y ordenada y a respetar en el acto de ocupación, y durante el tiempo que permanezca en esta ciudad la vida y la propiedad de los habitantes de ella […].

El Promotor, expresaba la preocupación por la invasión. “Nos encontramos en pleno estado de guerra por más científica que se llame. No se puede viajar sin pasaportes, las comunicaciones están interrumpidas, las transacciones paralizadas, los víveres carísimos y en suspenso ya muchas de las garantías individuales”.

Como réplica, las tropas legitimistas cartageneras al mando del general Vicente Carlos Urueta atacaron a Barranquilla, pero fueron derrotadas en su intento de reconquista de la plaza defendida por el general radical Nicolás Jimeno Collante.

En lectura de algunas obras testimoniales de la confrontaci
ón, sea el caso del líder liberal, La toma de Cartagena es descrita detalladamente por el combatiente liberal Foción Soto, protagonista de los combates que denominó Campaña de la Costa, en el marco de la que también se denominó Guerra Civil de 1885.  Sus Memorias2   permiten establecer que estos combates cambiaron drástica y dramáticamente el curso de la historia colombiana.  Sus efectos fueron devastadores para los liberales protagonistas de “la larga hegemonía radical, se entierra la Constitución de 1863, el partido liberal es sometido a un largo ostracismo político de casi medio siglo y al país se le impone el rumbo de la larga hegemonía clerical-conservadora que con el nombre de Regeneración habría de mantenerse hasta 1930”. 

Después de una guerra de desgaste y desaciertos militares de sus colegas de la milicia, el líder invasor Gaitán Obeso es derrotado en Cartagena por las fuerzas del general Francisco de J. Palacio, quien organiza la defensa del Puerto Amurallado (Lemaitre, 1983: 425; Palacios, J., 1941: 41; Soto, 1986: 24),

Ricardo Gaitán Obeso, fue capturado en el Carare, cuando pretendía huir a Venezuela, después de un sonado juicio donde se le acusa no solo de actos de guerra sino del incendio de Colón, cometido por su partidario Prestan, es reducido a prisión primero en Bocachica y después en Panamá, donde muere en la cárcel, al parecer de fiebre perniciosa. 

Existen versiones encontradas sobre la muerte de Gaitán Obeso, se habla de la fiebre amarilla contraída durante el traslado al Istmo o sobre un posible envenenamiento con digitalina.

El gobierno se apresura a desmentir la hipótesis de la conspiración, con base en la autopsia practicada por una comisión internacional, cualquier duda sobre las causas de la muerte: La atención médica fue esmerada y en ella se dio representación a varios facultativos de la escuela radical. La junta médica convocada por el general Santodomingo Vila estaba compuesta también por los médicos M. Amador Fierro, Jorge M. Delgado, Manuel Quijano Wallis, Rodolfo Herrera y galenos franceses de la Compañía del canal, doctores Didier y Angelier.

Finalmente el epílogo de la toma de Barranquilla permite apreciar la conducta de algunos radicales barranquilleros como el general Nicolás Jimeno Collante, protagonista en la defensa radical de la ciudad y el despeje de las tropas gobiernistas en el río Magdalena e Inés Aminta Consuegra, hija del patricio y exgobernante liberal de la Provincia de Sabanilla, Pedro Mártir Consuegra. Inés Aminta, según Rodrigo Llano Isaza, escritora liberal barranquillera simpatiza intelectual y políticamente  en el levantamiento de Gaitán Obeso con el escrito Meditaciones del general Ricardo Gaitán Obeso en su prisión de Cartagena y Panamá, hecho que le granjeó la expulsión y el exilio del país hasta su muerte en Nueva York y lo que es peor, el desconocimiento de su importante obra literaria en defensa de la mujer, su libertad de expresión y sus derechos.
 


Antigua Calle Anchilla, hoy Paseo Bolívar. La imagen data de 1880. Archivo Histórico del Atlántico.


Retrato del general Ricardo Gaitán Obeso.

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